𝙐𝙣 𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙩𝙤𝙧 𝙨𝙞𝙣 𝙞𝙣𝙨𝙥𝙞𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣.
𝙐𝙣 𝙗𝙖𝙟𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙘𝙤𝙣 𝙪𝙣 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩𝙤.
𝙐𝙣 𝙩𝙧𝙖𝙩𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙖𝙢𝙗𝙞𝙖𝙧𝙖́ 𝙨𝙪𝙨 𝙫𝙞𝙙𝙖𝙨.
La carrera de Yeonsuk Gong está al borde del abismo, y su último intento de salvarla...
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Le di un golpe en el pecho cuando me dio una descarada lamida en los labios, justo antes de apartarse con aquella sonrisa de autosuficiencia que últimamente se estaba haciendo costumbre en usar cuando se salía con la suya. Volví mi vista a mi vecina adolescente ignorando el calor que se empezaba a concentrar en mis mejillas mientras me aclaraba la garganta, descubriendo que la chica nos miraba con una mueca en su rostro.
—¿Ya enviaste tu solicitud a la universidad a la que querías entrar? —Su ceja se levantó por encima del marco grueso de sus gafas a mi intento ridículo de desviar la atención.
—Que forma tan estúpida de tu parte intentar disimular la tensión sexual que tienes con tu esposo falso. —Mi mandíbula cayó al mismo tiempo que escuché a Jungsoo soltar una risita que disimuló con una falsa tos cuando le mandé una mirada asesina.
—Eres una depravada. Deja de consumir tantos comics homosexuales, no todo es sexo en una relación y las parejas gay no siempre están urgidas... —reñí y esta rio.
—Me regañas como si no lo consumieras también. —La miré mal mientras soltaba un gruñido por lo bajo y la chica soltó un extraño ruidito nasal—. O sea, mira la cara que tiene Jungsoo y asegúrate de que estoy equivocada.
Volví mi mirada al híbrido descubriendo que me miraba de una manera bastante extraña en ese momento, ¿Qué podría significar una expresión dónde las pupilas se encontraban dilatadas, las mejillas sonrojadas y se hallaba mordiéndose el labio inferior a la vez que sus ojos recorrían mi cara? Mi corazón dio un vuelco por cada vez que esta se encontraba con la mía y bajaba después a mis labios numerosas ocasiones.
—¿Dónde está Adams? —Su expresión cambió a una seria y se encogió de hombros.
—No lo sé. Salió hace una hora más o menos. —Su entrecejo se frunció—. ¿Dónde estabas? Fui a la biblioteca y me dijeron que te tomaste el día.
—Estaba hablando con Hal. —Sus cejas se levantaron.
—¿En serio? ¿Y eso?
—Adams me contó... Cosas.
—¿Qué clase de «cosas»? —insistió.
—Bueno, chicos, los dejo para que hablen de sus "cosas" porque de seguro mi madre me matará si no me ve en casa haciendo tareas cuando regrese —me interrumpió Emma, antes de que siquiera pudiera despedirme, ella ya se encontraba cruzando la calle. Una vez que la perdí de vista volví mi mirada a Jungsoo.
—Me contó sobre tu especie, había detalles que me costó entender, así que fui con Hal para asegurarme que Matthew no estaba mintiéndome y de paso que me aclarara las cosas que había pasado por alto. Al final, Dawson me confirmó que todo lo que él me había dicho era cierto. —Sus facciones no cambiaron.