CAPÍTULO XXXVIII

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Jake se encontraba en la biblioteca, no había dormido en toda la noche. Luego de la visita que le había hecho a las mellizas y tras descubrir lo que fuera que les sucedía, ese fue el primer lugar al que se le ocurrió acudir en busca de respuestas. Estaba confundido y desesperado y una bola de sentimientos se formaba en su pecho cada vez que pensaba en ello.

Eso había sido lo más aterrador que había visto alguna vez en su vida y necesitaba una forma lógica y racional de poder explicarlo.

—Jakey. —Una voz cantarina resonó por todo el lugar.

El chico se tensó e intentó huir rápidamente pero no contaba con que la chica se encontrara más cerca de lo que creía.

—Mina —dijo sorprendido al toparse con ella.

—Jakey. —Mina se lanzó a sus brazos—. Hace semanas que no te veo ¿dónde te habías metido? —preguntó haciendo un puchero.

—Lo siento, he estado algo ocupado —contestó mientras intentaba alejarse de ella.

—Quería disculparme contigo, la última vez que nos vimos me porté muy grosera. No me volveré a portar así, lo prometo.

—No te preocupes, estás perdonada. —El muchacho sonrió con nerviosismo, necesitaba salir de ahí urgentemente.

—¿Ah, sí? Pues yo creo que he sido una niña mala —ronroneo con coquetería mientras jugaba con su cabello—. He sido una niña muy mala y necesito un castigo —empujó al chico haciendo que esté se sentara en uno de los sillones para luego subirse a horcajadas a sus piernas y robarle un beso.

Las acciones de Mina habían tomado completamente desprevenido al príncipe, quien batalló para romper el beso y quitarse a la chica de encima.

—Si tu hermano se entera de que nos vimos nuevamente esta vez me matará. —Fue lo primero que se le ocurrió decir apenas pudo romper el beso.

—Shhh. —La princesa puso un dedo sobre los labios rojos e inflamados del pelinegro—. Él no se va a enterar —susurró antes de abalanzarse nuevamente a sus labios en un desesperado beso.

—¡Jake! ¿Estás aquí? —La voz del príncipe Heeseung resonó por todo el lugar desconcentrando fácilmente a la princesa.

Jake aprovechó esta oportunidad y la tiró al piso, alejándola completamente de él. El heredero de Entoria apareció entre los estantes encontrándose con la chica tirada en el suelo mirándolo de una mala forma y con su amigo con la ropa y el cabello hechos un desastre.

—Lo siento, no quise interrumpir nada pero Ni-ki te está buscando —comentó sin ningún rastro de su característica picardía.

—Gracias. —Inmediatamente el heredero de Hemia se levantó del sillón y salió del lugar junto con el mayor, quien lo detuvo apenas estuvieron lo suficientemente lejos de la biblioteca.

—Deberías tener más cuidado para la próxima vez, no creo que a la princesa de Engenia le haga muy feliz saber que estabas fajando con otra chica mientras la pretendías.

—No volverá a suceder, lo prometo.

—Más te vale Jaeyoon, porque posiblemente yo no esté para salvarte el trasero —comentó antes de iniciar a alejarse.

—¡Espera! ¿Cómo supiste que necesitaba ayuda? —Heeseung sonrió.

—Recuerda que yo puedo leer los pensamientos de todos en este castillo, así que nada para mí es realmente un secreto. —Finalizó antes de marcharse y dejar a un pensativo Jake en su lugar.

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Heeseung se encontraba paseando por la noche por uno de los jardines del palacio. Los sentimientos y pensamientos que había recibido de Jungwon durante los últimos días lo tenían agotado y le causaban un terrible dolor de cabeza. Lo único que quería era alejarse de todo el ruido del castillo y estar solo por primera vez en mucho tiempo. Sin embargo, para su mala suerte sucedió todo lo contrario.

Cursed-Blessed {Enhypen}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora