7. La Escalera

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Octubre

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Octubre

Llevo casi dos semanas en el Atlético de Madrid y, para ser sincera, me he adaptado más rápido de lo que pensaba. Sobre todo porque tengo bastante trabajo. Eso me mantiene distraída del hecho de que no he visto a Mario desde el día del helado. Lo convocaron con la selección española y hoy vuelve a los entrenamientos; justo cuando yo estoy aquí, empezando mi rutina.

El primer día que llegué a la Ciudad Deportiva casi no salí del despacho ni de la zona de administración. Tuve que ponerme al día con un montón de cosas y acostumbrarme a mi puesto de trabajo. Llego por la mañana y me voy a última hora del mediodía. Además, tengo algunas horas de teletrabajo que puedo hacer cuando quiera.

Con esos horarios, es bastante improbable que vea a Mario, sobre todo porque sus entrenamientos coinciden con gran parte de mi jornada laboral. Pero, aunque no lo vea, mi trabajo me fascina. Me permite desarrollar mi creatividad y, cuando le cuento mis ideas al míster, él solo me sonríe con aprobación. Últimamente coincido con él en el desayuno y me siento a su lado, charlando de todo lo que se me ocurre. Es divertido, y a la vez un poco peligroso para mis nervios.

Hoy llego a la cafetería más tarde de lo habitual. Pido en la barra un café y medio mollete de tomate, concentrada en revisar unos mensajes en el móvil. No me doy cuenta de que algunos jugadores ya están desayunando. Y ahí está él: Mario, sentado con Koke, Saúl, Giulano Simeone y Robin Le Normand. Cuando me ve entrar, noto que se incorpora ligeramente en la silla. Me pongo nerviosa de inmediato. Está demasiado guapo, demasiado cerca... y me atrae muchísimo.

Intento no mirarlo y me dirijo a una de las mesas vacías. Sin querer, al pasar a su lado levanto la mirada y lo veo mirándome. Sonrío con dulzura y sigo caminando. Siento que Koke le lanza alguna mirada y comentario; sé que quiere fastidiarlo.

—Oye, muro —le oigo decir—, ¿esa no es tu ligue del aparcamiento?

Mario responde con malos modos:

—No es mi ligue.

—¿Pero es la tía del aparcamiento?

—Sí, sí lo es. ¿Qué pasa? —Mario me mira mientras muerdo un poco los labios y sonrío nerviosa.

—¿Qué que coño hace aquí? —dice Koke, picándole.

—Trabaja aquí, no es evidente —responde él con firmeza.

—Entonces, ¿la conoces?

—Algo así —dice Mario, mirando cómo el Cholo entra en la cafetería y se sienta conmigo. Dejo el móvil y le sonrío.

—¿Cómo que "algo así"? —pregunta Saúl—. Ya me tienes intrigado, tío.

—Está muy buena —dice Giulano, sin filtro alguno, llegando a molestarme bastante que diga eso de mi—. Tiene un buen culo.

—Giulano —le lanza Mario una mirada que solo él sabe poner, seria y peligrosa—, olvídate de María, ¿vale?

—¿Por? —responde Giulano, sorprendido, y poniéndose algo chulo.

No logro olvidarme de tu boca (Cross 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora