Capítulo ciento setenta y cuatro

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Árbol


—Creo que ahora que si podemos ser sinceros… puedo llevarte a un lugar que siempre quise— Sonrió diciendo eso, recordándome ese lado tan tierno que realmente tiene.

—Vistete como chico del campo otra ves, es algo lejos— Se levantó, empezando a cambiarse allí mismo, dándome vergüenza a mi, aunque a ella no tanto. — ¿Después de lo de ayer no quieres verme? — Escuché como el tono pasó de broma, a tristeza.

Volteé, viéndola a contraluz sin sujetador.

Pese a haber estado en el cielo más veces de las que quisiera, ni siquiera esa divinidad se comparaba con la de esa imagen.

Ni de cerca.

—No me mires tanto… — Dijo nerviosa una vez que no le quitaba la mirada de encima. —Me da un poco de vergüenza… — Se volteó.

Ya que me habían regenerado mi cuerpo sin cicatrices y estaba limpio, decidí cambiarme frente a ella, de igual manera ella viéndome.

— ¿No tenías allí la cicatriz? — Preguntó, tocandome en la zona donde efectivamente, tenía una cicatriz gigante. —Me apliqué ciertas cosas… — Dije intentando sonar convincente. —Juraría que ayer cuando estaba pasando mi mano por allí la sentí mucho más… — Dijo para si misma mientras aún seguía tocando por los alrededores.

Súbitamente, tomó mi pantalón, metió dos dedos en ambas partes como ganchos, bajó todo de un tirón, dejándome al aire libre.

Luego miró hacia arriba, mirándome, mientras yo la miraba a ella. Luego volvió a mirar hacia donde tenía enfrente. Luego se levantó y se volteó, dando una obvia timidez de pronto. —Es demasiado para mí… — Susurró.

Le seguí el juego, simplemente quitándome todo y colocándome a su espalda, haciendo que obligatoriamente tocaran nuestros cuerpos. — ¿Qué imaginaste? — Pregunté, obviamente ya sabiéndolo.

Ella dió dos pasos más hacia adelante. — ¡Nada! — Exclamó nerviosa. Me empecé a reír, colocándome mi vestuario luego. —Pocas veces eres obvia, cosa que me traído problemas gigantescos, pero esta vez lo eres demasiado— La miré, colocándome las prendas de arriba.

—Creo que es un poco tonto o indebido preguntar, pero, ¿Eres virgen? — Pregunté finalmente. A lo que volteó asintiendo. —Aunque con todos los entrenamientos y baile no tengo eso allí— Se señaló al vientre, aunque no era la zona exacta, entendí la referencia.

Tragué saliva, sabiendo que ella iba a estar nerviosa y yo igual, las pocas veces que había llegado tan lejos era o con una chica con la misma edad que Nayeon, o con Sana, haciendo de todo ella.

Terminé de colocarme el vestuario, levantándome luego, me acerqué a ella, quien ya estaba vestida. Tomé sus manos, intentando tranquilizarnos ambos.

—Obviamente vas a estar nerviosa… — Miré hacia abajo. —Yo también— Volví a verle el rostro. —Asi que debemos eso para una ocasión más… especial— Sonreí, dándole un pequeño beso.

— ¿Con quiénes lo has hecho antes? — Me preguntó de la nada, haciendo que soltase sus manos y me pusiera ahora yo nervioso.

Me alejé unos pasos hacia atrás del nerviosismo. — ¿Recuerdas mi antigua compañera de la ópera? — Intenté refrescarle la memoria. — ¿La que tiene la misma edad que Nayeon? — Preguntó en respuesta, recordándome, que nunca olvida.

—Si… ella fué mi primera vez— Confesé. Ella se acercó más, haciéndome caer en la cama. — ¿Cómo fué? — Preguntó sería, demasiado. —No lo recuerdo realmente… ambos estábamos borrachos— Seguí confesando.

— ¿Hay alguien más? — Preguntó, queriendo indagar hasta lo último de mi. Mi cerebro hizo corto circuito.

Sana obviamente no le iba a decir "Usé a tu ex novio como juguete personal" y yo no le podía decir que ella fué, menos cuándo y cómo.

—Suyeon— Respondí, incriminando a la primera que se me vino a la mente, pese a que realmente nunca llegamos a mucho.

— ¿Cuándo? — Se me acercó demasiado, intimidandome más de lo que yo pensaría que puedo.

Tenía que ser muy cuidadoso con lo que dijera.

Porque si decía una fecha incorrecta, entraría en el momento en que aún éramos novios, o después de haberlo sido, que no sabía que era peor.

—El día que terminamos, aún en Fantagio y no te había conocido— Dije como robot.

Se echó para atrás, dándome espacio personal.

— ¿Qué día exacto? — Preguntó, intuyendo que sabía que día habíamos terminado. — ¿Puedo ser sincero? — Pregunté yo

Ella volvió a ponerse frente a frente a mi.

—Soy tan malo con las fechas que no recuerdo siquiera cuando nosotros empezamos a ser novios— Respondí, en parte, arruinandolo, en otra parte, salvandome.

Pude ver como su rostro pasó a uno de decepción. —Solo no recuerdo la fecha… recuerdo el momento exacto donde realmente te me confesaste— Dije, avivando su interés. —Recuerdo que ese día, más o menos un mes después de que yo me declarara, tú en mi estudio de mi anterior casa me lo dijiste, tardaste tanto porque estabas algo confundida y nerviosa— Finalmente respondí, a lo que ella se me lanzó encima besándome.

No sólo había arreglado la situación, si no que lo había mejorado.

Lo bueno de tener buena memoria también.

Si fuera bueno con los números, tendría con coeficiente intelectual a la par de genios.

Luego de esos besos de un buen rato, bajamos había el patio de su casa. — ¿Sabes conducir ya? — Preguntó, dándome las llaves de la camioneta de su padre. —Tzuyu, no creo que sea buena idea provocar a la muerte— Respondí, recordando todo lo que me había pasado.

—Jihyo me enseñó, supongo que servirá, además, yo tengo nacionalidad— Empezó a caminar en dirección al vehículo. —No quiero que te deporten, menos ahora… — Se dió la vuelta, diciendo eso de forma tierna, pero por no medir bien, se dió un golpe con la puerta, haciendo que yo empecezara a morir de risa.

En mi ataque aún, se metió al coche, encendiendola, y por lo que estaba viendo, se quería ir sin mi.

Me puse finalmente serio, haciendo que se detuviese y me diera tiempo.

—Eres igual que yo cuando estaba tontamente enamorado— Me puse el cinturón y sonreí. — ¿Eso significa que ya no estás tontamente enamorado? — Me miró indignada y ofendida.

Negué con la cabeza. —Con enamorado tontamente me refiero a que antes no tenía confianza alrededor de ti, ahora sí, estoy perdidamente enamorado, que es otra cosa— Respondí, aclarando.

Quizá ella estaba siendo muy extremista y dramática.

Pero hay que recordar que yo realmente salí con Miyeon y surgieron docenas de rumores pequeños de que salía con otras, todo eso mientras aún ella supongo, debería seguir sintiendo cosas.

180 Grados - Tzuyu & Tú.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora