Planes en marcha

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Dio vueltas una y otra vez sobre su cama hasta que sonó la alarma para alistarse e irse. El día nublado le daba tranquilidad normalmente, pero desde la noche anterior algo en él lo mantuvo inquieto.

Salió de bañarse y lavarse las heridas para volverlas a vendar, todo lo hizo lento, incluso bajar a desayunar.

—Buenos días —le deseó a su madre, el único saludo sincero que daba cada mañana. Sonó su celular, contestó con un semblante de sorpresa. — ¿Sí?

—¿Podemos desayunar juntos?

—Pero ya estoy desayunando.

—Entonces te invito un café.

—Me gusta el té.

—Seok Jin, por favor.

—Está bien, ¿dónde? —Agarró sus cosas y se despidió de su madre, quien no se animó a preguntar quién era, tenía el presentimiento de An Haneul y esa mujer no le agradaba para su hijo, así que desde que se enteró de la charla que tuvieron, no había querido que le contara sobre ella, «Mientras las madres no conozcan a las nueras, nada es formal» pensó.

Estuvo divagando en las razones que tenía para aceptar la invitación, pero cada una le parecía más aterradora que la otra. No quería recordar el pasado, su pasado donde era un tierno niño, amigable y protector. Deseó que el viaje fuese más largo e incluso un choque para tener una excusa de no presentarse, pero fue lo contrario, el tráfico de cada mañana había desaparecido ese día.

—Tardó.

—¿En serio?, a mí se me hizo que volé. —Ocupó la silla más cercana.

—Le ordené un té de hierbabuena con frambuesa.

—Está bien. ¿Para que me citaste Park Jimin?

Su relación había permanecido dentro de la disquera a excepción de aquel día donde le brindó su hogar para reposo.

—No debería de meterme, lo sé, pero estoy preocupado por Kim Nam Joon.

Otra vez tenía que escuchar hablar del rapero, eso lo tenía cansado, topárselo en todas partes, tropezar con él, trabajar con él y todavía tener que aguantar que cada platica fuese de él. «Él, él y él».

—No necesito saber de la relación que ustedes tienen Park Jimin, yo estoy con An Haneul. —Eso llamó la atención del chico que se quedó mudo por un breve lapso de tiempo.

—¿Es oficial? —dijo sorprendido, encogiéndose de hombros por saber que estaba cometiendo un gran error si era cierto lo de la relación.

—Aún no, pero estamos intentando que funcione más que una amistad. —Sintió alivio al escucharlo aclarar esa parte. Lo miró fijamente con una sonrisa.

—No va a funcionar y en el fondo sabe por qué.

—No tengo que estar dándote explicaciones de mi vida privada —comentó molesto. Llegó su té y lo agarró con desdén.

—Dejemos a An Haneul fuera de esta conversación. —Clavó sus ojos en los de Kim Seok Jin quien no se dejó intimidar, una lucha de miradas dio inicio. — Quiero dejar a un lado su triste pasado y verlo como una persona dueña de sus acciones, acciones que sé: son buenas, porque de niño querías ser una buena persona, ¿verdad Seok Jin? —No esperó respuesta, ni miró el semblante que había provocado. Aunque trató de no verse afectado sus ojos empezaron a vaciarse de luz, como si dudara en ser una buena persona. —Usted no puede comprender lo que significa una oportunidad para nosotros como artistas, para ustedes solo somos una ganancia que cuando deja de producir se remplaza, a mí ya no me importa ser remplazado porque ya me conocen, pero Nam va empezando y está desperdiciando su tiempo pensando en usted —soltó sin pausas, directo a lo que quería decir. Seok Jin lo escuchó sin interrumpir—. Quisiera que valiera la pena alguna de las dos, pero conociéndolo, es más seguro que la disquera lo acepte a que usted acepte que siente algo por él.

La musa secreta [NamJin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora