Helados
— ¿Qué sabor te gusta a ti? — Le pregunté, una vez pedido el mío. —Vainilla— Respondió. —Otro de vainilla entonces— veinte segundos después ya ambos teníamos nuestros conos y regresamos al auto de mi manager.
— ¿A dónde ahora? — Un poco cansada de ser más mi taxi que manager. — ¿Has estado en el parque? — Me preguntó ella de repente. —Estuve una vez… casi me pierdo— Recordé.
—Puedo darte una especie de guía, iba mucho de pequeña con mis padres— Volteé a ver a mi manager, que ya sabía a donde íbamos.
En una parte del recorrido, no hablamos, principalmente por comer los conos de helado, yo apenas estaba terminando el mío mientras que ella ya había acabado.
—Ahora que te miro de perfil… eres más bonito de lo que pensé— Dijo, haciendo que me atragantara.
Unos segundos en donde sentí como se me congeló el cerebro, física y emocionalmente, volví a en mi.
—Lo siento… no me suelen decir cosas así— Dije volviendo a respirar bien. —Quizá es que intimidas demasiado— Dijo desde delante mi manager. —Es cierto… asustas un poco— Le respondió a su comentario MiYeon.
—Supongo que así es mi cara, intento sonreír cada que puedo— Dije intentado no sonar mal.
—Te paredes un poco a… ¿Tzuyu? — Pensó un segundo, sacando el peor nombre posible para la situación actual.
Por un momento miré al retrovisor, y vi como mi manager miró también.
—Somos muy parecidos, si, pero yo soy un poco más abierto y cálido— Respondí sacando el tema casi de tajo.
—Aunque eres muy serio, también muy torpe— Opinó mi manager, quizá siendo de poca ayuda.
—Al menos yo no dejo a una persona famosa mundialmente irse en el metro— Saqué, con resentimiento además. —Ah, eso era— Dijo de la nada MiYeon. — ¿Qué? — Preguntó la conductora.
—Es que ella me llamó el mismo día que me dejaste a mi suerte en el metro, no vi el número y pensé que eras tú y me empecé a quejar— Expliqué.
—Ya estamos cerca.
—Por suerte hoy no hay casi gente, es un martes— Dije, aliviando mis nervios. —Usualmente los fines de semana tampoco hay tanta, Soojin y Hui vinieron varias veces aquí, por eso lo sé— Dijo ella.
—Cierto… esa época donde casi todos en CUBE tuvieron un escándalo— Recordé un tanto de historia. —Nuestra compañía es más flexible con nosotros, quizá por eso no nos sentimos tan oprimidos— Reí por ese comentario. —En JYP y BigHit quien esté bajo contrato de prohibición si es descubierto o es obligado a terminar la relación, o el contrato, supongo que has visto que solo uno de ambas compañías dejó el grupo tan aleatoriamente— Saqué el chisme de mis compañías.
—Llegamos— Dijo la conductora parando el auto. —Los dejó solo, nos vemos— Se despidió y arrancó.
—Conozco un camino alterno, además de un mirador— Me tomó la mano bruscamente y empezó a trotar conmigo a rastras.
Ya que no conocía el terreno, iba mirando hacia abajo, mientras hacía eso, podía ver nuestras manos unidas, aunque no sea por otra más que imprudencia, no podía dejar de sentirme… ¿Feliz?
Debido a la velocidad que tenía MiYeon por llegar, en una subida piso mal, resbalando, ya que estaba por encima de mi, iba a caer encima de mi, rápidamente me posicioné para atajarla, pero por la posición aunque logré mi cometido, mi pie de apoyo resbaló dejándome prácticamente arrodillado, pero con MiYeon en mis brazos aún.
Por desgracia, ese tremendo esfuerzo físico hizo que mis heridas que estaban por sanarse, empezaran a doler, y mucho, así que no vio un rostro bonito de príncipe azul.
— ¡¿Estás bien?! — Gritó al verme así. Se levantó y me ayudó a levantarme. No podía ver bien ya que el dolor me hacía cerrar los ojos, así que solo pude sentir sus indicaciones y me senté en lo que parecía ser una roca.
Un momento después el dolor fué disminuyendo, lo suficiente para tener más control. —Supongo que es solo una contracción muscular de la parte que aún no termina de conectarse— Dije para quitarle peso.
Me metí la mano por debajo de los abrigos y ropa hacia las vendas, y al sentir que efectivamente, se sentían humedad, iba a tener que bajar el ritmo mucho más. —Solo vamos más lento— Le dije sonriendo.
Me levanté cuando el dolor se había ido. Empezamos a caminar por un sendero más o menos establecido.
Miré al horizonte, viendo prácticamente Seúl, y parte de su zona metropolitana.
Me paré un segundo a ver tal linda vista, que ni en fotos había visto. — ¿Es lindo no? — Escuché que dijo. —A veces me daban ganas de irme de Corea, pero al venir a estos sitios, recordaba lo mucho que me gustaba estar aquí— Bajé un poco la vista, divisando el brazo de MiYeon, además de notar que ella miraba hacia donde yo.
Simplemente tomé su mano y la entrelacé con la mía.
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180 Grados - Tzuyu & Tú.
Hayran KurguFuturo incierto. Amor casi imposible. ¿Que podría salir mal?
