ARIMA
Me levanté sobresaltada en medio de la noche y levanté mi cabeza del húmedo y frio suelo para observar mi alrededor.
No había sido un sueño, estaba rodeada de despreciables huesudos. Puse los ojos en blanco y miré la puerta abierta de la celda.
Lentamente me incorporé intentando sacudir mi ropa polvorienta y caminé hasta salir de la celda.
¿Qué hacia la puerta abierta?
Agudicé mis oídos en busca de algún sonido extraño, pero solo mis pasos se escuchaban en aquel oscuro y silencioso lugar.
¿Donde estaba Aiden? ¿Acaso ya se había cansado de vigilarme?
Con delicadeza, intentando hacer el mínimo ruido posible abrí la puerta que conducía hacia el pasillo y volví a agudizar el oído.
Pero no había nada.. solo unos ronquidos que provenían del piso de arriba rompían aquel silencio que ensordecía. Caminé de puntillas por el pasillo hasta llegar a las escaleras.
¿Donde estaría Pablo?
Me mordí el labio y decidida las subí agarrándome a la barandilla metálica con fuerza.
Los huesudos eran peligrosos y necesitaba cuanto antes hacerle entrar en razón para que no acabara como Neferet. Abrí la puerta acristalada y me quedé quieta cuando mi mirada se clavó en la de Aiden.
-¿Ibas a algún lado? -preguntó cruzándose de brazos obstaculizándome el paso.
Asentí fijando la mirada en las esposas que llevaba colgadas del cinturón.
-¿De verdad creías que no habría nadie vigilando los pasillos? -volvió a preguntar.
Sin contestar le propiné un empujón que me dio tiempo suficiente para arrebatarle el machete que guardaba en su funda que colgaba junto a las esposas.
Aiden asombrado aplaudió retrocediendo hacia atrás.
-Te subestimaba -me fulminó con la mirada dejando de aplaudir y esbozó una ligera sonrisa -pero tu también me subestimas a mi.
Esta vez fui yo la que sonreí sin poder evitarlo.
Era evidente que no sabía de lo que yo era capaz para conseguir lo que quería. Con agilidad y sin soltar el machete me deslicé por el suelo haciéndole un corte en una de sus rodillas.
Antes de que le diera tiempo a reaccionar, le propiné un fuerte puñetazo en el rostro para aturdirle y me levanté de un salto mientras él se tambaleaba.
Corrí por el pasillo dejándole atrás y me giré victoriosa para observarle derrotado, pero frené mis pasos en seco cuando me di cuenta de que Aiden ya no se encontraba en el pasillo.
Antes de girar la cabeza de nuevo, un fuerte puñetazo aterrizó en mi rostro haciéndome caer de golpe al suelo. -No me subestimes -Aiden se agachó a mi lado y sin ninguna delicadeza me sujetó el rostro para examinar si me había quedado alguna marca causada por su golpe.
Sus ojos se encontraron con los míos y noté su dedo acariciar con delicadeza mi mejilla adolorida.
-No quería volver a ponerte las esposas.. -susurró arrancándolas del cinturón.
Me aparté de él poniéndome de pie con gesto enfadado. -Necesito hablar con Pablo -le pedí.
Aiden sin prestarme atención me obligó a darme la vuelta y me colocó con rapidez de nuevo las dichosas esposas.
-Si quiere hablar contigo ya sabe donde encontrarte, ¿no crees?
Me sujetó del brazo y me obligó a caminar de nuevo por donde había venido.
-Deberías relajarte un poco.. -Aiden me miró de reojo mientras caminaba hasta llegar a la puerta acristalada -nosotros no queremos hacerte daño.
Le miré con semblante serio y me quedé en silencio.
¿Como iba a fiarme de ellos?
Suspiré bajando desganada las escaleras y volví a percibir el olor a pescado podrido.
-¿Donde estamos? -pregunté sabiendo de sobra que él no iba a decir nada al respecto.
Aiden como era de esperar me ignoró mientras ya dentro de la celda sacó la llave para quitarme las esposas.
-Cuando estés preparada para colaborar solo tienes que decirlo -desvió de nuevo la vista hacia mi mejilla adolorida y se guardó las esposas -hasta entonces permanecerás aquí.
Caminó dándome la espalda fuera de la celda y yo llena de rabia pegué mi espalda en la sucia pared.
-Si le ves dile que sigo aquí.. -susurré deslizándome hasta acabar en el suelo.
Él me dedicó una última mirada y tras cerrar la puerta de la celda, se fue pegando un portazo que hizo que todo mi alrededor retumbara.
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GAZOKS (parte 1)
RomansaPablo, chico corriente que vive sumergido en sus problemas cuando se muda a vivir con su padre después de la perdida de su madre, descubre nuevos mundos y personas de la mano de una chica. Arima, chica no humana que vive sumergida en un mundo lleno...
