Capítulo cuarenta y seis.

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Más pánico



Empecé a toser un poco ya que no había calentado mi garganta antes, luego de eso volvieron a indicarme que me acercara.

—Dicen que si quieres venir a comer con nosotros— Dijo Tzuyu dejándome perplejo ante tal petición. — ¿No sería maleducado aceptar ya que vinieron a verte y casi no lo hacen? — Pregunté en respuesta.

—No creo que lo sea, sería divertido realmente, eres divertido— Dijo intentando hacer que aceptara. —De todos modos, ¿No tienes hambre? — Dijo ella ya que me había sonado el estómago porque no había alcanzado a almorzar.

Acepté, pero antes le dije que me diera unos minutos para darme un baño rápido en las duchas de la empresa.

Probablemente haya sido el baño y cambio de ropa más rápido de mi vida.

Salimos luego de pedir un taxi, el cual no tenía menor de donde nos llevaría, ellos eligieron el destino.

Un rato después de viaje, conversaciones en mandarín a diestra y siniestra, llegamos a un restaurante taiwanés, y aunque era muy obvio, ni pasó por mi cabeza.

Entramos, ya que era antiguo todos nos sacamos los zapatos y procedimos a sentarnos.

Por suerte o desgracia, el menú estaba en tanto carácteres chinos como coreanos, la cosa es que los coreanos aún me cuestan de leer, más cuando son complejos, a lo mucho entendí la palabra «Ostras» y luego «Fideos» esa última porque la pedía siempre que iba a cualquier restaurante, eran mis favoritos, así que si me iba a morir intoxicado, al menos que sea por fideos con ostras.

Ya que no sabía leer de ninguna manera el nombre entero, simplemente señalé la orden, a lo que todos empezaron a reírse.

—Soy malo aún con carácteres chinos y coreanos… — Dije sintiéndome inútil.

Tzuyu tradujo eso, luego hablaron entre los tres. —Dicen que para no llegar siquiera a los veintes que sepas hablar tres idiomas ya es un logro— Dijo en coreano hacia mi persona.

— ¿En serio? — Pregunté en inglés. — ¡Gracias! — Dije seguido pero en mandarín.

Empezaron a volver a hablar en su idioma. — ¿De donde eres? — Preguntó su mamá en inglés.

Volteé a ver a Tzuyu. — ¿Te lo digo en coreano y se los traduces o entenderán si se los digo en inglés? — Le pregunté ya que no entendía entre tanto lío de idiomas.

—Creo que podrá entenderte en inglés, entiende más de lo que habla— Me respondió.

Empecé a pensar en un resumen con palabras simples. —Soy de TP, viví toda mi vida allí hasta hace dos años, viví unos meses en Los Ángeles pero luego vine a Seúl— Dije resumiendo.

No entendió así que hice la otra opción.

—Dice mi mamá qué cómo lograste aprender tanto de música allá— Preguntó Tzuyu.

Le di el resumen de los diez años, agregando que aprendí ópera fuera de un conservatorio por una amiga y hice muchos conciertos para reunir dinero y poder expandirme.

Una traducción después. — ¿No tenías dinero para un conservatorio o escuela? — Preguntó Tzuyu aunque sin saber si fué por sus padres o ella misma. Negué con la cabeza. —Nací en una familia clase media baja, y el mundo de la música en Latino América es caro, muy caro, así que aprendí por cuenta propia— Dije, cosa que luego tradujo hacia sus padres.

—Dice mi padre que tuvo que ser difícil hacer todo eso por tu cuenta tan pequeño, ya que conoces tantísimo de música hoy día— Me respondió luego de una traducción.

— ¡El trabajo duro no te va a traicionar! Si das lo mejor de ti sin frustrarte, habrá un buen resultado— Dije citando el lema de su propio hija, cosa que tradujo sorprendida.

—Preguntan si has vivido solo todo este tiempo— Volvió a preguntar. —He vivido solo desde mis dieciséis, me mudé con amigos a la capital de mi país, ya que allí era mejor para los conciertos, desde ese entonces hasta ahora he vivido completamente solo— Le dije en respuesta.

Al acabar de traducir eso, nuestras órdenes llegaron.

Si ya algunos platos coreanos se me hacían raros en cuanto a espesor, colores y ingredientes, los taiwaneses eran aún más raros, y por milagro celestial pedí lo más normal, una sopa espesa con ostras pequeñas, junto con las órdenes trajeron un alcohol de origen chino antiguo, por lo que vi, y el padre repartió un vaso para cada uno. Aunque hizo una pausa conmigo preguntándole a Tzuyu algo. —Dice que si tienes la edad para tomar alcohol— a lo que asentí, era mayor de edad hacía casi un año ya, aunque el alcohol es algo que no proceso bien nunca.

Luego de decirle que si a su padre, me sirvió, y empezamos a comer, por suerte el alcohol era suave, a lo que me sirvió para aliviar el calor de la sopa.

Ya que había practicado mucho y no almorcé, tenía un hambre voraz, a lo que terminé primero que todos, eso sí, comiendo con la mayor educación que pudiera.

Por desgracia terminar primero hizo que el señor se inspirace haciéndome tomar, a lo que casi media botella, la cual era grande, la tomara yo solo.

Me levanté un momento, y había un pequeño puesto con bocadillos rápidos, de los cuales me comí un montón para tener algo sólido que absorbiera el alcohol de mi estómago, luego fuí al baño y regresé.

Al terminar todos, me levanté instintivamente a pagar, llegando a la taquilla de pago, pero justo detrás de mí estaba el padre de Tzuyu sacando su tarjeta también.

Hice unas cuantas cosas para que entendiera y me dejara pagar, conozco de la situación financiera buena de ellos, pero sin embargo a mí me sobra el dinero actualmente.

Logré pagar luego de un rato yo, y luego tomaron un taxi y por suerte me dejaron en mi casa, caí dormido recién llegar a la sala, no pude siquiera llegar a mí cama.


180 Grados - Tzuyu & Tú.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora