CAPITULO 57

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PABLO

Nime me dejó en el suelo cuando estuvimos suficientemente seguros y bajo mi atenta mirada cambió su monstruoso cuerpo por el de una preciosa chica pelirroja.
Suspirando me apoyé en un árbol y me cubrí el rostro con las manos agotado. 
-Pablo.. -susurró ella acercándose a mi.
-Os dije que yo no podía ser líder de nada -sollocé sin poder esconder ya mis emociones – por mi culpa han muerto..
Nime me abrazó con fuerza y su llanto se unió al mio rompiéndome aún más el corazón.
-No se si Lorcan sigue vivo…
Pasé mi mano por su pelo intentando calmar su fuerte llanto que posiblemente ya se escuchaba en todo aquel bosque.
-Seguramente esté en la guarida -la intenté consolar – mientras no le hayas visto con tus propios ojos morir…
Tragué saliva recordando la mirada sin vida de Arima, y alejándome de Nime comencé a caminar a duras penas.
-¿Ha donde vas? - preguntó ella intentando calmarse.
-Ve a buscar a Lorcan.. -contesté sin darme la vuelta – yo necesito en este momento estar solo.
Escuché los pasos de Nime detrás de mi y con fuerza me obligó a girarme.
-¡Estás herido y lleno de sangre por todos lados -me gritó – necesitas ir a la guarida!
Puse los ojos en blanco intentando no volver a romper a llorar.
-No puedo volver a la guarida.. -susurré.
-Pablo…
-¡Vete Nime -repetí apartándome de nuevo de ella -vete ya a buscar a Lorcan!
Sin esperar su contestación comencé a caminar intentando disimular mi cojera.
Había perdido a Arima a pocas horas de también haber perdido a Elena. Se me llenaron de nuevo los ojos de lágrimas y lleno de rabia comencé a golpear un árbol con todas mis fuerzas intentando así calmar al demonio que en ese momento había comenzado a asomar dentro de mi.
-¡Pablo! -gritó Nime intentando frenarme cuando las heridas en mis manos ya me dificultaban pegar con fuerza.
Escuché unos pasos más en aquel bosque y antes de girarme, alguien me obligó a alejarme del árbol y caer al suelo.
Con la mirada borrosa por el llanto miré mis manos ensangrentadas.
¿Por qué no había muerto yo? ¿Ha que esperaba el destino para acabar conmigo?
-¡Pablo! -la voz de Madu me hizo esta vez fijar la mirada en él.
-Ha muerto… -sollocé rompiéndome de nuevo.
Él con la mirada triste se acercó más a mi y con ayuda de Nime me ayudaron a ponerme de pie.
-Tenemos que llevarlo a la enfermería antes de…
-¡Quiero que me dejéis solo! -grité intentando zafarme de sus manos.
Madu me soltó con gesto serio y sin mediar palabra me propinó un empujón que me hizo caer al suelo sacándome un grito de dolor al entrar en contacto mi herida de la pierna con las pequeñas piedras del suelo.
-Cometemos errores todo el tiempo -se sentó encima de mi inmovilizándome – yo maté a Elena por gilipollas y tú por idiota aún sabiéndolo te enamoraste de la persona equivocada.
Me quedé quieto observándole.
-Yo no voy a poder seguir… -sollocé viendo como él mantenía su mirada fija en mi.
-Tú eres el líder – mirándome con desprecio se puso de pie – tus sentimientos en este momento no le importan a nadie.
Cerré los ojos roto de dolor y arañé el suelo llevando conmigo las hojas caídas de los árboles.
-Como nuestro líder debes olvidarte de ella y volver a la guarida a ver quienes han sobrevivido a esta masacre -terminó de decir.
Abrí los ojos y le miré de nuevo escuchando de fondo el llanto de Nime.
Madu no esperó mi contestación, se agachó a mi lado y me agarró con violencia de la camiseta.
-Desahogate como quieras y cuando estés preparado para volver a la guarida.. -se quedó en silencio y se acercó más a mi – cuando decidas volver te dejaré en la habitación algo que juro que anestesiara todo el dolor que siente tu alma en este momento.
Me fijé en su triste mirada y cuando se apartó de mi, me puse de pie a duras penas.
-¿Eso es lo que has tomado tú para poder venir hasta aquí después de haber querido suicidarte?
Madu sin contestar se acercó a Nime y pasó su mano por la espalda de ella.
-Vamos a la guarida.. -le dijo sin girarse a mirarme – aquí ya no hay nada que hacer.
Me quedé quieto mirando como poco a poco se alejaban y volví a sentarme en el suelo cuando la primera gota de lluvia mojó mi frente. Me llevé una mano al bolsillo e ignorando el dolor que me causaban las heridas, saqué el pequeño hilo blanco que me había dado Arima.
-Siempre serás el otro extremo… -susurré para mis adentros sin quitar la vista del hilo.
Por mi rostro resbalaron las lágrimas que mis ojos ya no podían ocultar, y tumbandome en aquel arenoso suelo me hice un ovillo dejando que la lluvia que ya caía con fuerza mojara cada parte de mi cuerpo.
¿Cuanto tiempo tenía que esperar para que yo también muriera?
Cerré los ojos con fuerza y recordé la primera vez que mis pupilas se encontraron con las de ella, y en como aquellas pupilas se colaron dentro de mi sin que yo pudiera frenar aquello. Comencé a temblar a causa del frio y volví a abrir los ojos soltando un fuerte grito lleno de rabia.
¡¿Por qué no me esperó hasta que yo llegara!?
Golpeé con lo que me quedaba de fuerza el suelo e intenté ponerme de pie sin éxito volviendo a caer de bruces.
-¡JODER! -grité lleno de rabia.
Volví a intentar ponerme de pie y esta vez ayudado por el árbol al que había golpeado con todas mis fuerzas conseguí no caerme.
Con lentitud comencé a andar arrastrando mi pierna y me sequé las lágrimas del rostro sin frenar mis pasos. Tenía que volver a la guarida y dar la cara después de la masacre que había causado. Dejé de caminar sin poder evitar hacer mil muecas de dolor y miré a mi alrededor...¿ Como iba a salir de ahí en ese estado?
Me llevé la mano a la gran herida de mi pierna y me asusté al ver tanta sangre manchando mi pantalón.
-¿Estás dispuesto a irte ya? -la voz de Madu me hizo levantar de nuevo la cabeza.
-¿No te habías ido ya? -pregunté arrastrando de nuevo la pierna.
Se cruzó de brazos y caminó hacia mi.
-Con esa pierna así sabia que no llegarías muy lejos -comentó.
Sin decir nada más sujetó mi brazo y se lo pasó por encima del hombro ayudándome a apoyarme. Le miré durante un segundo y tras suspirar agaché la cabeza dejándome ayudar. Sentía que la pierna me ardía y que ha cada paso la dificultad para andar iba aumentando, si esa Gazok hubiera querido estaba seguro de que hubiese acabado con mi vida sin ningún tipo de remordimiento, pero Zafir sabia que al tener de rehén a Arima podía hacerme mucho más daño del que me haría matándome….sobre todo si después de matarla, yo seguía con vida… pero,¿quién le aseguraba a él que yo no acabaría muerto después de lo que le hicieron a Arima?
-Nadie te dirá nada cuando volvamos a la guarida.. -susurró Madu haciéndome salir de mis pensamientos – todos darían la vida por ti por el simple hecho de ser nuestro líder.
Volví a clavar la mirada en él.
- No debería seguir siendo líder de nada…
Madu sin soltarme y ya más cerca de la salida de aquel bosque suspiró algo cansado.
-Eres el hijo de Neferet -volvió a mirarme y al fin me dedicó una sonrisa repleta de evidente tristeza – con el tiempo aprenderás a liderar y enmendaras tus errores.
Hice una mueca de dolor a causa del dolor de mi pierna y agaché la cabeza viendo como la sangre no dejaba de correr.
-Ya no queda nada… -susurró.
Seguí cojeando sin dejar de caminar ayudado por él hasta que pude divisar el gran Aquarium.
-Todo será muy difícil y diferente a partir de ahora -comentó con la mirada pérdida.
De inmediato supe a lo que se refería.
-¿Qué harás a partir de ahora?
Madu me sonrió esta vez sin ocultar sus ojos algo llorosos, al fin y al cabo él también había perdido en el mismo día al amor de su vida.
-Irme durante un tiempo… -contestó apartándose de mi cuando llegamos a la valla rota que nos dejaba acceder al recinto con facilidad.
Cojeando y sin saber que decir entré dentro de aquel lugar dispuesto a volver a donde pertenecía realmente, pero entonces una brisa fría que anunciaba que estaba comenzando a amanecer acarició mi rostro haciéndome frenar mis pasos de golpe.
-Yo me quedaré muerto en vida… -intenté no volver a derrumbarme – no creo que nada consiga consolarme..
Madu posicionándose a mi lado pasó su mano por mi hombro en señal de apoyo.
-Ella jamás volverá y eso solo es culpa de Zafir, el líder de los Gazoks siempre acaba arrebatándonos a los que más queremos -se quedó en silencio y al fin comenzó de nuevo a andar -y mientras esa escoria siga viva siempre nos arrebatará todo lo que nos importa.
Me quedé quieto observando como se alejaba, y me sorprendió cuando volvió a girar su cabeza algo enfadado.
-¡Siempre acaba ganando él y siempre perdemos nosotros!
Sus ojos ya no ocultaban sus evidentes lágrimas, pero se limpió con la manga de la camiseta con rapidez cuando la puerta de la guarida se abrió de golpe.
Nime y Lorcan salieron como si de una bala se tratase hacia nosotros mostrándonos una gran sonrisa en el rostro.
-Al menos Zafir no pudo arrebatarles nada a ellos… -dije sin dejar de clavar la mirada en Madu que les miraba algo sorprendido.
Nime se acercó con rapidez hacia mi y me sujetó con fuerza de los brazos atrayéndome hacia ella.
-¡No tenía heridas en las piernas! -gritó sin dejar de reír.
Fruncí el ceño sin entender nada mientras ella me zarandeaba.
-¡Apenas tenía sangre en las piernas! -volvió a zarandearme y tras soltar una carcajada me miró de nuevo.
-¿Como cojones no lo pensé en ese momento?..-susurró para si misma.
-Nime… -dije comenzando a enfadarme -no estoy ahora para escuchar estas…
-¡Arima sigue viva!
Escucharla pronunciar esas palabras me paralizó por completo.
-¿En que te basas? -preguntó Madu apartándola de mi.
-Yo vi cuando se la llevaron los profesionales -esta vez Nime centró su mirada en Madu -la hirieron de gravedad en las piernas, tanto que ella no podía mantenerse de pie.
-Ha Arima la sacaron de la nave andando con normalidad… -susurré intentando olvidar su mirada sin vida clavada en la mía.
-¡Joder! -gritó Madu acercándose a mi -indujeron alucinaciones mentales para que todos los presentes os imaginarais algo que no estaba sucediendo.
Le miré con atención mientras él se llevaba las manos a la cabeza.
-Arima no se encontraba en ese lugar -levantó la vista y clavó su mirada en mi – solo fue una imaginación.
Tragué saliva con nerviosismo sintiendo como mi corazón latía con fuerza, tanto que temí que después de desear tanto mi muerte ese fuera mi fin.
Sin pensármelo dos veces me giré a duras penas intentando volver a la nave.
-Tranquilo -Nime me sujetó del brazo haciéndome frenar – primero vamos a que te vean esas heridas que no tienen muy buena pinta.
-¡¿Crees que me importan mis heridas después de decirme que Arima sigue viva?!
-Si vas solo conseguirás que te maten delante de ella -Madu me agarró del otro brazo y me obligó a caminar hacia la gaurida – volveremos cuando sepamos como atacarles.
Giré la cabeza hacia el bosque con esperanza en el corazón y volví a sentir como los ojos se me inundaban de lágrimas.
-Esta viva… -susurré sintiendo como la fuerza y las ganas de seguir con vida me invadían -¡ESTA VIVA!

GAZOKS  (parte 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora