El caballo de Reika trotaba a paso ligero junto al del príncipe Sunghoon. La princesa se sentía ansiosa dado que era la primera vez que salía al pueblo, cosa que en pocas ocasiones llegó a hacer durante su vida en Engenia y no sabía con qué se encontraría o qué esperar. El pelinegro notó esto y le dio una ligera sonrisa en un intento por tranquilizarla.
—No tiene que estar nerviosa, todo saldrá bien. Algunas personas se acercaran para hacernos cumplidos y reverencias, pero eso es todo —advirtió antes de entrar a una hermosa calle de pálidos ladrillos.
La gente se volteó para ver a la realeza de Hypen entrar y les comenzaron a hacer reverencias, algunos se acercaron a ellos para alabarlos mientras que otros pedían a gritos noticias sobre la guerra, cosa que hizo que la chica se tensara y se sintiera atrapada entre tanta gente. Ella se veía pequeña e inexperta a diferencia de su compañero, quien sonreía y movía la mano con gracia para saludar a los ciudadanos.
—Haga lo que yo —aconsejó el chico—. Siéntese recta, mueva la mano girando levemente la muñeca y mire hacia el frente, —La peli plateada siguió sus instrucciones y si bien al principio se sintió algo torpe al hacerlo, poco a poco fue agarrando confianza hasta que empezó a hacerlo con naturalidad—. Lo está haciendo bien —dijo con sinceridad y una enorme sonrisa en el rostro.
Su camino siguió así hasta que Reika se dio cuenta que el caballo de su hermana y el del príncipe Ni-Ki habían tomado caminos distintos.
—¿A dónde se dirigen Ni-Ki y Altea? —preguntó la mayor con preocupación.
—Ellos darán una vuelta por el pueblo.
—Pero...
—Descuide, uno de mis soldados los vigilará de cerca. —Esto dejó algo tranquila a la chica, pero no por completo.
—¿Nosotros qué haremos?
—Quizás debí mencionarle que el príncipe Jungwon nos pidió hacer unos trabajos en su nombre mientras estábamos en el pueblo.
—Seguramente debió haberlo hecho.
El recorrido prosiguió en silencio hasta que se detuvieron frente a un gran edificio a las afueras del pueblo, el cual expedía un aura de tristeza y abandono.
—¿Dónde estamos? —Reika preguntó con inquietud mientras un guardia la ayudaba a bajar del corcel.
—Este es el orfanato del reino —contestó con tristeza el muchacho.
Los mayores se dirigieron a la entrada del edificio donde varias mujeres vestidas con el mismo uniforme café y blanco los esperaban.
—Es un gran honor verlo nuevamente, príncipe Sunghoon. —Una mujer mayor y rechoncha le hizo una reverencia al muchacho.
—Es un placer para mí estar aquí de vuelta. Señora Philips, le presento a la princesa Reika de Engenia. —Las mujeres intercambiaron miradas de emoción entre ellas.
—Princesa, es un gran honor que se encuentre con nosotras después de lo sucedido en su reino. —Todas le hicieron una reverencia—. Por favor, adelante, siéntanse como en casa.
Los príncipes entraron al recibidor, la decoración que colgaba de las blancas paredes hacía que el lugar se sintiera sombrío y lúgubre. Reika recorrió con la mirada el pequeño espacio.
—Síganme, les daré un recorrido. —Ambos siguieron a la mujer, quien los volteaba a ver con nerviosismo constantemente.
—Dígame, señora Philips, ¿han arreglado los problemas que tenían la última vez que vine? —El pelinegro dio inicio a su inspección.
ESTÁS LEYENDO
Cursed-Blessed {Enhypen}
FanfictionLas princesas cabalgaban por el frondoso bosque con sus espaldas saludando al sol, las lágrimas corrían por sus rostros cansados y mantenían la mirada en el azul del horizonte sin saber realmente a dónde es que se dirigían. Cabalgaron por horas sigu...
