45. El Pequeño Asensio

3.5K 157 20
                                        

Aprieto la taza de infusión que tengo en mis manos, sonriéndole a Liam

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Aprieto la taza de infusión que tengo en mis manos, sonriéndole a Liam. Por suerte, se muestra más tranquilo que cuando lo llamé para quedar y hablar. Ambos lo necesitamos, aunque más yo que él, pues necesito entender por qué engañó a su hermano.

—Siento muchísimo todo lo que ha pasado, María, de verdad —se disculpa él de nuevo, algo que no ha dejado de repetir desde que nos sentamos en la cocina de casa de Mario.

Le pedí si podía traerlo aquí y buscar un sitio donde nadie nos molestara para estar tranquilos. Mario no dudó en animarme a quedar con Liam, aceptando mi petición sin poner ninguna pega.

—Lo sé. Pero me siento como una mierda. Ahora, en frío, pienso que no debí hacerle eso a mi hermano. Pero es que Adri me gustaba mucho y fue tan manipuladora conmigo... Decía que no quería a Enzo y que iba a dejarlo porque siempre había estado enamorada de mí —siento escalofríos al oír cómo Adriana hablaba así de mi amigo, de cómo lo despreció y de cómo jugó con él.

Nunca voy a perdonárselo.

—Iba a contárselo a Enzo. Ya me daba igual lo que ella dijera. Ese mismo día se lo pensaba contar todo. Y aunque sé que nunca me hubiera perdonado, no podía guardármelo más, María.

Aprieto mis labios pensando en todo lo que me ha contado. Adri y él estuvieron meses liados, los mismos que ella le decía a Enzo que no tenía a nadie, mientras al otro hermano le juraba que lo dejaría para estar con él, porque mi pobre Enzo, no la hacía feliz.

Una buena hostia debí darle en el entierro, después de todo lo que sé. 

—Adri es una hija de puta, Liam. Y sí, tienes razón. No debiste hacerle eso a tu hermano. Pero todos somos humanos y cometemos errores. Aunque me hubiera encantado ver cómo te pegaba Enzo...

—Y a mí. Eso habría significado que estaría vivo.

Liam y yo nos callamos. Los dos pensamos en su hermano. No puedo evitar estremecerme y secarme algunas lágrimas de los ojos.

—¿Sabes que se inventó que yo la había dejado embarazada? —me cuenta él, abriendo yo los ojos de forma desmesurada, muy atenta a sus palabras.

—¿Qué? ¡Venga ya! No me lo puedo creer —ahora sí que lo estoy flipando. Ella inventándose un embarazo... increíble.

—Pues créetelo. Lo que pasa es que yo soy más listo que ella. Nunca lo hemos hecho sin protección. Nunca. Así que le dije que la llevaría al ginecólogo para confirmarlo. E, inexplicablemente, unos días después me dijo que había sido una falsa alarma. ¡Qué casualidad!

—¡Joder, Liam! Esa no es la Adriana que yo conozco. Con cada cosa que me cuentas, más asco me da, la verdad.

—O ella siempre ha sido así y estábamos equivocados.

Las palabras de Liam me dejan descolocada y me confirman aún más lo que temía: que ella, realmente, no es mi amiga, solo una conocida; una malvada conocida.

No logro olvidarme de tu boca (Cross 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora