Capítulo ciento treinta y seis

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Nieve

— ¿Qué te pareció la coreografía? — Preguntó la coreógrafa luego de mostrarnos la base. —A mi me gusta— Opiné yo, teniendo importancia para la elegibilidad, ya que siendo un pseudo idol, también bailaba, SoYeon y MiYeon tenian los otros dos votos. Se miraron y dieron su voto positivo, quedando esa coreografía.

Aunque tenía asuntos más o menos muy importantes que debería arreglar, ahí estaba yo, sentado en el salón de práctica viendo cómo aprendían un poco la coreografía para unos eventos.

— ¿Puedo unirme? — Pregunté, al final de una vuelta de práctica. Me dijeron que si, colocándome en posición.

Empecé fuerte, literalmente quitándole el puesto a SoYeon, rapeando de paso, aunque con la emoción del momento empecé a cantar también, de no ser por la poca práctica de aire y manejo de ese mismo, habría hecho toda la coreografía, pero solo hice la mitad hasta que me quedé sin aliento.

—Es impresionante que teniendo tantos meses de hacer nada físicamente, aún puedas cantar y llevar tal ritmo— Dijo la coreógrafa al verme volviendo en mi.

—Me habían contado de JYP que eras rápido aprendiendo coreografías, pero eres mejor de lo que dicen— Me volvió a alagar.

Revisé por costumbre mi cicatriz, que ya no tenía vendas, aunque esta vez no sabía si lo que había allí eran gotas de sangre, o sudor, lo comprobé de la peor manera, eran gotas de lo primero, cosa que vieron todas.

— ¡Estoy bien, son sólo gotas que pasan cuando hago un esfuerzo físico! — Exclamé antes que se asustaran aún más. —No se me va a abrir nada— Hice un gesto de intentar darles seguridad, aunque aún tenía un poco de sangre en mi mano.

— ¿Necesitas algo para… limpiarte? — Dijo mucho más cerca MiYeon. Sonreí y negué con un leve movimiento, me había preparado, tenía debajo de las tres capas de ropa, contando el abrigo, una camisa negra.

Me levanté como si nada hubiera pasado y practiqué un poco más hasta que sentí que si seguía algo malo realmente iba a pasar.

Igual un poco de entramiento no caería mal pensando en la bestialidad que iba a hacer en premiaciones, al menos para mí cuerpo actual.

—No habría pensado que ya podías bailar— Dijo MiYeon al llegar de refrescarse, sentándose a mi lado, estando aún en la sala de baile.

—Apenas tengo… unos tres meses de recuperación, hay muchas cosas que no debería de hacer— Respondí. —De hecho tengo que subir mucho de peso, unos diez kilos más o menos— Dije viéndome más detalladamente. —De no ser por tanto abrigo y ropa grande, la gente se preocuparía mucho— Sonreí, haciendo como si fuera normal mi situación.

—No deberías de esforzarte tanto… hablas de todo esto como si te estuvieras matando poco a poco— Sus palabras casi fueron la exactitud de mis pensamientos.

—Siempre podría esforzarme más— Bajé la mirada, además de quitarla de ella y depositarla en el espacio de entre mis piernas. —Siempre he pensado que la tuve muy fácil para llegar a donde estoy hoy día… — Solté uno de mis pensamientos que nadie había escuchado.

Sentí como lentamente su mano iba tomando la mía. —Si piensas que estudiar música casi toda la vida, haber vomitado de los nervios, haber llorado… sufrido y aprender tantos idiomas es poco…

Cerré los ojos un momento debido a la carga. Cuando los volví a abrir vi como mi mano entrelazaba otra… pero más oscura de lo que era antes.

—Te mereces todo— La voz que escuchaba hacia recién unas milésimas de segundo cambió bruscamente, finalmente evocandome a la persona que tanto amé hacia unos cuantos meses.

—Todo lo que tienes ahora— Parpadee y todo volvió a la normalidad, una mano más blanca, un tono de voz más rápido y grave.

Levanté mi vista al espejo, llevándome la daga en el corazón finalmente. Vi la imagen de nosotros dos sentados en el salón de baile…

Rápidamente volteé otra vez, verificando que MiYeon estuviera allí.

—Estoy un poco distraído hoy… lo siento— Me disculpé, quizá por una u otra cosa de más. — ¿Tienes libre hoy? — Le pregunté, a lo que asintió. — ¿Conoces otro de esos lugares dónde no nos vean? — Le pregunté, ya que ella tenía mucho más conocimiento de ello que yo.

—Hay un parque en una colina que prácticamente solo las parejas van— Propuso. —Vamos entonces— Sonreí.

Una media hora, más una queja de mi manager por seguirla usando de taxi, llegamos.

—Vaya… — Dije viendo Seúl desde otro lado. Nos tomamos de la mano y empezamos a caminar hablando de cualquier cosa.

— ¿TN? — Escuché de una pareja que nos pasó por un lado. Volteé viendo la figura de quién parecía ser Eunwoo.

— ¿Eunwoo? — Lancé al aire. — ¿Qué haces aquí? — Me preguntó, escuchando más su voz y confirmando que era él.

—Ehh… — No sabía bien qué decir. De un momento a otro la chica con el de quitó el tapabocas, dejándome estupefacto.

Era Dahyun. — ¿Qué hacen ustedes aquí? — Les pregunté una vez el impacto se fué.

— ¿MiYeon? — Preguntó Dahyun, a lo que mi acompañante también se quitó su tapabocas.

— A ver, ¿Por qué no me contaron? — Les pregunté yo a ellos un poco enojado. —Recien es nuestra segunda cita… no queríamos decirle a nadie— Casi susurró un Eunwoo muy apenado. —Espera un segundo… — Recordó algo. — ¿Por qué tú no me dijiste tampoco? — Mostró una cara de enojo.

Sentí como MiYeon me jaló del brazo, haciendo que volteara a verla, luego me señaló hacia arriba, siguiendo sus órdenes, divisé un copo de nieve cayendo, que poco a poco se interpuso entre Eunwoo enojado y yo.




























Me alegra que les cayera bien el arco de Miyeon, realmente lo hice por conveniencia de la historia, aunque también me gusta mucho.

Y ojalá que como siempre que pongo una pareja en mis historias, se hace realidad, Eunwoo y Dahyun también.

Y por cierto, ya más o menos tengo pensada la ruta que va a llevar a la historia a su final, aunque no creo que sea un final tan especial, al menos no tengo como Viaje Sin Destino.

Pero quizá aún queden capítulos hasta el 150 o 160.

180 Grados - Tzuyu & Tú.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora