Capitulo 27.

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Cada seis meses me visita, y hoy no será la excepción. Supongo que nunca dejará de intentar que le venda mis acciones, pero se quedará esperando. Esas acciones y dinero me lo dejaron mis abuelos para que tuviera algo con lo cual mantenerme y estudiar, así que Rob puede irse a la mierda.

Cuando mis abuelos murieron, me dejaron mucho dinero por negocios que tenían con empresas grandes y multimillonarias. Nunca supe de ese dinero, hasta que me fui de casa.

Cuando me fui, supe la razón por la que Sarah y Steven se habían quedado conmigo, para empezar. Cuando John fue enviado a la cárcel, yo debía ir a parar a una casa hogar, un orfanato, o como le quieran llamar; pero no fue así. Ellos vieron la oportunidad de obtener dinero fácil,  no la desaprovecharon.

Cuando creciera, el dinero de John pasaría a mis manos, eventualmente; así que si iba a una casa hogar, los empleados de ahí tendrían el dinero. En cambio, Steven se fue quedando y malgastando cada centavo.

La fortuna de John siguió creciendo, sin importar que estuviese en la cárcel. Y la fortuna de mis abuelos también.

Joder, Steven se enojó tanto aquella noche.

Cuando Rob había ido a leer el testamento de mi abuelo, todo se convirtió en gritos e insultos hacia mí. Ellos me habían dejado todo. Mis abuelos, las personas a las que más quería en el mundo, no me habían dejado desprotegida y sola, después de todo, seguían cuidando de mí.

Steven me golpeó esa noche. Me insultó. Pero no lloré.

Rob era, es, y siempre será un hijo de puta, pero es el mejor abogado que he visto. Cuida del dinero que pasó a ser mío de golpe, pero también se encarga de que Steven no se quede en bancarrota.

Es difícil confiar en él cuando también trabaja para ellos, pero aún así lo hago.

Sin embargo, en cada cita que tenemos siempre intenta hacer que le venda todo las acciones de mi abuela de una empresa. Él sabe que nunca aceptaré.

Terminé de limpiar la sala de estar y suspiré.

Demonios, ¿por qué el maldito hombre tiene que estar obsesionado con la higiene?

No entra a algún lugar a menos que esté totalmente limpio.

Ir a una cafetería para hablar de finanzas no está a discusión, al igual que ir a su oficina. Su oficina me da miedo. Un montón de abogados con miradas frías e intimidantes viéndome fijamente… Seh, creo que paso.

Dejé la escoba al lado de la puerta y corrí escaleras arriba.

Me duché y vestí rápidamente, dejando un completo desastre en mi habitación.

Puse las cosas de Choco en su lugar, su cama, su plato, sus juguetes. Todo estaba junto a la puerta trasera. Él comenzó a ladrar, obviamente en desacuerdo por estar ahí, pero no podía hacer nada.

Si Rob no encuentra todo en su lugar, me sermoneará e intentará que nos citemos en otro lugar, y la verdad me da miedo qué tipo de lugar llegará a escoger.

Esta sería la primera cita que tendría con él sin Allison. Ella siempre estaba conmigo, e interfería cuando era necesario. Lo que sólo hace que esté muy, muy nerviosa.

Choco hizo un sonido lastimero y le fruncí el ceño.

Estuve revoloteando en el primer piso por alrededor de veinte minutos, hasta que el timbre sonó.

Mierda.

Corrí a abrir la puerta, pero me detuve al frente de ésta. Me compuse, y tomé una respiración profunda.

Cómeme con chocolateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora