55. Ella es mi crush

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Julio

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Julio

Los padres de mi tío Isco celebran este verano sus bodas de oro y, por eso, han querido hacer una gran fiesta en Benalmádena, a la cual han invitado a toda la familia.

Un fin de semana entero lleno de actividades festivas para reunirnos todos juntos.

—Tienes que ponerte la crema que te dije. Se te va a llenar la barriga de estrías —me gruñe mi madre, sacando la dichosa crema de su bolso de playa para tendérmela y que la use.

—¿Y tú? ¿Tú no te la vas a poner?

Mi madre me fulmina con la mirada y es ahora ella quien toma el bote, arrojándolo después a la hamaca en cuanto escucha el llanto descontrolado del pequeño Marco.

—¡Mamá! ¡Tiene hambre! —le grita mi hermano Lucas para que todo el mundo a nuestro alrededor se entere bien de lo que le dice a mi madre.

—¡Pues dale tú de comer! —contesta ella en el mismo tono.

—¡De mis tetas no sale leche!

—¡Puto inútil!

Mi madre se levanta toda airada para acudir a la llamada de mi hermano. Decido ponerme la crema para no despertar más su ira sobre mí. Me coloco las gafas de sol y veo, a lo lejos, a Mario con mis primas, con quienes juega al voleibol.

—No soy un inútil —se queja mi hermano, dejándose caer a mi lado.

—Cuando empiece la temporada, te lo digo. Menos de veinte goles es inaceptable.

—¿Veinte? ¿En el Málaga? ¡Tú estás loca!

—Confío en ti, Lucas —le digo, poniendo una de mis manos en su rodilla para darle un leve apretón—. No me defraudes.

Le saco la lengua y mi hermano acaba rodando los ojos en respuesta. Espero que con lo que acabo de decirle se motive para conseguir esos goles. Conozco perfectamente a mi hermano y sé de lo que es capaz.

—Lucas —mi prima Erika se acerca a nosotros, marcando una sonrisa bastante amplia en sus labios mientras le habla a él—. ¿Te puedo pedir un favor?

—Claro. Lo que necesites —le contesta mi hermano, incorporándose en la hamaca para poder hablar mejor con ella.

—Lo mismo no te va a gustar lo que te pida...

—Eri, cualquier cosa que tú quieras te voy a decir que sí. Sea lo que sea.

Procuro no mirar a mi hermano porque sé que lo avergonzaría. La forma en la que mira a Erika es algo que no me pasa desapercibido, sobre todo porque ella tiene la misma mirada emocionada puesta en él.

—Que vengas conmigo a un pequeño evento que hay de videojuegos en Fuengirola —es lo que Erika le pide, mordiéndose ligeramente los labios, fruto quizás de su timidez.

No logro olvidarme de tu boca (Cross 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora