23. El Partido

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Me escuecen los ojos

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Me escuecen los ojos.

Es lo que tiene llorar tanto.

Ha sido una mierda de noche.

Todo por su culpa.

Por ofrecerme algo que no quiero.

Migajas.

Lo único que tiene para mí, y yo, tan idiota, hasta me estoy planteando aferrarme a eso y conformarme.

Entro en el comedor con mis gafas de sol puestas. Me da igual que me miren y que se pregunten por qué las llevo. Hoy no tengo ganas de que nadie me replique o me diga nada, porque les voy a contestar y no en muy buenos términos.

Voy directamente a la barra del desayuno y lleno mi plato con tres donuts. Me encantan. Podría pasarme la vida comiéndolos y sería feliz, aunque luego mi culo sufriera los estragos de esa dieta.

Elijo una mesa junto a la ventana y me siento. Pido un café a la camarera, necesito espabilarme un poco. Mis ojos se pierden tras el cristal: el día ha amanecido brillante y soleado. Hoy jugamos a las 17:00, así que la comida será a las 13:00 para que los jugadores tengan tiempo de hacer la digestión.

No presto atención a la gente que entra al comedor. Me concentro en mis donuts, disfrutando de cada bocado, aislándome del mundo.

Entonces Koke aparece y se sienta frente a mí. Sus gafas le impiden ver mis ojos, pero eso no me impide fulminarlo con la mirada. ¿Por qué tiene que interrumpir mi momento de soledad?

-¿Una mala noche? -me pregunta señalando mis gafas. Encojo los hombros y sigo comiendo sin querer decirle nada más.

-Y yo preguntándome dónde estaban el resto de los donuts -dice Saúl sentándose a mi lado-. ¿Te los vas a comer todos?

-No, los he traído aquí para pasearlos -le respondo irónica.

Saúl hace ademán de coger uno y le doy un manotazo, haciendo que retire la mano-. Ni se te ocurra. No soporto que nadie me coja comida del plato, y menos si son donuts.

-María, mujer, que has cogido tres -protesta él, sin que yo le haga mucho caso.

-¿Y? -le pregunto sin dejar de comer-. Haberte levantado antes. Y, por cierto, ¿es que no hay más mesas en todo el comedor? ¿Tenéis que sentaros aquí?

-¿Es que te molestamos? -pregunta Koke mirándome sorprendido.

-Sí.

-Pues te jodes -contesta Saúl como si le diera igual lo que digo.

Miro a Saúl y le gruño. Él se ríe, y Koke también.

Mario se acerca a nosotros con un plato en la mano. Me mira fijamente y parece sorprendido al verme con las gafas de sol. Se sienta frente a mí y no deja de observarme. En su plato hay un donut.

No logro olvidarme de tu boca (Cross 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora