¿Amigos?

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Había transcurrido una semana y Seok Jin no tenía noticias de Nam Joon desde aquella comida en la oficina, habían ido todos los días a comer con él: Park Jimin y Min Yoon Gi, pero ninguno mencionó a Nam y él no se atrevió a preguntar.

Llegó a considerar que era mejor respetar las decisiones que tomara el rapero, pensó que quizá se estaba concentrando por primera vez en su música y la oportunidad que tenía frente a él. Aunque eso no le dio consuelo, imaginar que se estaba esforzando sin saber que no tendría algún resultado positivo por ello, le generaba asco hacia su persona.

¿Cuánto podría aguantar sin caer en la culpa y decirle al tierno chico sobre el plan malévolo en el que lo envolvió su padre?

Cada vez era más callado en las comidas, pese a sentirse estable por tener compañía cercana, no solo socios, sino amigos. Le parecía que estaba teniendo una lucha interna, algunos días se levantaba convencido de que solo podía o debería confiar en él mismo y otros simplemente disfrutaba de poder confiar en chicos que le regalaban un poco de amistad. Y era triste a veces no poder sacar de su cabeza la desconfianza que sentía hacia todos.

Optó por dejarse llevar, si se sentía desconfiado se mantendría al margen sin levantar sospechas, si sentía necesidad de socializar, lo haría, así decidió funcionar, al menos mientras su padre volviera a indicarle cómo comportarse.

Pero aunque se dejara llevar a veces las emociones eran difíciles de descifrar, como la que sentía cada vez que volteaba a aquella esquina.

Siempre al terminar de comer esperaba a que los chicos se despidieran, miraba aquella esquina vacía y dentro sentía un frío como si faltara algo, pero era obvio que se había acostumbrado a tenerlo cerca, pelear incluso sonaba tentador para él que ni lo sospechaba.

Miró la solicitud de Nam, esa que le había dado a la disquera antes de ser considerado candidato, ahí estaba su número el cual se la pasó observando durante todo el día, sin animarse a nada específicamente.

—¿Todo bien mi niño Jin?

—Sí Soha. ¿Ya te vas? —preguntó sin mirarle.

—Al menos que me necesite.

—Todo está bien Soha, en unos minutos me retiro también.

La señora lo miró preocupada, pero no insistió, lo conocía desde pequeño y sabía lo testarudo que solía ser, por lo menos eso todavía lo conservaba, estaba agradecida por ello. Se retiró sin decir más.

Kim Seok Jin arreglo la oficina, puso todo en su lugar y al pasar por la esquina vacía se sentó ahí y se recostó en la misma posición que Nam Joon lo había acomodado aquella vez, su mente poderosa lo hizo aparecer e incluso hablar.

—Te extraño Kim Seok Jin, perdón por no estar ahí contigo.

—¿Por qué no has venido? —preguntó cómo si fuese real la presencia del chico, pero él sabía que no, aún así quería escuchar algo al respecto.

—Porque somos un juego para el destino, algo que no puede ser, somos un error estando juntos.

Sintió coraje por escuchar hablar a su subconsciente de esa manera, ese mismo subconsciente que lo había orillado a todo eso, a esas noches inconciliables, llenas de insomnio y confusiones, a esas miradas furtivas que daban felicidad y culpa, pero sobre todo a esos besos que anhelaba tener junto con las caricias que los acompañaban. «¿Qué tan difícil tendría que ser tomar una decisión para nuestra vida respecto a querer a alguien?, solo es difícil cuando eliges pensando en otros».

Recordó a su padre, pero antes de que los malos recuerdos aparecieran casi palpables se levantó.

Salió de inmediato sin mirar atrás, pero no quería llegar a casa, no se sentía mentalmente estable para hablar con su madre sobre su día, simplemente habían pasado las horas sin ningún dato que valiera la pena contar.

La musa secreta [NamJin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora