Capítulo 8

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Para mi sorpresa, la mañana siguiente fue recibida con una lluvia torrencial, así que tomé el clima como excusa para enredarme más entre las cobijas mientras buscaba la manera de volver a quedarme dormido

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Para mi sorpresa, la mañana siguiente fue recibida con una lluvia torrencial, así que tomé el clima como excusa para enredarme más entre las cobijas mientras buscaba la manera de volver a quedarme dormido. Pero esto no duró mucho cuando el teléfono empezó a sonar justo debajo de la almohada; aun con los ojos cerrados, saqué este para presionar el botón de respuesta para llevármelo a la oreja con mi cara arrugada en una mueca de disgusto. 

—¿Hola? —repliqué con voz gutural. 

—¿Yeonsuk? —Mi corazón dio un vuelco al reconocer la voz al otro lado de la línea, pero con ello, trajo una intensa presión en el pecho que me obligó a reincorporarme hasta quedar sentado—. Hasta que al fin me respondes el maldito teléfono, ¿Tienes idea de lo preocupado que...? 

Colgué la llamada.

Me deshice de las cobijas soltando insultos a la vez que el teléfono volvía a sonar con insistencia. Mis ojos no tardaron en llenarse de lágrimas y el torbellino de emociones me dejó tembloroso; casi pude observar una versión de mí en sus años de infancia mientras se ocultaba en el armario esperando que su padre enojado no lo encontrara. Había pasado varias semanas; sin embargo, la herida estaba allí, tan fresca y latente que me era imposible no querer esconderme de Yujeong de la misma forma que me ocultaba de papá, aún teníamos un océano que nos separaban. Pero tampoco quería esconderme por siempre, se suponía que habíamos quedado en "buenos términos" y que éramos amigos, por lo que no tenía razones para evitarlo. 

 Al menos no por mucho tiempo. Después de debatirme qué debería hacer al respecto, volví a atender la llamada, sintiendo mi cuerpo tensarse. 

—¿Acaso quieres morir? —expresó Yujeong al otro lado de la línea—. He perdido la cuenta de cuántas veces he intentado encontrarte, tu apartamento está vacío, Yongban me evita y no respondes mis llamadas, ¿Cómo crees que deba sentirme al respecto?, ¿no se supone que habíamos en buenos términos, Yeonsuk? 

—Eres tan cínico. —Me sorprendió la manera tan calmada que la voz abandonó mis temblorosos labios—. ¿Consideras que podría estar en buenas condiciones con alguien que hizo de mí una mierda?

Hubo un largo silencio al otro lado de la línea. Uno demasiado largo. 

—¿Dónde estás? Esto no se puede hablar por teléfono, Suk. —Negué con la cabeza y tragué saliva.

Si lo veía en esas circunstancias, con seguridad me dejaría convencer; me haría pensar que él nunca fue el culpable de llegar a ese punto y, me sentiría peor de lo que me encontraba en ese momento. 

—No quiero verte, Yujeong. Lo que menos me apetece en este punto en la vida es tener algo que ver contigo, así que déjame en paz... 

—¿Estás considerando en tirar nuestra amistad por la borda después de todo lo que hemos pasado? —interrumpió, había algo en su tono de voz que no supe descifrar—. ¿Acaso dejé de importarte? 

EN DISTINTA SINFONÍAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora