PABLO
Abrí los ojos algo adolorido y me llevé las manos a la cabeza mientras intentaba incorporarme.
-Ya era hora bella durmiente.
Una voz me sobresaltó haciéndome levantar de la cama en la que estaba acostado de inmediato.
En frente de mi una chica con dos moños altos y el pelo anaranjado me sonrió amigablemente.
-¿Donde… -el dolor de mi cabeza era terriblemente fuerte – donde están las chicas que iban conmigo?
-Una está en la enfermería -la chica me repasó con la mirada y me señaló la mesilla que había justo pegada a la cama – tienes pastillas para el dolor de cabeza en el primer cajón.
-¿Y la otra? pregunté sin inmutarme.
-La otra se despertó hace un rato y por lo conflictiva que parecía no tuvimos otro remedio que encerrarla y darle algún que otro calmante.
Arqueé una ceja sin fiarme de ella y observé la habitación en la que me encontraba.
-¿Te gusta? -la chica dio un paso hacia mi sin perder la sonrisa de su rostro -será tu habitación.
¿Mi habitación?
-Me llamo Nime – me hizo una pequeña reverencia mientras soltaba una pequeña carcajada – aquí estarás a salvo.
Miré su aspecto inofensivo e intenté relajarme.
-¿Puedes llevarme con la chica conflictiva? -pregunté. Nime negó con la cabeza y dio otro paso hacia mi.
-Por ahora es mejor que sigas descansando hasta que Zuko decida que hacer con vosotros - respondió acercándose a la mesilla, abriendo el primer cajón y cogiendo un paquete de pastillas entre sus manos. Me las ofreció y las acepte sin saber si llegaría a tomármelas.
-¿Quienes sois?
La chica volvió a sonreír y se sentó en la cama sin apartar la mirada de la mía.
-Gazoks-contestó soltando una carcajada.
Fruncí el ceño.
-¿Gazoks?
Ella asintió pasando la mano por la sábana y se tumbó dejándome ver una funda en su pierna izquierda en la que guardaba algún tipo de arma.
Me quedé en silencio analizando cada gesto que hacia y entonces decidí dar un paso hacia la puerta que estaba abierta dejando ver parte del pasillo.
-No puedes salir -ella se incorporó y me miró – tienes que descansar hasta que Zuko decida que hacer con vosotros. -Necesito ver a las chicas con las que estaba -supliqué con la mirada.
Nime se puso de pie y se acercó a mi negando de nuevo con la cabeza.
En ese momento un chico con el pelo rapado y una gran barba oscura se apoyó en el marco de la puerta con semblante serio.
-Ahora lo que tienes que hacer es ir a hablar con Zuko – ella se acercó al chico y sujetó su mano sin dejar de sonreír -se encuentra en la última puerta de esta planta.
Con agilidad se subió a la espalda del chico y acarició su barba sin dejar de mirarme.
-Te estará esperando -y tras darle un beso sonoro en la mejilla, se despidió de mi con la mano y desapareció por el pasillo.
¿Qué clase de Gazoks eran esos? Agité la cabeza y con algo de temor salí de la habitación. Necesitaba encontrar a Arima… ¿Qué iba a hacer rodeado de Gazoks sin ella? Tragué saliva y observé las paredes grisáceas y poco cuidadas de aquel lugar, y en la infinidad de tuberías que adornaban todo el pasillo. ¿Estábamos bajo el suelo?
Frené mis pasos cuando mis ojos al fin se posaron en una gran puerta oscura que parecía sacada de una película de terror. Armándome de valor y tras respirar profundamente abrí la puerta.
-Pasa muchacho -de inmediato clavé la mirada en el hombre que sentado en un gran sillón de piel oscura, detrás de un escritorio me miraba con detenimiento. -Necesito que nos dejes ir, nosotros no hemos hecho…
Me quedé en silencio cuando la puerta se cerró de golpe sin que nadie la tocara.
