Capitulo 37.

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Alex abrió los ojos y me miró a través de sus pestañas. Su rostro palideció de golpe y tragó saliva.

Algo que dijo que no me gustaría la respuesta.

Mi respiración comenzó a acelerarse por su silencio y me aparté la mirada, lista para escuchar una respuesta de su parte.

Alex comenzó a temblar de un modo realmente extraño y fruncí el ceño. Lo miré con atención justo cuando soltó una estruendosa carcajada.

De acuerdo, ahora estaba confundida.

Siguió riendo durante un buen rato, y no me quejé. Tenía mucho tiempo que no lo veía reír de esa manera, sus ojos estaban cerrados y sus mejillas coloreadas de un ligero rosa. Mordí mi labio e intenté acomodarme en una situación más cómoda, mi brazo dolía un poco.

Me apoyé en mi otro brazo y lo miré fijamente. Sus ojos ahora estaban entrecerrados por la sonrisa y sus ojos tenían un brillo que no había visto en semanas, haciéndolos lucir más verdes y hermosos que antes.

Me removí en la cama incómodamente e hice una mueca de dolor al instante. La sonrisa se borró de su rostro y sus ojos perdieron un poco de brillo.

Debí haberme quedado quieta.

Para cuando me acomodé mejor, cualquier rastro de humor se había esfumado de su expresión.

– No estoy drogado, pequeña.

Tan pronto como esas palabras salieron de su boca, supe que eran la verdad. Y no porque confiase el él. No, Alex ya había perdido mi confianza en todos los sentidos. Lo supe porque su aliento a vodka golpeó mi rostro.

Sí, estar ebrio era la segunda opción.

Suspiré aliviada y le sonreí apenas.

Alex no me había tratado de la mejor forma en las últimas semanas, ni siquiera me había hablado, pero había derramada muchas, muchas lágrimas por él, y aún así lo quería aquí conmigo. Podrían decirme que no tengo dignidad u orgullo, y probablemente sea cierto, pero haría lo que fuera para poder estar con él aunque sea un minuto. Ya estaba acostumbrada a que las personas me trataran mal. Mi mejor amiga se había olvidado de mí, y no podía culparla.

– ¿Alex?

Él abrió un ojo.

– ¿Mmm?

Titubeé un poco y me mordí el interior de la mejilla antes de tomar una respiración profunda.

"No seas cobarde, podemos hacer esto. Decirle la verdad no hará daño a nadie... Aunque me hubiese gustado torturarlo un poco más"

–Alex. –susurré.

Él abrió los ojos y me miró intensamente.

–Déjame dormir.

"Sí, bueno, creo que para eso tienes una cama propia"

Parecía un niño enfurruñado al que acababan de despertar de su siesta. Pero el dormir podía esperar, yo intentado ser sincera no.

–Alex, debes saber algo. –susurré. Él miró mis labios unos segundos. –Mi brazo... el que mi brazo esté lastimado no es culpa tuya.

De acuerdo, pudo haber sido su culpa el golpe en mi cabeza, pero no el que me haya lastimado y  dislocado el hombro. Y aunque él me lastimó antes, yo no podía pagarle con la misma moneda.

"Técnicamente fue su culpa. La caída provocó el desmayo y el desmayo provocó todo lo demás." Protestó la voz, después suspiró. "Como sea, es probable que mañana ni lo recuerde"

Cómeme con chocolateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora