Isabella
Quién sea que me tiene atrapada entre sus brazos, me mete en una habitación y me tira contra la cama. Cuando me doy la vuelta, me doy cuenta de que, tal y como supuse al oir su voz, es el chico de la fiesta de compromiso, con el cuál me besé creo... no lo recuerdo muy bien.
- ¡Déjame salir!- exclamo.
- Tranquila preciosa.- sonríe con una mirada lasciva.- Te dejaré ir después de correrme dentro de tí.-
- ¡¿Estás loco o qué?!- respondo intentando no mostrar lo asustada que estoy.- ¡Yo no voy a tener sexo contigo así que apártate!-
Me levanto de la cama y me dirijo a la puerta, pero él me agarra del brazo y me estampa contra la pared, manoseándome de una forma asquerosa.
- Eso no es lo que pensaste la otra noche, cuando tú misma me calentaste.- intenta besarme pero le esquivo.- Y después me abandonaste con una erección enorme, pero hoy te vas a hacer cargo de ella.-
- Yo estaba borracha...- murmuro aguantándome las ganas de llorar.- No sabía lo que hacía...-
- Oh, vamos... no eres ninguna niña preciosa.- ríe con cinismo.- Seguro que te encanta que te follen.-
Mete una de sus manos bajo mi falda y empieza a acariciar mi zona íntima, provocándome naúseas.
No pienso permitir que este idiota se aproveche de mí por un error que cometí la otra noche, así que reúno todas mis fuerzas y le lanzo un rodillazo en su entrepierna.
- ¡Ahhhh, hija de perra!-
Aprovecho que se dobla de dolor para correr hacia la puerta e intentar abrirla, pero el hijo de puta es mucho más rápido que yo y me coge del cabello, arrastrándome hacia la cama.
- ¡Ahhh, suéltame, auxilio!-
- ¡Ya cállate!-
Siento un impacto fuerte en mi mejilla. Me ha golpeado con su puño. Noto un sabor metálico en mi boca mientras que el malnacido me tira en la cama y me baja las bragas. Intento moverme pero estoy algo mareada aún por el golpe.
Observo que el chico se desabrocha los pantalones y se baja la cremallera dejando su erección al descubierto.
- No... por favor.- suplico con mis ojos llenos de lágrimas.- No lo hagas...-
- Shhhh.- susurra colocándose encima de mí.- Te encantará lo que te voy a hacer zorra.-
Intenta besarme pero lo vuelvo a esquivar. Siento que las fuerzas vuelven a mi cuerpo y me muevo brucamente intentando oponer resistencia. En uno de esos movimientos, le doy una patada a la mesilla y algo cae al suelo haciendo muchísimo ruido.
«Por favor que alguien lo haya escuchado... por favor que alguien venga...»
- ¡Estate quieta maldita zorra!-
Me agarra con fuerza del cuello y noto como su erección se restriega contra mi intimidad. Cierro los ojos rezando todo lo que sé cuando, de pronto, escucho un fuerte sonido y, cuando abro los ojos, solo veo al dios de la guerra cogiendo del cuello al idiota que me tenía sometida.
- ¡Te voy a matar!- grita Ares.
Apenas puedo procesar lo que sucede, simplemente, en unos segundos, el pelinegro está a horcajadas del pobre diablo, propinándole un gran número de puñetazos que le están deformando la cara.
Estoy petrificada viendo la imagen, no porque me de pena el idiota violador ese, sino porque por primera vez estoy viendo a Ares de una forma que me aterra, salpicado por la sangre de su víctima y sin intención de detenerse.
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Entre dioses
Hành độngIsabella Al-Asad cumple los 20 años sabiendo que su vida cambiará por completo, pues sus padres acordaron que a esa edad se casaría con el primogénito de los Olímpicos, Ares Sideris. Todo se pondrá patas arriba cuando la inocente chica tenga que co...