CAPÍTULO LXIII

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Ni-ki suspiró con fuerzas mientras movía con ayuda de un palo largo el resto de la leña que se encontraba ardiendo, Sunghoon estaba sentado frente a él pero su mirada estaba perdida entre las llamas que ardían al igual que sus pensamientos. Llevaba horas en ese estado y no parecía que fuera a salir pronto.  Los príncipes de Entoria y Hemia se encontraban jugando cartas alegremente a unos metros de donde los chicos estaban.

Ni-ki volteó a verlos y clavó su mirada sobre el sonriente rostro de Heeseung, llevaba varios días con un extraño presentimiento. El rubio no era tonto, sabía que en el castillo habían varios problemas y conspiraciones, y había aprendido desde joven que era mejor ignorar algunas cosas y fingir no saber nada antes de meterse en problemas, sin embargo, sentía que fuera lo que fuera en lo que estuviera metido el mayor, posiblemente les traería problemas a todos.

El crujido de ramas y hojas llamó su atención, sacándolo de sus pensamientos y  haciendo que dirigiera la mirada hasta donde se había originado aquel sonido, encontrándose frente a frente con su prometida. Altea le sonrió y él no pudo evitar imitar el gesto, era la primera vez que la veía desde la noche anterior.

—Hola, hermosa —saludó el chico mientras ella tomaba asiento a su lado para luego robarle un corto beso en los labios.

—Riki —se quejó tiernamente mientras sus mejillas se tornaban de un lindo tono rosado.

—¿Tienes frío? —El muchacho no esperó a su respuesta y simplemente puso su saco sobre los hombros de la chica para luego tapar sus piernas con ayuda de una manta—. ¿Tienes hambre? Guardé un poco de pescado para ti. —Le extendió un plato con comida—. Posiblemente está frío así que déjame ponerlo a la lumbre para que puedas comer. —Hizo un intento por pararse pero la chica lo detuvo y le pidió que se quedara junto a ella.

Se quedaron en silencio durante algunos segundos mientras la princesa intentaba encontrar las palabras correctas para expresarse. Sin embargo, antes de que siquiera pudiera abrir la boca, el príncipe Sunghoon habló.

—¿Hay alguna noticia? —Tea lo miró por unos segundos y negó con tristeza.

—El hechizo surtió efecto un día después de lo que normalmente lo hace, podrían despertar mañana, hasta dentro de dos días o quizás... —dejó de hablar, el pelinegro sabía a lo que se refería—. Todo depende de lo que este lugar les haga. —Sunghoon suspiro al oír sus palabras.

—Supongo que es algo que tendremos que descubrir —comentó antes de ponerse de pie—. Buenas noches. —El príncipe se alejó de ahí siendo seguido de cerca por la atenta mirada de los menores.

—Creo que te debo una explicación —habló la chica apenas Sunghoon se perdió de vista.

—No te preocupes, entiendo porque no me lo contaste antes y no tienes que hacerlo ahora sí no quieres.

—Sé que no debo, pero quiero explicártelo todo porque confío en ti y quiero que lo sepas. —Tea apretó su mano y le regaló una tierna sonrisa, el príncipe asintió levemente.

La castaña respiró profundo antes de comenzar a contarle su historia y la de sus hermanas.

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Reika y Selina se encontraban en las aguas de Aserrat, platicando alegremente con su madre. Esta era la primera vez que convivían con ella y les parecía un momento increíblemente mágico. La mujer escuchaba atentamente el relato de sus hijas sobre cómo habían sido sus vidas y la de su padre, el segundo matrimonio del hombre y su media hermana, la maldición, la guerra y todo lo que había sucedido tras su muerte.

—¿Así que han estado viniendo aquí por diecinueve años? —preguntó mientras varias lágrimas corrían por su rostro.

—Sí, pero esta es la primera vez que logramos comunicarnos, nunca antes nos había sucedido esto —explicó Selina.

Cursed-Blessed {Enhypen}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora