CAPÍTULO LIII

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Fiesta de la Cosecha de la Luz
Parte 2

Sunghoon y Reika habían resultado ser más competitivos de lo que se esperaba, llevaban toda la noche jugando en todos los puestos que encontraban.

A Reika le parecía divertido conocer ese nuevo lado del príncipe, pues si bien ya había conseguido hacer que el muchacho se abriera más con ella, verlo actuando como un niño pequeño le parecía totalmente dulce y divertido.

—¡Toma eso! —soltó la chica saltando de emoción—. Tiré todos los pinos en un solo intento, quiero ver que me ganes en eso.

Sunghoon apretó los labios, agarró con firmeza la bola, corrió y la lanzó. La esfera giró hasta tirar la mayoría de los pinos excepto por uno.

—Maldición —soltó entre dientes.

—¡Toma eso! —La chica se soltó a reír sin control alguno.

—Está bien, tú ganas este juego. Pero apuesto a que no me ganas en eso —dijo Sunghoon señalando uno donde había que meter las herraduras en unos postes.

—¿Eso? —El chico asintió—. Es pan comido.

Los príncipes continuaron jugando hasta que no les quedó un juego más que probar. Ambos caminaban entre la gente cargando con varios de los distintos premios que habían ganado mientras comían pan tradicional de la fiesta.

—¡Wow! Esos son muchos premios —soltó una niñita al verlos pasar.

Sunghoon se detuvo al escucharla. Retrocedió unos pasos y le sonrió a la chiquilla.

—Toma pequeña —dijo extendiéndole uno de los juguetes.

La niña lo miró con ojos brillantes y tomó el peluche antes de salir corriendo a contarle a su madre sobre lo sucedido. No había pasado ni un solo segundo cuando más niños se aparecieron pidiéndoles los juguetes, ninguno de los príncipes se quejó y los entregaron hasta quedarse con las manos vacías.

—Eso fue lindo, Sunghoon. Cada día me sorprendes más —soltó la chica.

—Gracias. —El muchacho se rascó la nuca avergonzado por el cumplido.

—Toma, tenías razón. Hice trampa en el último juego. Esto es tuyo. —La chica le extendió un peluche de pingüino al chico, él sonrió ampliamente al recibirlo.

—Lo siento, yo regalé todos mis juguetes. Quizás sí jugamos otra vez... —Reika lo tomó del brazo y lo detuvo.

—No te preocupes Hoon, algún día me darás otra cosa. Ahora, ¿qué te parece si vamos a bailar un rato?

El chico asintió con una amplia sonrisa y ambos se fueron juntos.

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Jake y Selina salieron del laberinto tomados de las manos y con unas enormes sonrisas adornando sus rostros. Pero había algo que había estado molestando al chico desde hace varios minutos.

—¿Tienes hambre? —Selina asintió—. ¿Te parece bien si esperas por mí en el quiosco mientras yo voy por algo de comida?

—Está bien.

—No tardo, ahí nos vemos. —Besó dulcemente la mejilla de la princesa antes de alejarse y dejarla sonriendo como boba.

La princesa comenzó a caminar hacia el lugar acordado con una sonrisa en el rostro mientras sus pensamientos estaban ocupados por la fantástica noche que había estado experimentando.

Cuando llegó al lugar, se encontró con varias parejitas susurrándose dulces palabras y profesándose amor eterno. A Selina no le importó esto y caminó hasta el barandal, se recargó en este y soltó un largo suspiró mientras miraba embelesada la enorme luna y las estrellas que adornaban esa espléndida noche.

Cursed-Blessed {Enhypen}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora