Capítulo sesenta y cinco.

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Respiro

—Bien, ya sabes básicamente todo lo básico del piano, ahora solo te voy a enseñar todas los acordes y lo que evocan— Dije sentándome a su lado en el piano de la sala de música clásica.

—Solo dame un segundo que refresque la información porque lo aprendí hace como cinco años y ya se me olvidó traducirlo de pensamiento a palabras— Dije sacando mi celular y desbloqueandose instantáneamente, dejando ver el fondo de pantalla de Tzuyu cosa que vió, y aunque ya éramos algo siguió dándome pena.

—Yo hice lo mismo— Dijo sacando su celular y mostrando que era su fondo de pantalla, siendo un momento cuando bajaba del escenario con un premio.

—Pensé que no eras tan tierna— Le di un abrazo. —Me alegra equivocarme algunas veces— Dije ya terminando el abrazo, procedí a investigar los modos y acordes otra vez.

Luego de investigar y refrescar mis conocimientos enterrados empecé con la explicación, siendo solo los acordes y modos básicamente, como hacerlos, práctica y que sentía al escucharlos.

Ya que la música no es básicamente algo cien por cien directo, es más interpretación, por algo había hecho las bestialidades que había hecho y sonaban bien, pese a llevar años practicando.

—Ahora, esto no tiene mucho que ver pero ya que la voz es un instrumento, también se mide con el piano— Dije mirándola.

—El rango vocal es de lo más bajo a más alto que llega tu voz, aunque eso ya lo sabes, la cosa es que puedes verlo en el piano— Mostré haciendo una nota súper grave y marcando la nota en el piano en la primera octava.

—Eso fué hacer que mis cuerdas vocales se estiren y vibren muy poco, tal cual lo hace el piano, ahora voy a mostrarte cómo voy subiendo desde allí con las teclas— Tomé una buena bocanada de aire, empezando desde mi más grave, luego llegando a mi voz de pecho normal en las segundas octavas para seguir en las terceras aún con voz de pecho, para pasar a las cuartas y quintas con voz de cabeza, luego pasando a las sextas con voz mixta con diafragma, para llegar a la séptima con voz de silbido que era molesta, pero al menos llegaba.

—Casi tengo dominado todo el espectro vocal audible con mi voz, aunque no puedo hacer muy bien la voz de silbido porque es respirar al revés y es algo que me hace toser a la larga— Expliqué, a lo que solo se limitó a mirarme sonriendo, evolución de su mirada robótica.

—Intenta cantar lo más grave que puedas sin que tú voz duela o pierda claridad— Dije para que empezara desde sus medios y empezara a bajar, en el proceso iba dando cada nota igual en piano, llegando a bajar hasta la cuarta octava, donde ya empezaba distorsionarse su voz. —Bien, llegas a las cuartas, ahora intenta subir incluso si tienes que gritar, aunque controlalo para que pueda contarse— Dije siguiendo la dinámica.

Empezó a cantar con voz de pecho, llegando la de cabeza para llegar a la séptima octava, dejándola en tres octavas.

—Bien, superas en una octava a la mayoría de artistas pop— Dije sonriéndole.

— ¿Soy mala en comparación a ti no? — Dijo volteando la situación.

—No es eso, de hecho muchos artistas con mi misma fama actual solo llegan a dos octavas, el cuan alto llegues o bajes no te garantiza nada, yo puedo cantar ópera tanto como hombre como mujer, pero eso no me hizo famoso, lo hizo el rap, además, tu voz natural es hermosa, una vez que subes demasiado como yo pierde todo sentido ya que no distingue, lo mismo con los graves— Dije tomando sus manos, quitandolas del piano.

—Jihyo llega muy alto, aunque no es necesario que lo haga siempre, yo no he necesitado de más de tres octavas en mis canciones más populares— Dije recordando como había grabado la mayoría.

—De hecho en Slow Dancing In The Dark solo usé una y media, y allí está siendo la canción número uno mundial— Dije recordando esa etapa.

—Lo importante es el estilo y que suenes bien con la música, de resto lo demás es sin importancia— Dije después para intentar volver a las clases.

— ¿Eso explica el por qué no eras famoso en la ópera? — Preguntó dejándome fuera de órbita. — ¿A qué te refieres? — Pregunté luego.

—Mis padres me dijeron que los cantantes de ópera no suelen ser famosos, y tú tienes un estilo muy diferente a ese, pienso que cuando hacías eso te limitadas— Respondió.

—Si, justo eso pienso— Confirmé. —Hablando de tus padres… ¿Les dijiste algo? — Pregunté recordándolos.

—Les dije después de las premiaciones que me empezabas a gustar, no les he dicho de nosotros— Respondió.

—Sería lindo darles la sorpresa personalmente, ¿No? — Dije proponiendo. —Vendran otra vez antes de nuestro regreso, así que podríamos darles la sorpresa allí— Dijo, recordando que casi siempre suelen venir.

— ¿Puedes enseñarme a hacer voz de silbido? — Preguntó, suponiendo que llegaba alto podía hacerlo.

—De hecho es complicado pero todo mundo puede hacerlo, es solo aspirar, como silbar al revés— Dije. —Mas o menos así— Hice una nota larga aunque empecé a toser después.

Me intentó copiar, aunque solo le salió un pitido dañado, eso era lo normal.

—Asi no, levanta un poco la cabeza— Dije, cuando lo hizo empecé a tocarle dos puntos claves de la garganta para hacerlo— Respira y luego aspira— Expliqué, a lo que su tono empezaba a ser más potente y relajado. Quité mis dedos y dejé que practicara por sí sola.

De repente escuchamos como un celular tomó una foto. —Ahora tengo inmortalizado su primer beso— Dijo Jihyo viendo su celular mientras ambos la veíamos a ella.

—Eso no era un beso, le estaba enseñando voz de silbido— Dije corrigiendola.

Puso mala cara después. Luego entró.

— ¿Es lo que hace Ariana Grande no? — Preguntó mientras Tzuyu seguía practicando.

180 Grados - Tzuyu & Tú.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora