60. Que vienen los bebes

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Noviembre

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Noviembre

Miro a la ginecóloga y noto cómo la mano de María tiembla dentro de la mía. Tiene los ojos llenos de lágrimas y está aterrada. Yo también estoy temblando, pero intento que no se note. Tengo que ser fuerte por los dos. Ahora mismo ella me necesita más que nunca.

Hemos venido al hospital para la última ecografía. Algo rutinario. Pero en cuanto la doctora ha apoyado el ecógrafo en la barriga de María y mirado la pantalla, su expresión ha cambiado y apenas nos ha dado tiempo a reaccionar.

Son dos bebés. Y no quiere correr riesgos innecesarios.

-María, te voy a ingresar ya, ¿de acuerdo? -dice la ginecóloga con una voz muy suave. María asiente llorando-. Lo siento mucho, cariño, pero lo de las vueltas en el cordón es un riesgo y tenemos que hacerte la cesárea ya.

Siento cómo se me encoge el pecho, pero respondo antes de que María pueda decir nada.

-De acuerdo... -digo intentando sonar firme-. ¿Están bien?

-Tranquilo, lo están. Voy a prepararlo todo y, si no pasa nada, en unos minutos estaremos en quirófano. Si queréis avisar a alguien, hacerlo ahora. Y María, tranquila, todo va a salir bien.

-De acuerdo... -susurra ella con un hilo de voz.

La ginecóloga sale de la habitación. En cuanto la puerta se cierra, atraigo a María hacia mí y la abrazo con fuerza. Ella deja caer la cabeza sobre mi pecho y rompe a llorar. La dejo hacerlo mientras le acaricio el pelo despacio.

Estoy aterrado.

Muerto de miedo. No puedo dejar de pensar en que algo le pase a ella... o a nuestros dos pequeños.

-Amor, tranquila -le susurro intentando infundirle todo el ánimo que sé que necesita-. Todo va a salir bien, María.

-¡Un mes! -dice ella levantando la cabeza y mirándome con los ojos llenos de miedo-. Solo faltaba un mes... Ay, Mario, estoy muerta de miedo.

Se me parte el corazón al verla así. Me duele más de lo que puedo explicar. Y lo peor es que hay cosas que no puedo controlar.

-Estoy aquí contigo, mi amor -le digo, besando su mejilla a la vez que acaricio su cabeza-. Nuestros bebés van a nacer y todo va a ir bien.

-Ay, Mario... si ni siquiera tenemos aquí las cosas de los bebés...

Apoya de nuevo la cabeza en mi pecho justo cuando la puerta se abre y entra una enfermera.

Tengo que separarme de ella. Me piden que salga para prepararla antes de subirla a una habitación y de allí llevarla a quirófano.

En cuanto estoy fuera, saco el móvil con manos temblorosas. Primero llamo a Claudia para contarle lo que pasa. Después a Maya. Necesito que esté conmigo.

No logro olvidarme de tu boca (Cross 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora