Capítulo sesenta y dos.

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Suspenso

— ¿Por qué te gusto yo? — Preguntó ella en respuesta.

Mi sistema nervioso en ese momento dijo adiós.

—Ahh… ehh… — Balbusee

Ella siguió con las vocales que me faltaban.

—Realmente… No se que hace que me gustes tanto… Estoy más que seguro que no es tu cuerpo, ni tu rostro, casi no hemos hablado, pero tu imagen es la que tanto me gusta— Dije mirando al piso luego se encontrar ciertas palabras en mi ahora nulo vocabulario. —Realmente me emociona cualquier cosa que tenga que ver contigo, desde el programa de supervivencia siempre te veía desde debajo, ahora te veo desde la misma altura y me siento… mejor… ya no eres un sueño, ahora estas aquí— Dije luego unas cuantas muletas y rato de pensar.

—Lo siento por no darte una respuesta cuando me dijiste eso antes— Se inclinó. —Me gustas un poco— Dijo, y mi mente intentaba hacer que esas palabras no tuvieran sentido, porque lo más normal sería eso, que ella nunca diría algo así, menos a mí.

—Pero… — Y ahí estaba el pero de la ecuación. —Me lo dijiste cuando estaba más ocupada, y no soy buena en esas cosas, por lo que me dió pánico— Siguió, dándome más esperanzas.

—Ya te lo había dicho antes, dijiste en las premiaciones que si a alguien le gusta tu música, le gustas tú enteramente, por lo que quería comprenderte viendo más allá, intentando sentir lo mismo que sientes por la música, quizá cuando lo haga sea el día donde entienda el porqué te gusto tanto— Terminó su explicación.

— ¿Ah? — Dije atónito. —Me gus— Intentó repetir. —Lo se, te escuché, pero ¿Por qué? — Pregunté. — ¿Desde cuándo? — Pregunté seguido.

—Me gustas porque eres muy transparente y sincero, no haces cosas malas, me tratas bien y también trataste bien a mis padres— Respondió.

—Me gustas desde el momento que me hiciste sentir bien en el estudio cuando no pude cantar, últimamente me he estado sintiendo muy ¿Celosa? Creo que sí es eso, he visto como te tratan otras chicas de otros grupos en los programas y eso no me gusta— Dijo después dejándome aún más atónito.

Si tuviera un medidor cardíaco más o menos mis pulsaciones estarían rondando el doble de lo normal o la mitad, dejé de sentirme yo mismo mientras ponía toda mi mente en analizar lo que estaba diciendo.

— ¿Celosa por eso? — Pregunté sin entender muy bien.

—Aunque no lo creas todas las chicas te coquetean, soy mala entendiendo eso, pero las chicas siempre juegan conmigo poniéndome vídeos de interacciones de ti con otras chicas— Agregó.

—Noona, espera un poco, es demasiada información, siento que me va a dar un derrame cerebral— Dije en juego, aunque empezó a sobar mi cabello.

—Eso explica mucho… — Dije regresando al tema de que todas me coquetean.

— ¿Qué dijiste? — Preguntó. —Nada, solo algo para mí mismo— Respondí casi cayendo en trance por el masaje de Tzuyu.

—Mira— Se separó, sacó su celular, lo desbloqueó y me mostró su aplicación de música, teniendo todas mis canciones en las últimas escuchadas además de mi categoría de artista en el más concurrido.

—Ahí fué cuando me di cuenta que realmente me gustas, si tanto me gustan tus canciones y tus canciones son tu reflejo, entonces si me gustas tú, no solo como me tratas—  Dijo después para guardarse su celular.

Volví a recaer en mirar al piso para procesar tal milagro.

— ¿Estás bien? — Preguntó Tzuyu agachándose y poniendo su rostro frente al mío. A lo que di un salto por el pánico.

—Si… de hecho ahora estoy tan feliz que ni siquiera creo que esto esté pasando— Dije volviendo a la realidad.

—No te lo había dicho antes porque sentía mucha vergüenza para decirlo como si nada, además de eso, la premiación— Repitió.

— ¿Eso nos deja en…? — Pregunté sin saber la respuesta, obviamente.

—No lo se, no se muy bien lo que es amar o llevar una relación, y por lo que dijiste no has tenido una relación tampoco— Respondió.

—Bueno, solo me ha faltado tener una pareja oficial, pero todo lo que hace una pareja ya lo he hecho al menos una vez en la vida— Dije aportando.

—Quiero que hablemos más, que estemos más tiempo juntos, aunque probablemente no se pueda por la vida de ambos— Dijo recordando el transfondo que consumía nuestros tiempos.

Me acerqué a ella, para tomar sus manos. —Noona, no hay hechos eternos, al igual que tampoco verdades eternas, pero si conocemos de dos casos cercanos, ¿Qué nos podrá detener a nosotros? Soy el vivo ejemplo que las posibilidades dejan de existir en cierto punto, y gracias a ti destruí esa ley una y otra— Dije para acercarme otro poco.

—Tienes razón… — Dijo bajando su cabeza.

—Hagamos que nuestros hilos invisibles a la vista pública sean nuestros lazos más fuertes entonces— Dije besando la frente de ella y abrazándola.

Ella me abrazó de vuelta y acurrucandose en mi pecho.

180 Grados - Tzuyu & Tú.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora