28. Mejor de lo que esperaba

3.1K 142 36
                                        

Nochevieja

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Nochevieja

Odio este tipo de fiestas. Desde siempre. Aún más cuando hay tanta gente como hoy. María me dijo que habría unas veinte personas, aproximadamente. Solo la familia, me recordó. 

Aquí hay por lo menos treinta.

Suspiro al entrar en la casa mientras voy saludando a los invitados que ya están aquí. Los Asensio han construido una familia alrededor de sus amigos. Reconozco caras conocidas por todas partes: el segundo entrenador del Real Madrid, Nacho Fernández, con su familia; también está su hermano Álex, al que conozco por ser fisio de la selección española. Veo a Álvaro Morata, a Isco Alarcón, a Sergio Reguilón... todos con sus mujeres e hijos. Todos casados jóvenes y padres aún más jóvenes.

Me tiro del cuello de la camisa, incómodo. Las fiestas familiares no son lo mío. Y si, me estoy empezando a arrepentir de estar aquí, porque esto no es algo a lo que esté acostumbrado. 

Entonces la veo.

Y todo cambia.

María está apoyada en una silla, hablando con alguien. Es un hombre. La mira y la hace reír. Siento algo instalarse en el pecho, una punzada incómoda. ¿Celos? Supongo que sí. Verla con otro me produce desasosiego. Ahora entiendo mejor lo que ella sentía las veces que discutimos por culpa de la camarera.

Está muy guapa. Lleva el pelo rizado, casi sin maquillaje. Una falda negra por mitad del muslo y una rebeca negra que le tapa el escote. Sonrío al ver que en sus pies lleva unas zapatillas de deporte. Para ella la comodidad es lo primero, otra de esas cosas que tanto llaman mi atención en María.

Levanta la mirada justo cuando entro y una sonrisa enorme se le dibuja en la cara. Se muerde el labio y me recorre de arriba abajo sin ningún pudor.

Sé que hoy voy especialmente bien. Vaqueros negros ajustados, camisa blanca y una chaqueta de cuero negra que me da un aire que incluso yo noto. María me mira excitada, y la forma en que lo hace me atraviesa entero. Puedo imaginar exactamente lo que desea, y eso me hace sonreír por dentro.

Me acerco a ellos y noto cómo ella tiembla con mi proximidad. Y yo, bueno, joder, yo estoy exactamente igual, porque me afecta, mucho más de lo que quiero. 

Bueno, joder, es que quiero sentirme así por ella. 

—Hola —digo mientras me inclino para besarla. Le dejo un beso muy cerca de la comisura de la boca—. Estás preciosa.

—Tú sí que estás precioso, hijo —dice el tipo, haciendo que lo mire confuso pues no esperaba tanto descaro por su parte. 

—Mario, este es Adam Lambert —me dice María.

Tardo un segundo en caer, sintiéndome aliviado y dejando de estar celoso, porque si, lo estaba. 

—Encantado —dice Adam, dándome dos besos—. Muy encantado.

No logro olvidarme de tu boca (Cross 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora