CAPÍTULO FINAL

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CAPÍTULO LXIX
FINAL

Todo en el castillo había cambiado en cuestión de días. El ambiente se encontraba tensó y triste, todo mundo andaba con cuidado y nadie sabía que hacer o decir para cambiarlo.

La mayoría se encontraban ocupados en los preparativos para la coronación del príncipe Sunoo, e incluso Ni-ki se la pasaba día y noche junto a él, brindándole apoyo y soporte en todo lo necesario. Mina había sido expulsada del palacio y llevada a una pequeña mansión a las afueras de la capital de Erontios bajo las órdenes de su hermano. Altea se pasaba la mayor parte del día enojada y encerrada en su habitación. Selina se había sumido en un profundo estado de tristeza y, al igual que el príncipe Jake, era incapaz de salir de su cama. Heeseung y Dabin habían terminado peleando y anulando por segunda vez su compromiso, pues el muchacho no tuvo que confesar el conocer los planes e intenciones de la princesa Mina desde un inicop, pues la heredera de Nostriel fue capaz de averiguarlo todo por su cuenta. En ese instante, parecía que Sunghoon y Reika eran los más cuerdos y estables ante todo el caos que se había desatado en el castillo.

Reika suspiró, mirando hacia la nada, Sunghoon notó esto y apartó la mirada del libro que intentaba leer.

—¿En qué piensas?

—Estoy preocupada por mis hermanas. Las cosas entre Altea y Ni-ki han estado algo distantes y tensas, no se han visto mucho últimamente y cuando lo hacen es sólo para discutir —suspiró—. Me preocupa como vaya a afectar todo esto en su relación. —Mordió su labio inferior ligeramente—. Y luego está Selina. No ha salido de su habitación en días, no ha comido ni bebido agua... me gustaría más saber que se la pasa llorando en cama todo el día pero no es así, solo está acostada, en silencio, sin decir o hacer nada. Sus ojos están vacíos y pareciera que esta muerta. —Varias lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas—. Y yo me siento tan inútil e impotente, quiero llevarme todo su dolor y verla sonreír de nuevo, pero no puedo hacer nada. El pelinegro la abrazó con fuerzas permitiendo que la muchacha llorara con fuerzas—. Necesito salir de aquí Sunghoon, este lugar nos está matando.

—Shhhh. No te preocupes amor, apenas sea la coronación de Sunoo nos iremos a Ylia. He hecho los arreglos necesarios. A todos les ayudará mucho cambiar de escenario y despejar sus mentes. —La chica sonrió al escuchar sus palabras y él depositó un pequeño beso sobre su coronilla.

Ambos se quedaron en esa posición por varios minutos hasta que la muchacha logró tranquilizarse.

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Un día antes de la coronación del príncipe Sunoo, por petición del muchacho, todos fueron obligados a tener una última cena.

La mesa estaba conformada por bandos. De un lado estaban sentados Jake, Sunghoon, Ni-ki y Heeseung; del otro lado estaban las princesas de Engenia y la heredera de Nostriel; en una cabecera el príncipe Jungwon y en la otra, el futuro rey Kim.

Todos comieron en silencio, en un ambiente tenso, evitando las miradas contrarias o declarándose la guerra por medio de estas. Algunos apenas sí tocaron sus platos y otros fingieron disfrutar la comida.

—Gracias a todos por haber aceptado mi invitación para venir a cenar —comenzó el de ojos afilados con una pequeña sonrisa—. Sé que los últimos días no han sido nada fáciles para ninguno de nosotros, así que quería que tuviéramos una última cena antes de partir. —La última palabra la dijo con dificultad. Ni-ki tomó la mano de su amigo y la apretó con fuerzas a modo de apoyo—. Tengo mucho miedo de lo que ocurrirá después de mañana —confesó el príncipe Sunoo—. Pero me alegra saber que tendré su apoyo como rey al igual que el de sus reinos.

Cursed-Blessed {Enhypen}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora