Capítulo ciento cincuenta y cuatro

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Llora Por Mí


- ¡Me quemé! - Dije al darle un sorbo al chocolate, pese a que lo estuve soplando por un buen rato.

Mientras yo y mi lengua estábamos sufriendo, Tzuyu solo estaba riendo fuerte.

-No es gracioso- Dije, con la lengua media fuera aún, cosa que hizo que siguiera riendo.

-Me voy- Dije levantándome y recogiendo mi abrigo, pero ella solo siguió riendo.

Di unos cuantos pasos. - ¡Espera! - Gritó desde detrás, pero estaba realmente dispuesto a irme.

Sentí como se levantó y empezó a caminar, a lo que yo me detuve.

Intenté voltearme para verla, pero solo sentí como chocó conmigo.

Habría sido todo muy normal y corriente, de no ser porque sentí todo lo que se suponía, no debía.

Y eso me avivó las memorias que no debería.

Se separó de mi recién chocó, quizá no dándole atención a otra cosa.

-Lo siento, me resbalé- Dijo, una vez, así sin más.

Aunque, no se disculpó por reírse, daba igual, el chocolate se enfrió un poco y lo tomé sin problemas.

-Ahora si, vamos con lo del trabajo, tengo muchas cosas que hacer- Intenté apurar, a lo que me llevó al estudio que yo mismo había hecho días semanas antes.

-Esta es la versión sin letra como tal de la nueva canción, solo tiene el piano como guía de las notas, necesito que me digas cómo mejoraría y podría implementarla- Empezó a buscar cosas, hasta encontrar el proyecto.

Lo reprodujo y empezó una sinfonía de cuerdas.

Hasta llegar al meollo, cambiando el tema enteramente.

Empezaba a mirar a Tzuyu demasiado impresionado.

Tenía mejor controlar de las percusiones que yo y controlaba el cambio de ritmo como si fuera simple.

De lento, a medio, rápido, luego lento y una vez más, rápido y así mismo sin darme cuenta ya pasó el puente y me empezó a confundir la estructura.

Por detrás, siempre, pero siempre estaban unos graves pulidos hasta la más mínima frecuencia.

Siendo no uno, ni dos, probablemente tres o cuatro juegos de timbres.

Y tal como si fuera una canción mía, dejó un piano y silencio para saltar otra vez al ritmo normal.

Se notaba mi influencia, pero era algo demasiado ajeno a mi aún así.

Me quité los auriculares en el momento de terminar.

- ¿Tzuyu, qué acabas de hacer? - Le pregunté ya que no encontraba explicación.

- ¿Es demasiado mala no? - Súbitamente cambió su expresión. - ¿Cuántas horas pasaste haciendo esto? - Pregunté.

-Unos dos meses... - Simplemente estaba a punto de llorar.

- ¿Sabes que tengo el premio tanto aquí en Corea como Estados Unidos de mejor canción del año? - Volví a preguntar.

Asintió. -No quisiera admitirlo, pero está canción es algo que ni yo me habría arriesgado a hacer, pero a ti te quedó perfecta desde el primer segundo hasta el último- Cambió nuevamente su semblante.

-Toda la calidad que he estado bajando, por lo visto te la estás llevando tú, no podría mejorar algo que ya es perfecto, ni con diez años de estudiar música- Me levanté.

-Oficialmente me ganaste a mi, y al productor anterior- Le hice una pequeña reverencia.

- ¡¿En serio?! - Exclamó emocionada.

-Siempre fuí malo con los cambios de ritmo y percusiones, pero tienes el oro en eso- Aclaré mis puntos débiles.

Y justo tenía que hablar de puntos débiles para que ella se me abalanzára encima, sintiendo una vez más, algo que no debería.

- ¡Me vas a hacer daño Tzuyu! - Exclamé, ya que empezó a apretar más, además de también sentir más.

En ese preciso momento es donde debía de pensar en la Biblia, pese a no ser un creyente.

Me soltó y luego se puso a toquetear unas cosas más del proyecto, mostrándome un break de baile y otra canción en versión más R&B, género que dominaba hacía años.

Estuvimos unas dos horas discutiendo sobre cómo hacer la transición, ayudando en la última canción y no mucho más.

En todo el transcurso de ese trabajo, pude hablar lo suficientemente técnico de música y ella aún así entendía todo lo que decía, así que el cambio era astronómico.

Más quitándome de la ecuación.

Recién terminamos, salí de allí, pese a querer vivir como hermitaño ahora, aún seguía teniendo una edad en la que las hormonas son potentes, más cuando alguien roza contigo cosas que no te ayudan a ir al cielo.

-Por suerte hoy me escribiste temprano- Dijo mi manager recién me subí.

-Voy a comprarme un auto, solo búscame un curso rápido para aprender a manejarlo y listo, tú trabajo se hará más fácil- Dije mientras me colocaba el cinturón.

-No creo que puedas aprender de momento- Puso en marcha el vehículo. - ¿Lo dices por mi herida? - No entendí lo que dijo.

-Recibí una oferta que acepté inmediatamente- Señaló la parte de detrás. Había una pila de papeles unidos con clips.

Los tomé, notando que eran dos conjuntos, uno más pequeño que el otro.

Por inercia, leí el pequeño.

"Contrato de actuación «True Beauty»"

Empecé a ver las otras páginas, viendo que el otro protagonista era ni más, ni menos que Cha EunWoo.

Él y yo seríamos protagonistas de un drama.

180 Grados - Tzuyu & Tú.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora