Capítulo 16

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Una tarde fría que prometía la culminación de día con lluvia, una casa alquilada cuyo inquilino se encontraba sentado en la sala de estar frente a una persona cuál secreto podría ser la mayor controversia a nivel mundial si era revelado

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Una tarde fría que prometía la culminación de día con lluvia, una casa alquilada cuyo inquilino se encontraba sentado en la sala de estar frente a una persona cuál secreto podría ser la mayor controversia a nivel mundial si era revelado. Allí estaban, en una batalla de miradas en el que cada parpadeo era monitoreado por el destino silencioso que determinaría en cómo terminaría mi pellejo, y a la vez, me veía a mí mismo, desperdiciando mi poco tiempo de vida, narrando en mi cabeza lo que estaba ocurriendo en ese momento como si fuera un acontecimiento histórico. 

Parpadeé dos veces en menos de un segundo y Jungsoo movió su vista de mi ojo izquierdo al derecho, retuve la necesidad de hacer viscos, porque no quería perder la seriedad de la situación. 

—No —repitió. 

—¿Por qué no? —contraataqué.

—¿Acaso no es obvio? Me usarás para ridiculizarme en tu libro, podrás exponerme en tus letras y deberé irme de aquí después de haber luchado por encontrar un lugar donde quedarme. —Solté un bufido exagerado, quizá tenía un punto importante a su favor. 

Era consciente que no todas las personas se postulaban como modelos de inspiración para permitir utilizar su imagen y vivencias a ser expuestos ante la perspectiva de un escritor. Park Jungsoo no era la excepción, sin mencionar el hecho que no podíamos considerarnos "amigos" siquiera o algo que se podría considerarse a un vínculo decente, hizo más incómoda la propuesta.

Entendía su punto, en especial su preocupación a que su lado emplumado saliera al conocimiento general del mundo. Aunque quise evitarlo, no pude rehusarme a imaginarlo siendo estudiado por científicos de la misma manera que empleaban a los animales en los laboratorios, la sola idea me disgustó sin dudarlo. 

—Ni siquiera me hago una idea que voy a escribir y ya te sientes el protagonista de mi libro, bájale a tu ego. Solo necesito que me inspires, no que me des tu biografía —escupí, retratándome de haberle dejado pasar a la casa en primer lugar; en segundo, por haberle pedido el favor. 

Odiaba quedar en ridículo, detestaba con fervor pedir ayuda, por lo que siempre trataba de hacer hasta lo imposible para evitar acudir a ella, y cuando se me era rechazada una petición que tanto me costó realizar, me hacía sentir molesto conmigo mismo por haberla hecho en primer lugar, ya que me sentía como un completo inútil. 

—Busca inspiración en alguien más. No cuentes conmigo. —Me extendió la mano y golpeé esta con disgusto—. Hablo en serio. 

—¿Qué? 

—Dámelo. 

—¿Qué cosa? 

—Sabes perfectamente a lo que me refiero. Tu teléfono. —Solté un bufido, lo saqué del bolsillo para extenderle este una vez le quité la contraseña de bloqueo—. Seguramente tendrás copias en otros lados de lo que sea que grabaste. 

EN DISTINTA SINFONÍAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora