CAPÍTULO XX

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Altea despertó de golpe y con un sudor frío recorriendo su espalda, había tenido una pesadilla con respecto al día de su partida de Engenia, lo cual le había traído varios abrumadores sentimientos a la joven. Caminó en medio de la oscuridad de la habitación y a pesar de las órdenes de Reika, abrió una de las persianas para dejar que la luz entrara, cosa que la ayudó a calmarse y sentirse mejor. Se acostó sobre el suelo de mármol y cual gato dejó que el sol calentara su piel. Odiaba esos momentos del mes en los que se quedaba completamente sola, siempre la hacía sentir triste y miserable.

Un golpe en la puerta principal llamó su atención, pues claramente había escuchado a Reika decirle a Amber, Trina y Eva que no se presentarán durante los próximos días y que únicamente dejarán la comida afuera del cuarto. La menor se levantó de su lugar en el piso y rápidamente cerró la cortina antes de caminar hasta la entrada.

Sin siquiera preguntar, abrió la puerta encontrándose con el príncipe Jay, quien sonrió inmediatamente tras ver a la niña.

—Buenos días, princesa Altea. —El joven le hizo una reverencia que ella correspondió—. ¿Se encuentra la princesa Reika? La he buscado durante el desayuno pero no la he visto ahí.

—Ah... sí. Despertó un poco delicada de salud así que se encuentra descansando en su habitación.

—¿Se encuentra bien? ¿Puedo verla? —El chico se veía sinceramente preocupado. La menor bloqueó la puerta con su cuerpo.

—No creo que sea una buena idea, podría decaer aún más su estado si alguien del exterior entra.

—Está bien. ¿Ya vino el doctor a revisarla?

—No es necesario, estas cosas pasan con frecuencia y sólo yo sé cómo tratarlo.

—Pero...

—No se preocupe, gracias por venir y tenga por seguro que le avisaré de su visita. —La castaña quiso cerrar la puerta pero el muchacho se lo impidió.

—Espere, una última cosa. Creo que esta noticia también le interesará a usted. —Tea lo miró con curiosidad—. La princesa Dabin regresó del frente, me ha hecho saber que el rey Fróilan se encuentra sano y salvo. —Esta noticia hizo que el corazón de la muchacha sintiera un gran alivio y que sus ojos se llenaran de lágrimas.

—Gracias. —Jay asintió.

—No hay de qué. —Altea cerró la puerta para después tirarse a llorar al suelo a causa del alivio y de la felicidad.

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El príncipe Jake esperó pacientemente en el lugar que él y la princesa habían acordado. El día anterior había salido mejor de lo esperado y para su sorpresa, incluso le había resultado interesante. Por alguna razón, desde que las muchachas habían llegado al castillo la princesa Selina no salía de su mente, le parecía curioso, pues sí bien era hermosa, nunca antes había sido de su gusto el querer saber más sobre las damas con las que coqueteaba, pero este no era el caso de ella. No, claro que no. Ella era realmente especial pues sentía una atracción magnética inexplicable hacia la princesa, cada vez que la miraba sentía como si finalmente hubiera encontrado algo que estaba perdido y él no sabía que lo estaba buscando o que lo necesitara tanto como ahora. Selina tenía toda su atención y él moría por saber absolutamente todo sobre ella y quería ser él la causa del hermoso brillo en sus ojos y esa bella sonrisa que hacía que su corazón latiera con fuerzas.

El príncipe recorrió el pasillo por horas esperando a la muchacha, pero esta nunca apareció. Cuando finalmente se hartó, se levantó enojado y comenzó a caminar hacia el único lugar donde sabía que nunca sería menospreciado.

Cursed-Blessed {Enhypen}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora