CAPÍTULO LXIV

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Tras el día en que las princesas despertaron en la Cueva Circular, varias cosas cambiaron en el palacio. Ni-ki y Heeseung conocieron la verdad sobre las princesas y todos discutieron al respecto sobre los hechos y las palabras dichas por la reina Corynthia. Si bien las cosas no habían resultado cómo esperaban, ahora sabían que aquello que alguna vez habían considerado como una maldición, en realidad era una especie de bendición o regalo hecho para la guerra, aunque en realidad, ninguno sabía exactamente para qué.

La relación de confianza entre los príncipes creció  y se fortaleció. Sunoo logró hacerles la pequeña fiesta de cumpleaños que había prometido a las princesas, y Heeseung explicó su desaparición junto con la de Ni-ki como causa de haber ido al pueblo a conseguir todo lo necesario para organizar la fiesta; aunque el príncipe Jungwon no se tragó la mentira, fingió hacerlo con tal de mantener la paz en el castillo.

Por otro lado, Sunghoon y la princesa Reika habían puesto en marcha un plan para ir al reino de Ylia y buscar la manera de romper el compromiso de la heredera de Engenia y el príncipe Yang.

Selina se encontraba leyendo apaciblemente en la biblioteca, la chica estaba tan metida en la lectura que no se dio cuenta cuando el príncipe Jake entró a la habitación.

El muchacho se recargó sobre una de las estanterías y se mantuvo ahí por un largo rato siendo completamente ignorado por la chica. El pelinegro la observó de arriba a abajo, totalmente embelesado por la llamativa belleza de la princesa, la cual parecía aumentar con la cercanía de la luna llena. Luego de mirarla por tanto tiempo, un extraño sentimiento de celos se depositó en la boca del estómago y el corazón del chico.

Él deseaba esa mirada que poseían los ojos de Selina cuando leía un libro. Jake quería desesperadamente que la peli plateada lo mirase con tanta adoración y fascinación como lo hacía mientras leía aquel libro. Harto de ser ignorado, el príncipe carraspeó la garganta para llamar la atención de la chica.

—Jake. —Una sonrisa se formó en los labios de Selina y un leve rubor se instaló en sus mejillas—. ¿Cuánto tiempo llevas ahí? —Él abrió y cerró las boca múltiples veces, debatiéndose entre sí decir la verdad o no.

—No mucho —mintió.

—Lo siento, no noté tu presencia... estaba tan enfrascada en mi lectura que...

—No te disculpes. —Hizo un movimiento con la mano para restarle importancia—. ¿Sobre qué trata? —Le arrebató el libro de las manos y se dejó caer a su lado en el sillón.

—No creo que te interese, es una historia de amor. —La peli plateada intentó quitarle el libro de las manos pero él lo alejó de su alcance.

—¿Qué te hace creer que no me gustan ese tipo de cosas? —La chica se mantuvo en silencio. No fue necesario que lo mencionara en voz alta, ambos sabían a lo que la chica se refería—. ¿Te lo recomendó Sunoo? Él suele ser mucho de estas cosas —cambió el tema.

—No, en realidad fue Sunghoon. —Jake la miró sorprendido antes de que una sonrisa traviesa se formara en sus labios, causando que el sonrojo de la chica aumentara.

—Pero mira nada más, parece ser que el corazón del príncipe de hielo no es tan frío como quiere que lo vean —comentó burlón al enterarse del gusto de su amigo.

—Por favor, prométeme que no se lo dirás a nadie. Le prometí que nadie se enteraría, ni siquiera Reika.

—Parece ser que tú y Sunghoon comparten muchos secretos —dijo con un rastro de amargura en su voz mientras dejaba el libro sobre la mesa.

—¿Hay algún problema con eso?

—No, por supuesto que no. —Se acercó repentinamente al rostro de Selina—. Pero siendo honestos, preferiría que fuera yo a quien se los contaras —habló mientras se acercaba más a ella, hasta lograr acorralarla por completo en la otra esquina del sillón, causando que nuevamente el rostro de la princesa se tiñera de un leve tono carmesí, cosa que lo hizo sonreír con satisfacción.

Cursed-Blessed {Enhypen}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora