Reika había estado conviviendo mucho con los príncipes Sunoo y Ni-ki durante los últimos días pues ahora las princesas Altea y Mina se la pasaban juntas y Selina había adoptado la costumbre de desaparecer junto con Jake y Sunghoon, al último no lo había vuelto a ver desde su bella cita en la colina. Le agradaba pasar el tiempo con los menores pero había veces en las que se sentía fuera de lugar ya que estos dos se metían en su propio mundo, excluyendo a cualquier otra persona.
Reika se encontraba caminando entre los pasillos mientras buscaba a su melliza, llevaba horas recorriendo el lugar y tenía la esperanza de encontrarla en una de las tres bibliotecas. La había ido a buscar en las otras dos pero no había encontrado ningún rastro de ella o del príncipe Sunghoon, quien también disfrutaba de pasar su tiempo encerrado en la biblioteca.
Se sintió algo desorientada al llegar a la tercera biblioteca pues nunca antes había estado ahí, está era un poco más pequeña que las anteriores, su iluminación no era tan buena, era más fría y contenía textos mucho más antiguos que las otras dos. Caminó entre los estantes algo asustada por el ambiente del lugar pues se sentía algo tétrico y abandonado. Estaba por darse por vencida cuando logró escuchar una voz entre los estantes, al principio pensó que se lo había imaginado pero luego de unos instantes la volvió a escuchar. Saltó en su lugar horrorizada y estaba lista para salir corriendo de ahí cuando logró identificar la voz de su hermana.
—¿Selina? —Nadie contestó—. ¿Selina, estás aquí? —Recorrió nuevamente el lugar de arriba a abajo pero por más que buscó no pudo dar con su hermana.
Regresó entre los libreros donde había escuchado su voz con un extraño presentimiento. Guardó silencio y se acercó a este, luego de unos segundos logró escucharla nuevamente al igual que otras voces haciéndole saber que no se encontraba sola. Miró los libros que ocupaban el enorme estante, cogió unos cuantos esperando hallar la entrada a aquel misterioso lugar donde su hermana se encontraba pero no halló nada más que madera. No se dio por vencida y repitió esta misma acción con varios polvosos ejemplares hasta que logró dar con uno que al momento de sacarlo activó la maquinaria. El librero se hizo lentamente a un lado y le mostró un camino secreto.
Apenas escuchó la voz de Selina no dudó ni un sólo segundo y se introdujo al pasillo. Conforme más se acercaba las voces se volvían más claras y pudo identificar a las otras dos personas que se encontraban con ella.
—Entonces el hechizo las lleva al mundo de los muertos, ¿jamás le has intentado hablar a alguno y preguntarle quizás sobre quién las maldijo? —habló Jake. Al escuchar esto Reika se detuvo en su lugar.
—Ya nos dijo que los muertos no las ven —contestó Sunghoon—. ¿Y sobre este lugar, cómo lo llamaste? ¿La montaña de qué? Donde están las aguas mágicas. ¿Nunca le han preguntado al espejo eso?
—Las Montañas de Aserrat y sí, claro que lo hemos hecho. La cosa es que el maldito espejo no refleja nada sobre nuestro futuro. Podemos preguntarle sobre otras personas o cosas pero sobre nosotras nunca nos contesta, en realidad hay varias cosas que no contesta.
—¿De qué sirve algo como eso entonces?
—Ni siquiera yo lo sé, me fue imposible hallar algo sobre él en los libros —contestó Selina.
—El espejo sólo muestra cosas que hayan sucedido, estén sucediendo o puedan llegar a suceder, el futuro es realmente impredecible —comentó Reika mientras salía de las sombras.
Los tres chicos se asustaron debido a su repentina presencia y no pudieron evitar soltar un grito al verla frente a ellos. La peli plateada examinó con ojo crítico a los presentes.
—¿Qué significa esto? —demandó saber.
Los tres intercambiaron miradas llenas de miedo y preocupación , pues no sabían cómo reaccionaría la mayor al saber que su más grande secreto había salido a la luz.
ESTÁS LEYENDO
Cursed-Blessed {Enhypen}
FanfictionLas princesas cabalgaban por el frondoso bosque con sus espaldas saludando al sol, las lágrimas corrían por sus rostros cansados y mantenían la mirada en el azul del horizonte sin saber realmente a dónde es que se dirigían. Cabalgaron por horas sigu...
