Capitulo 12

683 44 7
                                        

Soñé esa noche.

-Kaelin… Tú sabes que tienes que portarte bien… -murmuró papi- Sabes muy bien lo que puede pasar si no haces lo que te decimos. ¡Sabías muy bien lo que te podía pasar, pequeña perra!

Lo siguiente que sentí fue un dolor agudo en un lado de mi rostro.

¿De qué está hablando papi?

Yo no hice nada malo….

– Papi –sollocé- yo no he…

- ¡Cállate, maldita basura! –gritó- Eres igual de inservible que tu padre. –gruñó- Ya no te soportamos pequeña estúpida niña.

Odio cuando papi grita.

Odio cuando papi me grita a mí.

Nunca sé por qué grita. Siempre está molesto conmigo. Hoy no hice nada malo.
Sólo le di un dibujo que hice con mis colores nuevos.

“Papi, te amo”

Eso era lo único que decía mi dibujo. Y un corazón.

Supongo que a papi no le gustan mis dibujos.

Papi odia mis dibujos. Porque lo rompió y lo tiró a la basura.

– Te dije muy claro que no quiero verte. Ni hoy, ni nunca, pequeña mierda. -susurró con voz dulce- ¿No entiendes que tus dibujos y tú me dan asco? No soporto tenerte cerca. Ni tu mamá ni yo te soportamos.

Papi tomó la cintura de sus pantalones.

No… no… Eso no. Por favor.

–No, papi -lloré- Eso no, por favor. No lo volveré a hacer, papi. Te lo prometo.

- ¿Crees que te voy a creer, pequeña perra? Siempre serás un estorbo es mi vida, en mis planes y en mi matrimonio. –gruñó- Veremos si con esto aprendes la lección.

Papi terminó de quitarse el cinturón negro brillante y me apuntó con él.

– Ahora sabes cuáles serán las consecuencias de ahora en adelante.

Me hice bolita en mi cama y puse mi espalda al frente.

“Ya he pasado por esto antes, ya he pasado por esto antes. El dolor se irá pronto. Sí, eso. El dolor se irá pronto.”

El primer golpe lo sentí como un entumecimiento, no me dolió cuando el cinturón golpeó contra mi piel, lo peor viene después: la sensación de ardor, que te queme el lugar golpeado y después otro golpe donde mismo.

“Ya he paso por esto antes…. Ya he pasado por esto antes.”

¡Zaz!

Segundo golpe….

Sollocé contra mi almohada y apreté muy fuerte los ojos.

“Piensa en otra cosa, pienso en otra cosa”

¡Zaz!

Tercer golpe…

Es imposible pensar en otra cosa cuando el dolor es lo único que tienes.

¡Zaz!

Cuarto golpe…..

Perdí la cuenta.

La última vez, papi llegó hasta el 7.

Hoy, llegó a un número que apenas estoy aprendiendo….
Veint… Veinti…. Veintiséis.

Cómeme con chocolateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora