Auto
— ¿Estás segura que puedes conducir? — Pregunté, notando que no tenía ni idea de cambios de velocidad, puesto que no era un auto automático. —Es que nunca aprendí a tocar eso— Señaló la palanca de cambios.
Luego de unos diez minutos de introducción, le enseñé como usarlo, o más bien, que yo lo usaría viendo lo que ella haría.
Si nos íbamos a matar, que fuera un trabajo trabajo en equipo.
Aunque ni yo sabía si estaba protegido de la muerte por cierto tiempo o no, pero ella definitivamente, no, y yo ya había gastado mi deseo como para revivirla.
— ¿Cuándo aprendiste tanto de autos? — Preguntó, poniéndonos en marcha, controlando los cambios yo mientras que ella conducía como si el auto fuera automático.
—He leído y visto algunos vídeos, quiero comprar uno por fin— Bajo la velocidad de repente, orillandose.
— ¿Vas a comprar un auto? — Preguntó, en tono celoso. — ¿No puedo moverme sin necesidad de taxis o mi manager? — Pregunté, siendo ese el motivo.
—Cuando los ídols se compran un auto así de repente es porque empiezan a salir, así pasó con Jihyo— Soltó así de repente.
Empecé a reír, como empezaba a ser costumbre ahora. —No creo que tener de primer novio a la persona más famosa del mundo haya sido tu mejor idea— La miré, con gracia de la situación.
—Debería nunca haber participado en el programa de supervivencia, intentar acercarme más a ti y salir siendo un fan más— Le dije mientras la señalaba.
— ¿Estabas saliendo con alguien? — Preguntó, pregunta que prácticamente estaba clara desde antes. —Desde Miyeon no he intentado nada con nadie, el mismo día del escándalo me rendí con todo esto del amor— Respondí, queriéndome reír por dentro.
—La única razón por la que quiero el auto, es porque mi manager me dejó tirado en el metro por estas ocupada y no llevar mis tarjetas, además de que el modelo que voy a pedir, es autónomo y se conduce solo— Pasé mi mano por la mejilla de Tzuyu.
Solo con eso, la puso lo suficientemente nerviosa para que pusiera marcha otra vez.
Y así seguimos unos minutos sin hablar ninguno, ambos estábamos enfocados en no matarnos, yo era el freno por si ella pisaba el acelerador en un semáforo o cruce indebido, cosa que pasó más que todo con lo último.
— ¿Dónde vamos? — Pregunté por fin, la curiosidad me había ganado, y ya estábamos en una autopista, así que no tenía que estar demasiado pendiente.
—Al sitio donde vivía de pequeña— Dijo, por suerte, sin quitar la vista del camino. — ¿Tan lejos vivías? — Pregunté, ya que estábamos en las afueras de la ciudad.
—Siempre decimos que pareces de campo porque vivimos en el campo— Aclaró. Diez minutos después, por fin hicimos un cruce, y podía verse un pueblo pequeño.
Estaría quizá a diez o quince kilómetros de Tainan al Tainan.
—No había visto ese lago tan de cerca… — Me quedé fijamente mirando al grandísimo lago a las afueras, cosa que solo vi en el avión.
Minutos después de adentrarnos más a la zona rural y de plantaciones, aparentemente, habíamos llegado.
— ¿Vivías en esa casa? — Pregunté, viendo prácticamente, una mansión.
—Nos mudamos de allí por nuestras universidades, aunque yo me fuí a Corea gracias a mudarme— Aclaró, dando un si discreto.
—Y yo que en mi niñez vivía en una habitación de dos metros por tres— Dije aún sin creer aquella mansión.
Ella se bajó, apagando el motor, puse el freno antes de bajarme, y ella le puso el seguro con su llave.
—Es propiedad de mis tíos, así que podemos entrar sin problemas— Dijo, sacando una llave y abriendo el portón grande.
—Me siento pobre aunque podría comprar cien de estas— Saqué mi pensamiento. —Deberías de usar más tú dinero, es demasiado para lo poco que usas— Pasé yo, cerrando ella luego.
—Me gusta esta zona… ¿Crees que vendan alguna mansión o casa así? — Le pregunté, discretamente. —Me vendría bien venir un día y hacer mucha música con toda esta tranquilidad— Eso sí era cierto.
—Creo que la de al lado ha estado en venta desde hace años— Me miró, pero sin parar.
Nos fuimos adentrando dentro de la propiedad, llegando cerca de la mansión, pero tomando un camino aledaño, pasando por grandes campos de siembra de arroz.
—Quedate ahí— Escuché que dijo, obedeciendo y quedándome parado sin siquiera pensar.
Vi como se alejó un poco, sacó su celular, y me tomó una foto. Luego se acercó, mostrándome el resultado. —Eres igual a un campesino asiático— Dijo orgullosa.
Sentía como si figurativamente, me estuviera bajando en niveles.
Empecé a caminar. —Te recuerdo que a este campesino le coquetean más mujeres al día de las que recuerda— Seguí de largo.
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180 Grados - Tzuyu & Tú.
FanfictionFuturo incierto. Amor casi imposible. ¿Que podría salir mal?
