Las princesas cabalgaban por el frondoso bosque con sus espaldas saludando al sol, las lágrimas corrían por sus rostros cansados y mantenían la mirada en el azul del horizonte sin saber realmente a dónde es que se dirigían. Cabalgaron por horas sigu...
Antes de empezar el capítulo me gustaría advertirle a aquellas personas a quienes no les gusta el contenido homosexual que este es un capítulo que lo tiene. Así que por favor ahórrense sus comentarios y no lo lean o pueden leer hasta donde yo se los indique (la escena estará marcada por 🚨🚨🚨).
Gracias por su apoyo y atención. Disfruten la lectura.
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Luego de varios días a las afueras de Erontios, la princesa Dabin cruzó la amplia puerta hasta llegar al patio principal del castillo. Desmontó el caballo de un salto y se apresuró a entrar al palacio.
—Avisen a los príncipes Jungwon y Jay sobre mi llegada, y díganles que los espero en la Sala de Guerra —ordenó la muchacha mientras iniciaba a deshacerse de la pesada armadura.
Uno de los criados salió corriendo al instante mientras que varias mucamas ayudaban a la chica a deshacerse del pesado metal que cubría su cuerpo. Cuando estuvo libre, se dirigió apresuradamente hasta la Sala de Guerra.
Las cuatro paredes de la habitación eran lo suficientemente grandes para contener a un batallón entero, estas se encontraban llenas de mapas, armas, pinturas y trofeos de caza. En el centro de la habitación, había una larga mesa con un mapa del territorio de Hypen, sobre el cual estaban puestas banderas y distintas figurillas que representaban cada uno de los regimientos de los reinos.
La muchacha caminó hasta la mesa. Observó el mapa con tristeza y retrocedió los soldados cerca del borde de Engenia, en donde se había llevado a cabo la última batalla durante los días anteriores.
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(Foto para entender la disposición de las tierras de Hypen y el avance de la guerra. Fichas negras= Oscuros/ Fichas blancas= Soldados de los reinos)
El príncipe Jay entró con paso firme a la habitación, caminó hasta donde su hermana se encontraba y la abrazó sintiendo un gran alivio en el corazón por verla sana y salva.
—¿Qué tal estuvo el viaje? —preguntó el chico rompiendo el abrazo.
—Un tanto ajetreado, fuimos atacados durante el regreso por un grupo de Sórdidos. —Jay frunció el ceño.
—¿Pudiste ver a nuestros padres?
—Me fue imposible llegar hasta ellos, cuando llegué al borde ellos se habían adentrado hacia el Este. —Su hermano apretó los labios convirtiéndolos en una fina línea—. Por otro lado, te traigo noticias que creo alegrarán a las princesas de Engenia, en especial a Reika. —La muchacha le guiño un ojo, causando que el rostro del chico se sonrojara—. Pude platicar con varios soldados de su reino, al parecer el rey fue gravemente herido la noche que escaparon y estuvo al borde de la muerte; afortunadamente, él y varios de sus soldados pudieron llegar a uno de los territorios recuperados de Numbia y ahí fue atendido por los mejores curanderos. —En ese momento su conversación se vio interrumpida por la entrada del príncipe Jungwon a la habitación.