Capítulo ciento cuarenta y tres

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AM

— ¿Con quiénes quieres dormir? — Preguntó la líder ya una vez todos en la sala. —Creo que se te olvida que… aún soy hombre— Respondí, haciendo alusión a que, no podía dormir con ellas.

—Ellas no creo que tengan problema con ello— Dijo, volteando a ver a todas, diciendo que no con la cabeza.

—Da igual si tienen o no problema, voy a dormir en el sofá o la alfombra, no quiero que todo sea raro por dormir en algún cuarto con tres de ustedes— Dije para comprobar lo suave que era la alfombra.

—Vamos, no es algo tan raro, además de que necesitas una cama en condiciones por tu cuerpo— Prácticamente me regañó Jihyo.

—He hecho cosas muy locas en mi vida, tanto así que si las digo podría imputarme cargos, además de que no me verían igual, pero no pienso pasar ese límite con ustedes, soy su superior y a la vez inferior, ya nos llevamos muy raro para complicarlo más— Argumenté, dando casi un regaño yo.

Sin más, y dándose por vencida, volteó a ver a las demás. — ¿Tenemos algo grueso y cómodo? — Les preguntó, a lo que se empezaron a ver todas.

—Chayoung tiene una cama de acampar— Dijo Dahyun luego de hablar. —No quiero decirle pequeña a Chaeyoung, ¿Pero realmente crees que voy a entrar? — Pregunté mitad sarcasmo, otra mitad intrigado.

Descartaron la idea cuando se fueron cuenta de los veintitanros centímetros de diferencia.

—Solo denme algunas sábanas muy gruesas y voy a dormir a gusto, no se maten tanto por mí— Les dije ya que empezaban a salirle humos a varias.

—Tenemos dos de sobra en el cuarto de las maknaes— Digo Jihyo levantándome, para aparentemente traerlas yo.

— ¿No pesan más de diez kilos no? — Pregunté seriamente. —Pesan menos— Respondió quitándole importancia. —Ten en mente que diez kilos es mi límite antes de que empiece a tener problemas serios— Dije mucho más serio aún.

Pasos más, pasos menos, llegamos a la habitación, que era tal cual como tenía imaginado, principalmente porque ya la había visto en vídeos.

Abrió un clóset y de un salto bajó ambas cobijas, se agachó y me las tiró encima, resbalando y cayendo, pero con el acolchado de las cobijas prácticamente fué cómo caer en una cama.

— ¡¿Estás bien?! — Gritó ella, mientras, yo estaba peleando por quitarme las capas de cobija de la cabeza y poder respirar.

Tal parecía que cada que encontraba un punto, solo lo apretaba.

En algún momento de mi desesperación sentí como muchas manos empezaron a jalar, levantándome de golpe y resbalando del nudo.

—Casi me muero— Dije al tomar aire. —Otra vez antes de acabar el año— Saqué el sarcasmo como bien era necesario.

Me levanté después de eso y empecé a cargar esas cosas que casi me mataron.

Lo bueno es que al haber venido casi todas a la habitación, me ayudaron cargando puntas, menos peso.

Al llegar a la sala, solo tiré las cobijas una encima de otra y con eso bastaría.

Me tiré allí después de eso.

Empecé a revisar mi celular mientras que todas empezaban a irse por solo verme haciendo cosas aburridas.

Y así seguí, leyendo y leyendo para ampliar mi dicción en algunos idiomas.

Aunque terminé por aburrirme al pasar quizá… ¿Una hora? Nunca había sido del tipo que suele leer en largas jornadas sin nada de fondo.

Me levanté, puse camino hacia la cocina, prioridades primero.

Una vez allí, abril el refrigerador, tomando un yogurt y un flan, sentándome allí mismo a devorarlos.

Unos minutos después y las ansías de azúcar complicidas, me dirigí al estudio, tomando los auriculares que estaban allí, aunque recordé lo horrible que era tener un celular de gama alta, puesto que no tenía entrada de tres con cinco milímetros.

Empecé a intentar descifrar una manera de poder hacer algo, pero no se me ocurrió nada.

Y decido a mi anterior ingesta de dulce, no tenía precisamente ganas de dormir.

Encendí la computadora, unos quince segundos de probar contraseñas, di con la correcta, solo eran una serie de números en formato de fecha, fecha que desconocía pero había visto a Tzuyu hacer.

Conecté los auriculares, cerré la puerta y abrí el programa de música, empezando con mi magia.

Aunque era un poco incomodo, toqué una guitarra con el piano, no haría una canción propia, solo una versión diferente de una que ya había escuchado.

Cuando había terminado con lo primero, metí mi voz.

~No se… porque no estás aquí… te di todo mi amor… pero no te importo~

~Desde lo que está bien… hasta lo que está mal~

~Dame una señal…~

~¿Qué es el amor?~

~No me hagas daño cariño~

~Ya no más…~

Grabando la primera parte perfecta.

~Oh, no sé… ¿Qué puedo hacer?~

~¿Qué más puedo decir? Todo está en ti…~

~Se que somos uno, solo tú y yo… no puedo seguir~

Repetí el estribillo.

~No quiero a otra, no otro amor, esta es nuestra vida, nuestro tiempo~

Un poco más de adornos y variaciones, y tenía el producto entero.

Aunque me dió por hacer una nota sostenida.

En plena inspiración, haciendo varias, sentí como me tocaron el hombro, haciendome pasar de una cuarta octava alta, a mínimo una séptima, alta también.

Al voltear y bajar mi ritmo cardíaco, era Tzuyu, otra vez, no había otra asiática que me asustara tanto ni tantas veces.































La canción es "What Is Love?" De Haddaway, pero la versión pensada para este capítulo exactamente es la de Jaymes Young.

180 Grados - Tzuyu & Tú.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora