Altea despertó de golpe al escuchar cómo la puerta de su habitación se abría. Una chica entró a su cuarto con una charola llena de comida. Cuando Trina se dio cuenta de que la joven princesa estaba despierta se detuvo en su lugar.
—Buenos días, princesa, mi nombre es Trina y soy su nueva dama —se presentó haciéndole una reverencia.
—Buenos días —contestó la menor mientras bostezaba.
—Le he traído el desayuno, ¿gusta tomarlo aquí o en la cama?
—En la cama, por favor. —Tea acomodó los cojines para sentarse en la cama mientras la rubia ponía la charola sobre sus piernas.
—¿Le parece bien si abro las cortinas? —La princesa asintió con la boca llena de panecillos.
La muchacha hizo lo que se le pidió para después ponerse a acomodar el lugar bajo la atenta mirada de la niña, quien después de un rato comenzó a divagar entre sus pensamientos y memorias.
—¿Le agradaría tomar un baño?
—Sí, sí —respondió Altea despreocupadamente antes de empinarse el té.
La niña estaba muy feliz y emocionada y tenía la urgente necesidad de contarle a sus hermanas lo que había sucedido la noche anterior, además, también tenía curiosidad por saber cómo se la habían pasado ellas.
Después de desayunar la chica tomó su baño, dejó que Trina la vistiera y preparara para salir del cuarto. Cuando estuvo lista, Tea corrió al cuarto de Selina, llevándose una gran sorpresa al encontrar el lugar vacío. Algo confundida, se dirigió al cuarto de su hermana mayor, a quien encontró charlando amigablemente con su dama.
—Tea, buenos días. —La chica abrazó a su hermana—. Te presento a Amber, mi dama de compañía. —La trabajadora le hizo una reverencia.
—Hola —saludó tímidamente la niña—. Ella es Trina —le dijo a su hermana.
—Gusto en conocerla, princesa. —La rubia hizo una reverencia.
—El gusto es todo mío. Pasen, estábamos tomando el té. —La peli plateada las invitó a sentarse—. ¿Alguna sabe si Selina ya despertó? —preguntó echando un ojo al pasillo.
—La princesa Selina fue invitada por el príncipe Jungwon a conocer el castillo —contestó una de las trabajadoras.
—Oh. —Reika tomó asiento, la sonrisa que estaba en su rostro desapareció y ahora la preocupación reinaba en él.
—No tiene de qué preocuparse, el príncipe es alguien muy amable —habló Amber en un intento por tranquilizar a la princesa.
—Por el interés que mostró en mí anoche creí que... —sus pensamientos salieron sin su permiso—. Como sea. Tea, ¿qué tal estuvo tu noche? Me pareció ver que estuviste la mayor parte del tiempo en la pista de baile. —En ese momento el rostro y los ojos de la chica se iluminaron.
—La pasé estupendamente bien. En realidad se sintió como un sueño. Estuve bailando toda la noche con mi prometido, el príncipe Ni-Ki —la chica pronunció el nombre del príncipe con lentitud y adoración en la voz.
Reika la observó algo preocupada, no conocía al muchacho y realmente no quería que su hermanita saliera herida; sin embargo, la chica no contaba con muchas opciones, pues le gustara o no, el compromiso entre su hermana y ese tal Ni-Ki ya había sido pactado desde hace mucho tiempo. Así que, de cierto modo, Reika supuso que era mejor que se llevaran así de bien desde un inicio.
Altea comenzó a relatarle a su hermana sobre lo sucedido en la noche, lo que había conversado con su prometido y lo mucho que se había divertido con él. La joven estuvo así por varios minutos, hasta que un golpe en la puerta principal las interrumpió.
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Cursed-Blessed {Enhypen}
FanfictionLas princesas cabalgaban por el frondoso bosque con sus espaldas saludando al sol, las lágrimas corrían por sus rostros cansados y mantenían la mirada en el azul del horizonte sin saber realmente a dónde es que se dirigían. Cabalgaron por horas sigu...
