1. La despedida de soltero

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Madrid

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Madrid

Agosto

Dos años después

María observó las luces y a la gente moviéndose al ritmo de la música. La pista de baile estaba completamente llena. Había deseado tantas veces venir allí que, ahora que por fin lo había conseguido, no estaba tan impresionada como pensaba. Sí, era una discoteca enorme, eso no se podía negar, pero tampoco era nada del otro mundo. Las de Mallorca le parecían incluso más grandes.

El sitio estaba decorado con un estilo chill out en dos plantas. Tenía pequeños balcones desde los cuales la gente se asomaba para mirar cómo los demás bailaban abajo.

Era la terraza de verano de moda en Madrid, y María no podía evitar pensar que le habría encantado que sus primas estuvieran allí con ella, pero con solo catorce años aún eran demasiado pequeñas para un lugar como ese. Sin ir más lejos, ella misma había tenido que esperar a cumplir los dieciocho para poder entrar.

Se encontraba apoyada en una esquina, esperando a su amiga Adriana, que había ido a la barra a por algo de beber. Aunque quería disimularlo, ya estaba un poco cansada de estar allí. Demasiada gente y demasiado ruido, algo que cada vez le costaba más soportar.

De repente, unos brazos rodearon su cintura y la atrajeron hacia un cuerpo desconocido. María dio un respingo, completamente sorprendida y, sí, un poco asustada por la intromisión.

—¿Qué hace una chica tan guapa como tú por aquí solita? —le susurró una voz masculina al oído.

María se relajó y hasta sonrió al reconocer a la persona que le hablaba, dejándose envolver por aquellos fuertes brazos.

—Esperando a que la petarda de tu novia me traiga algo de beber —le contestó ella, dándose la vuelta.

Miró al chico que la sujetaba entre sus brazos, manteniéndola bien presionada contra su cuerpo, como si ella fuera lo más valioso que había en esa sala y él tuviera que protegerla. Era algo más alto que ella, moreno, de piel tostada, con el pelo corto, algo rizado, y unos preciosos ojos color canela.

—Feliz cumpleaños, guapa —le dijo él, muy sonriente, para darle a continuación un par de besos en la mejilla.

—Muchas gracias, Enzo. ¿Y Liam?

—Ya sabes, acaban de pararlo justo en la entrada. Tardará. Como él es el guapo de la familia...

María le dio una palmada en el hombro y lo abrazó. Enzo y Liam eran sus mejores amigos; se conocían desde que eran pequeños. Eran hijos de Marcelo, un exfutbolista del Real Madrid que había jugado con su padre. Cuando el brasileño dejó de jugar en el equipo, sus hijos siguieron en España y, de hecho, Enzo jugaba en Segunda División con el Castilla.

Su hermano Liam pasaba del fútbol y estudiaba Arquitectura.

Por fin, Adriana, la mejor amiga de María y novia de Enzo, llegó hasta ellos con una copa en la mano. Se la dio a María y, seguidamente, besó a su novio en los labios.

No logro olvidarme de tu boca (Cross 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora