ARIMA
Me qedé sentada en la habitación de los padres de Pablo y apoyando la espalda en la cama abracé mis rodillas. Era evidente que Pablo adoraba a su madre por encima de todas las cosas y que entendía que todo ser que se une a una persona debe permanecer fiel a ella hasta su último suspiro. Recordé la flecha en la frente de Kano y suspiré agitando la cabeza intentando así de alguna manera borrar aquel recuerdo.
Me puse de pie y agudizando el oído escuche como se cerraba la puerta de la entrada.
¿Quién se iba? Caminé hacia la habitación de Pablo y sin perder tiempo me asomé a la ventana viendo como cuatro chicos y una chica abandonaban la casa.
-¿Que le has hecho a Pablo? -preguntó Elena justo detrás de mi.
Suspiré sin darme la vuelta y cerré los ojos dejando que la suave brisa acariciara mi rostro.
-¿Me estás escuchando? -puso su mano encima de mi hombro y me obligó a girarme con brusquedad. -¡¿Como no voy a escucharte?! -la empujé comenzando a enfadarme -¡¿No ves que esa es mi habilidad?! -puse los ojos en blanco bajo su atenta mirada llena de asombro-no hago otra cosa que escucharte...
-¿Tu habilidad? -frunció el ceño con gesto algo asqueado.
Pasé por su lado golpeándola con mi hombro mientras ignoraba por completo su pregunta. Ya había contado más de lo que quería.
Bajé las escaleras y de inmediato me llamó la atención una puerta acristalada que daba a un inmenso jardín.
Sin perder tiempo caminé intrigada y me quedé quieta en el umbral de la puerta cuando esta vez mis ojos se posaron en Pablo, que distraídamente y con los pies dentro de una enorme piscina miraba algo distraído los árboles que adornaban aquel jardín.
Él giró su cabeza y clavó sus ojos en los míos, pero inmediatamente alejó la mirada.
¿Qué le pasaba?
Tragué saliva y me acerqué a él. En silencio me senté a su lado e imité su posición metiendo también los pies en el agua.
-Encontraremos las fotos de tu madre… -susurré con nerviosismo inexplicable – no nos iremos hasta que las encontremos.
Esta vez me miró y me sonrió de medio lado con la tristeza dibujada en su rostro.
-¿Por qué lo haces?
Abrí los ojos sin saber que contestar, ¿Por qué lo hacía?
-Eres el único vivo de mi equipo -me eché el pelo hacia atrás sin saber bien que decir -es una de nuestras reglas, es decir, la de ayudar.
Pablo soltó una carcajada sonora que hizo que me callara de golpe.
-¿Estas bien? -acercó su mano a mi rostro y la apoyó encima de mi frente -¿tienes fiebre? -soltó otra carcajada – Arima jamás echaría una mano a alguien.
Le miré con semblante serio y aparté su mano de un manotazo con tan mala suerte que perdió el equilibrio y acabó dentro de la piscina.
No pude evitar soltar una carcajada mientras me ponía de pie esperando a que sacara la cabeza del agua. Pero no lo hizo.
-¡Pablo!
Fijé la mirada en su cuerpo inmóvil en el fondo de la piscina y sin pensármelo dos veces me lancé al agua, olvidándome de un pequeño detalle.
NO SABIA NADAR.
Me hundí soltando un grito que solo hizo que el agua entrara toda en mi boca dejándome sin aire, mientras movía desesperadamente mis manos intentando salir de la piscina.
De golpe los brazos de Pablo rodearon mi cintura y en unos pocos segundos solté una bocanada de aire mientras tosía con fuerza. Me agarré a él mientras escuchaba como se reía e intente recuperar el aliento.
-Te voy a matar… -susurré.
Pablo sonrió apartándome ligeramente de él y con delicadeza me quitó el pelo mojado del rostro desviando sus ojos a mis labios con gesto tímido.
Justo en ese momento donde él iba a comenzar a hablar los dos nos giramos al ver a Elena de brazos cruzados observándonos.
-Me ha llamado mi madre -Pablo sin dejar de escuchar a Elena me ayudó a llegar al borde de la piscina
-Mañana por la tarde llegan de su viaje -terminó de contar.
Pablo con rapidez salió de la piscina y me extendió la mano para ayudarme.
-¿Y ahora que vamos a hacer? -pregunté aceptando su mano impulsándome así para salir de la piscina.
Él se llevó una mano al pelo y soltó un largo suspiro.
-Yo me voy con vosotros, se que queréis iros y no pienso quedarme aquí a dar explicaciones-los dos la miramos sin salir del asombro.
-¿Estas loca? -pregunté mirando esta vez a Pablo – una humana no puede venir con nosotros. -¿Humana? -Elena frunció el ceño y se acercó a mi-si yo soy una humana.. ¿tú que eres?
-Soy una Gazok y como no retrocedas...
-Ahora no es el momento -nos interrumpió Pablo que no tardó en acercarse a mi por miedo a que le hiciera algo a su hermanastra.
-Elena tu no puedes venir porque es muy peligroso..
-O voy o juro que contaré todo a tu padre – ella le fulminó con la mirada y sonrió con malicia - empezando por como asesinasteis a dos chicos en medio del bosque.
Pablo me miró sin saber que hacer.
-No es el momento de llevar ninguna carga con nosotros.. -dije entre dientes.
-Vale, irás con nosotros -volví a mirar a Pablo asombrada mientras él continuaba hablando-has ganado...
Ella contenta se acercó a él y le abrazo bajo mi atenta mirada.
¿Qué pretendía esa mocosa?
-Iré entonces a preparar mis cosas -se apartó de él y se alejó sonriendo dejándonos de nuevo a solas. -Nos iremos a primer hora de la mañana antes de que ella se despierte -Pablo caminó hacia el interior de la casa y yo respirando con tranquilidad desvié la vista hacia la piscina donde minutos antes me había dado cuenta de que por instinto salvaría a Pablo aún sabiendo que podía morir en el intento.
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GAZOKS (parte 1)
Storie d'amorePablo, chico corriente que vive sumergido en sus problemas cuando se muda a vivir con su padre después de la perdida de su madre, descubre nuevos mundos y personas de la mano de una chica. Arima, chica no humana que vive sumergida en un mundo lleno...
