CAPITULO 15

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ARIMA

-¿Lo habéis escuchado? -pregunté frenando de golpe y agudizando el oído aún más -he escuchado a Pablo gritar.

-Si los huesudos han llegado creo que lo mejor será que aceleremos nuestros pasos -comentó Eros.

Tragué saliva con nerviosismo sabiendo que no podía dar marcha atrás y les miré con cara de preocupación.

-No podemos hacer nada por ellos -Enzo intento convencerme mientras yo volvía a agudizar el oído algo preocupada por Abril.

¿Había sido buena idea dejar que se quedara con el hijo del líder? ¿Por qué tenía tanto interés en ayudarle?

Un ruido muy cercano hizo que volviera a agudizar todos mis sentidos y dejar de perderme en mis pensamientos, con rapidez apunté con mi daga y la lancé entre los setos provocando que una voz femenina gritara con todas sus fuerzas.

Caminé decidida en busca de mi arma y se la arranqué a una chica de pelo oscuro que se desplomó de golpe llenando todas las hojas del seto de sangre cuando la daga se clavó en su frente.

-Hay que estar atentos -dije comenzando de nuevo a andar por aquel sendero que no dejaba de ver a más de diez metros por la densa niebla.

El silencio era abrumador y cada vez me molestaba más no saber que era lo siguiente que nos esperaba.

-Creo que no fue buena idea separarnos.. -susurré aún dándole vueltas al grito que había escuchado.

-Sabemos que Abril se salvará - Eros me sonrió de medio lado - si el otro muere no nos afectara en absoluto.

-¿Ves la torre en donde se esconde el trofeo? -pregunté cambiando de tema sin dejar de mirarle.

-Creo que lo mejor será que despeje el terreno que rodea la torre - tras entornar los ojos, Eros no dudo en adelantarse corriendo con bastante velocidad.

-¿Se puede saber donde...- agudicé el oído y solté un grito cuando un rival del otro equipo se abalanzó encima de Enzo.

¿De donde había salido sin que yo pudiera escucharlo?

El chico desapareció y volvió a aparecer con una daga en la mano y una sonrisa llena de malicia que no hacía más que evidenciar sus malas intenciones.

Percibí su nerviosismo y sin perder tiempo corrí hacia él, pero frené en seco cuando desapareció delante de mi.

Enzo y yo nos quedamos en silencio observando con detenimiento nuestro alrededor. ¿Dónde se había metido ahora?

Enzo soltó un grito de dolor y entonces vi de nuevo al chico de pelo oscuro y agilidad asombrosa , corrí hacia el sin perder el tiempo y clavé con fuerza mi daga en su cabeza mientras él intentaba volver a desaparecer.

Arranqué mi arma de su cuerpo ya trasparente y miré con preocupación a Enzo.

-Arima.. -susurró él sin quitar la mano de su pecho.

Su equilibrio comenzó a fallarle y se desplomó de golpe haciendo que mi corazón latiera con fuerza.

-No no.. -corrí hacia él mientras intentaba de alguna forma detener con mi mano la hemorragia de su pecho.

-No te dejes ganar.. -dijo casi sin fuerzas levantando su mano para acariciar mi pelo -si tu no mueres siempre quedará esperanza para los que sobrevivan.

-No hables.. -susurré mirando a mi alrededor en busca de ayuda, aunque sabia de sobra que en aquella batalla nadie me tendería una mano - por favor no hables...

Intente contener mis lagrimas y acerqué mi rostro al suyo cuando sus ojos ya iban perdiendo la vida.

-Te juro que no moriré – acaricié su mejilla con tristeza – saldré de esta nave y lo primero que haré será ver las flores Ika con mis propios ojos, como tú querías hacer.

Con delicadeza y el corazón en un puño, pasé mis manos por sus ojos cerrándolos para que pudiera descansar en paz.

Me levanté secando una de mis lagrimas y continué andando sin mirar hacia atrás.

GAZOKS  (parte 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora