Me removí incómoda en la silla y vi a John desaparecer en la cocina de su casa, buscando un álbum de fotos. Rubí estaba sentada frente a mí, sin dejar de sonreír, lo que me pareció extraño.
Quiero decir, John, su actual novio, estaba por mostrarme las fotografías de la que una vez fue su esposa, ¿y ella no se incomodaba o algo raro? Sí, bueno, eso era lo extraño.
– ¿Te incomodo? –preguntó con una pequeña arruga en su frente, parecía preocupada.
– ¿Perdón?
–No sé, pero he notado que no estás muy cómoda aquí, y bueno... pensé que quizás no te agrado.
Negué rápidamente con la cabeza.
–No, no es eso, es solo que... –suspiré. – ¿No te molesta que John hable mucho de... mi mamá?
Una pequeña sonrisa tocó sus labios.
–No te preocupes por eso, Kaelin. Conocí a tu mamá, éramos amigas, admito que quedé devastada cuando... ocurrió el accidente, pero ayudé a tu padre a salir adelante y a recuperarse una vez que salió de la cárcel. Sé cuánto la amó, por Dios, fui madrina de la boda.
De acuerdo... esa era demasiada información para procesar.
–Pareces sorprendida. –dijo después de mi silencio.
–Lo estoy. –admití.
Ella negó con la cabeza, aún sonriendo. ¿No se cansaba de sonreír?
–Si eso era lo que te preocupaba, el que yo me pusiera celosa o algo así... bueno, relájate, no tengo problema con eso. Al contrario, me gustaría contarte cosas de ella... de tu mamá, pero debo irme a trabajar.
Asentí con la cabeza. Haría lo que sea para saber cosas de ella, su música, película y comida favorita, qué era lo que la hacía enojar... lo que fuera, pero yo quería saber algo de mi mamá.
John apareció por el pasillo, dos libros en sus manos. Rubí se levantó y tomó su bolso, se despidió de él y me dedicó un pequeño saludo con la mano, el cual respondí, ya estaba punto de llegar a la puerta y salir, pero John la jaló del brazo y la besó. Me quedé embobada mirándolos. ¿Se vería tan normal si Rubí fuera mi mamá? Aunque bueno, si ella fuer mi madre ese beso me parecería asqueroso.
Aparté la mirada rápidamente cuando el beso se profundizó y se metieron la lengua hasta la garganta. Después de todo, John seguía siendo mi papá, y ¿a qué hijo le gustaba ver a su papá meterle mano a alguien?
"Eso sería casi tan perturbador como saber que tus padres debieron tener sexo para hacerte"
Me estremecí.
Rubí rompió a reír y miró a John con una ceja arqueada, luego lo golpeó en el hombro.
–Ya está lo suficientemente asustada e incómoda, no lo empeores.
Él se rio y sus ojos quedaron entrecerrados por su sonrisa, haciendo más visibles las pequeñas arrugas en las esquinas de sus ojos.
–No prometo nada. –respondió y me guiñó un ojo.
Ella puso los ojos en blanco se dio la vuelta, lista para salir, pero antes de hacerlo John volvió a interrumpirla dándole un golpe en el trasero. Ella lo miró mal antes de irse.
John se sentó frente a mí sin borrar la sonrisa de su rostro, ¿tampoco se cansaba de sonreír?
–De acuerdo. –dijo un poco incómodo. –Creo que no debiste presenciar eso.
Rodé los ojos.
–Tampoco es como si hubiera sido una escena porno.
Él hizo una mueca.
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Cómeme con chocolate
Teen Fiction¿Qué haces cuando la persona que más quieres te ha dejado sola?