-Matar al hijo legítimo de Zafir, matar a dos humanos en medio del bosque…¿seguro que no habéis hecho nada?
Dejé de mirar la puerta para fijar la mirada en él.
¿Como sabía todo eso?
El hombre se levantó y una sonrisa siniestra se dibujó en su rostro haciéndome retroceder de inmediato.
-¡Tu no te metas en esto! -su voz resonó por todo el despacho.
El hombre se giró murmurando algo, pero rápidamente volvió a darse la vuelta con semblante serio.
-Lo siento.. -me miró acercándose a mi – a veces se descontrola.
Puso los ojos en blanco y yo seguí retrocediendo hasta pegar mi cuerpo a la pared. Tenía miedo, bastante miedo, no sabía quiénes eran esos Gazoks y no tenía ni idea de como iba a salir de esta.
El hombre se acercó más a mi y lentamente posó una de sus manos en la grisácea pared, mientras con la otra acarició mi pelo en silencio.
-Fuiste muy valiente cuando Madu te atacó – recordé al chico de la lengua viperina y con rapidez me zafé de él – como se nota que eres digno hijo de Neferet.
Abrí los ojos como platos y retrocedí sin entender nada. -¿No lo sabias? -se llevó una mano cubriendo su boca y se mordió una de sus largas uñas pintadas de rojo – me resulta difícil acceder a tu mente y saber lo que…
-¡No soy hijo de Neferet! -grité comenzando a perder la paciencia – mi madre era una humana normal y corriente como lo soy yo.
Él soltó una carcajada sonora y yo con gesto enfadado caminé hacia la puerta dispuesto a irme y dejar de escuchar tonterías, pero tras posar la mano en el pomo y tirar de el, no pude abrirla.
-Tu madre era Neferet, si no lo sabías creo que ya es hora de que abras los ojos – de repente cambió el gesto de su cara a uno más serio – deja que sea yo el que de la noticia. Otra carcajada inundó la estancia. ¿Con quién hablaba? Miré a mi alrededor algo atemorizado y volví a fijar la mirada en él cuando comenzó a acercarse a mi.
-Tú eras humano porque tu madre decidió casarse con uno de ellos y vivir una vida normal y corriente.
Dejó de hablar bajo mi atenta mirada y se dio la vuelta volviendo a murmurar algo.
-Vale, se lo contarás tú – se giró de nuevo con una sonrisa amplia en la cara.
-Tú eras humano hasta que salvaste la vida de Arima – se acercó más a mi y volvió a sonreír – al pasar tu sangre a su cuerpo obligaste a la flor Ika a trabajar dentro de ti de otra manera.
Fruncí el ceño sin entender nada.
-Ya no eres un portador, ahora la flor ha evolucionado dentro de tu cuerpo convirtiéndote en Gazok, y en Arima también hará grandes cambios.
-¿Como sabes tanto de nuestras vidas?
-Lo sabrás más adelante -se volvió a sentar en su gran sillón sin perderme de vista -solo puedo decirte que has cometido un gran error al unir tu vida a la de esa chica. Esta vez con gesto enfadado apoyé mis manos en el escritorio y clavé la mirada en la suya.
-A ti no te importa lo que yo haga o deje de hacer.
-Tu madre..
-¡Mi madre no es esa tal Neferet! -grité ya fuera de si.
Pero él no borró la sonrisa de su rostro, gesto que me irritó haciéndome caminar de nuevo hacia la puerta.
-¡No puedes escapar de la verdad!
Abrí la puerta esta vez con facilidad y me fui en busca de Arima intentando ignorar sus palabras.
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GAZOKS (parte 1)
RomansPablo, chico corriente que vive sumergido en sus problemas cuando se muda a vivir con su padre después de la perdida de su madre, descubre nuevos mundos y personas de la mano de una chica. Arima, chica no humana que vive sumergida en un mundo lleno...
