CAPITULO 33

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ARIMA

-¿Pensáis tenerme de por vida aquí? -pregunté mientras Aiden cerraba la puerta de la celda.
-Antes de tener que estar vigilandote todo el día prefiero acabar con tu vida -se guardó las llaves en el bolsillo y me sonrió de medio lado -aunque se que no debo hacerlo.
Me acerqué a los barrotes y le fulminé con la mirada.
-¿No debes o no puedes? - le reté.
Aiden soltó una sonora carcajada cruzándose de brazos. -Soy un huesudo -negó con desaprobación -los Gazoks no sois rivales.
Le miré detenidamente y llena de rabia me alejé de los barrotes.
-¿Zuko ya ha hablado con Pablo? -pregunté cambiando de tema sin poder quitarme de la cabeza el rostro de tristeza reflejado en el rostro de Pablo cuando bajó detrás de mi las escaleras.
-¿Crees que puedo saberlo si no he hecho otra cosa que estar detrás de ti?
Le miré de nuevo y apoyé la espalda en la fría y sucia pared.
-¿Que puesto desempeñara Zuko si Pablo acepta vuestra rematada idea de que un humano os lidere? -pregunté de nuevo.
-Lo más seguro es que Zuko sea su mano derecha y la persona con la que más confianza tenga.
Puse los ojos en blanco y no pude evitar sonreír.
-¿Vas a decidir hasta quien será su persona de confianza? Solté esta vez una carcajada sonora y me quedé en silencio cuando Aiden acercándose a la celda, comenzó a pasear su machete por los barrotes, haciéndome estremecer.
-Al menos sé que tú no serás -dijo.
La seguridad con la que pronunció esas palabras heló mi cuerpo e hizo borrar de mi rostro la sonrisa de inmediato. ¿Por qué no iba a ser yo? ¿Iban a lavarle la mente para que al fin pudieran deshacerse de mi?
-Si confiara en ti te hubiese contado la verdad -comentó alejándose de la celda.
Esta vez clavé la mirada en él y me acerqué a los barrotes.
-¿De que verdad hablas?
-Te daré una pista…
Pero se quedó en silencio cuando la puerta de la estancia se abrió de golpe y apareció Zuko acompañado de Pablo.
Mis ojos le analizaron de inmediato. Si no hubieran entrado estaba segura de que Aiden me hubiese contado lo que estaba pasando.
-Aiden dejanos a solas -Zuko sin apartar la mirada de mi comenzó a acercarse mientras Aiden cerraba la puerta a sus espaldas.
Detrás de él Pablo me miraba con gesto apagado.
-He tenido que ser sincero con Pablo -Zuko abrió la puerta de mi celda mientras continuaba hablando -el pobre chico pensó que como amiga suya serías tu la que le diría quien era Neferet.
Ya con la puerta abierta Zuko me desafió desde el otro lado. -Tuve que comentarle que los humanos portadores de la flor Ika solo pueden serlo si algún familiar lejano o cercano fue Gazok.
Me quedé en silencio sin saber que decir.
-Yo no sabía que…
-Sabías que mi madre era Neferet… -susurró Pablo haciéndome callar de inmediato -viste las fotos de mi madre y no me dijiste nada..
La decepción que se dibujó en su rostro me hirió y con rapidez aparté la mirada de la suya.
¿Como podía dudar y creer a Aiden pensando que ciertamente Pablo me ocultaba algo?
La única que engañaba y mentía era yo.
-A su madre la mataron los profesionales -Zuko hizo que volviera a levantar la mirada y fijarla en sus ojos – y sé que si te hubiesen dado la oportunidad de ser profesional la hubieses matado con tus propias manos.
Pablo con gesto enfadado entró dentro de la celda y se acercó a mi.
-¡¿Eso es cierto?! -levantó el tono de voz -dijiste que mi madre os había traicionado.
Con fuerza y bajo mi sorpresa, me agarró por los brazos obligándome a mirarle.
-¡¿Os traicionó por no querer seguir viviendo a vuestra manera?!
Me aparté con fuerza de sus manos.
-Pablo tranquili…
De un manotazo apartó la mano con la que intentaba tocarle. En ese momento sentí que mis ojos se comenzaban a inundar de lagrimas que no podía controlar.
-Mi madre salvó a cientos de huesudos de una muerte segura.. -con fuerza volvió a sujetarme por los brazos - ¡Pero la matasteis sin piedad dejándome a mi hundido en la miseria!
Me soltó de golpe y retrocedió hacia atrás mientras yo sentía como las lagrimas ya resbalaban por mis mejillas. ¿Desde cuando yo era así? ¿Qué era lo qué me pasaba con él?
-Ojala os muráis todos los Gazoks -sentenció saliendo de la celda y marchándose de la sala.
Zuko en cambio me miró durante un segundo y no tardó en acercarse a mi sin dejar de aplaudir con lentitud. -¿También sabes llorar? -soltó una sonora carcajada que cesó de inmediato cuando comenzó a discutir consigo mismo dándome repentinamente la espalda.
-Solo intentaba protegerle..yo yo no sabía que.. -susurré intentando secar mis lágrimas.
Zuko se dio la vuelta de inmediato y se acercó a mi.
-Ya has hecho demasiado, ¿no crees?
Miré hacia la puerta por donde había desaparecido Pablo e ignorando a Zuko corrí detrás de él.
-¡Pablo! -grité viéndole al final del pasillo.
Pero él ni se digno a girarse, siguió caminando con la cabeza cabizbaja.
-Creo que deberías irte -Zuko se posicionó a mi lado -ni nosotros te queremos aquí ni tu quieres quedarte.
Sentí que se me volvían a inundar los ojos de lágrimas y me giré para clavar la mirada en él , pero con gesto lleno de despreció comenzó a andar alejándose de mi.
Me quedé sola en el pasillo y sentí que mi cabeza daba vueltas.
¿Como iba a irme y abandonar a Pablo?
Algo de mi me repetía que no debía hacerlo.
Comencé a sollozar esta vez sin reprimirme y volví hacia la celda. Estaba completamente sola..
Pablo era lo único que me quedaba y por mi estupidez también lo había perdido. Me senté en el suelo y cubrí con mis manos mi rostro.
-¿No piensas irte? -la voz de Aiden me hizo salir de mis pensamientos.
Aparté las manos de mi rostro y le miré mientras él se sentaba a mi lado.
-No os librareis de mi con tanta facilidad.
Él levantó las cejas sorprendido con mi respuesta. -Pensaba que odiabas a los huesudos…
Suspiré conteniendo mis ganas de seguir llorando y me incorporé alejándome de él.
-Y os sigo odiando.

GAZOKS  (parte 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora