Mario hermoso está cansado de que las mujeres lo utilicen. En su vida hace mucho tiempo que no hay sitio para el amor. Después de un matrimonio fallido, juró que jamás volvería a casarse y mucho menos entregarle su corazón a nadie. Aunque a la única...
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Octubre
Me aferro con fuerza a la taza que sostengo en la mano, intentando calmar mis nervios.
Hoy vamos a dar una charla a los jugadores sobre las redes sociales y el peligro que conllevan. La mayor parte de la exposición recae sobre mí, sobre todo la parte más cruda, y por eso estoy tan inquieta.
—¿Ya te vas? —me pregunta mi madre entrando en la cocina para, segundos después, acercarse y besar mi mejilla, quedándose a mi lado.
—Sí, ya me voy. ¿Cómo estás? —le pregunto acariciando su barriga.
—Ahora mejor. Este embarazo me recuerda al tuyo. No paro de vomitar —se queja con una leve sonrisa en su rostro.
—Bueno, se supone que cuando pase el primer trimestre estarás mejor, ¿no?
—Eso espero —me sonríe otra vez, moviéndose por la cocina mientras se prepara un vaso de leche.
—Mamá, cuando vayas a hacerte la ecografía, ¿puedo ir contigo?
—¡Claro que sí, mi vida! —responde dándose la vuelta y manteniendo esa expresión feliz que nunca abandona su rostro.
—Yo también quiero ir.
Levanto la mirada para encontrarme con mi hermano Lucas, sorprendida de que también quiera acompañarnos.
—También puedes venir, cariño —asiente mi madre, dejando que mi hermano la abrace.
Termino de beberme la tila, que ya casi está fría, y dejo la taza dentro del lavavajillas, acercándome después a mi madre para darle un pequeño abrazo.
—Bueno, yo ya me voy —me despido tomando mis cosas, que aún descansan sobre la mesa de la cocina.
—Suerte con la charla, cariño —me anima mi madre, guiñándome un ojo para infundirme ánimo.
—Algunos de mis compañeros suelen enviarles mensajes a las tías que les siguen en Instagram, tipo "gracias por seguirme, significa mucho para mí tu apoyo" —me cuenta mi hermano, sin sorprenderme demasiado de que los niñatos con los que juega lo hagan—. Así ligan con ellas.
—Cosas peores he oído y averiguado de los futbolistas, Lucas.
—Tú no harás nada de eso, ¿verdad? —le pregunta mi madre a mi hermano, mostrando en su rostro esa mirada implacable que solo usa con él, pues es quien más problemas le da.
—¡Joder, no! —exclama intentando convencerla—. A mí no me hace falta entrarle a nadie en Instagram... tengo donde elegir sin necesidad de buscar.
—¡Dios mío! ¡Pero qué arrogante eres! —le grito mientras termino de colocarme la chaqueta.
—¡Y guapo, no lo olvides!
Ruedo los ojos al ver cómo Lucas me lanza un beso e incluso se pasa la mano por los abdominales, como si de verdad creyera que es guapo. Bueno, lo es. Aunque sea mi hermano y un puto grano en el culo, es guapo.