𝙐𝙣 𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙩𝙤𝙧 𝙨𝙞𝙣 𝙞𝙣𝙨𝙥𝙞𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣.
𝙐𝙣 𝙗𝙖𝙟𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙘𝙤𝙣 𝙪𝙣 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩𝙤.
𝙐𝙣 𝙩𝙧𝙖𝙩𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙖𝙢𝙗𝙞𝙖𝙧𝙖́ 𝙨𝙪𝙨 𝙫𝙞𝙙𝙖𝙨.
La carrera de Yeonsuk Gong está al borde del abismo, y su último intento de salvarla...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Un pajarito nos contó que estás corto de inspiración para tu próxima novela —Johan comentó con diversión—. Para empezar, ¿Por qué nunca nos comentaste que eras un escritor?
Mi vista fue a Jungsoo de manera inmediata a la vez que crispaba, este me devolvió la mirada, pero con un semblante estoico y quise insultarlo ahí mismo por haber mencionado eso a su grupo de amigos importándome poco que estuvieran todos allí escuchando.
—Les dije que no mencionaran eso —le riñó Olivia, lanzándole una lata de cerveza, antes de mirarme con algo de vergüenza—. Lo siento, Yeonsuk, sin querer les mencioné tu profesión secreta a los chicos. Espero que no la haya jodido.
—Bueno. Eso no importa ya. No hay tiempo para disculpas, es hora de divertirnos. Apresúrate y trae tu culo coreano al auto... —Tyler me arrastró a la parte trasera de la camioneta, a la vez que los chicos que habían bajado de esta, la abordaban de nuevo de la misma manera que había llegado a mi casa.
Me hice lugar junto a Matt después de darle un ridículo saludo de estrechón de manos, la camioneta tembló un poco antes de que nos pusiéramos en marcha. No tardé en quejarme para que detuvieran el vehículo porque quería asegurar la puerta, pero en vez de eso, Tyler aceleró, entretanto los demás hacían bromas al respecto. Natasha me notificó cinco minutos más tarde que le había escrito a Emma para que revisara ese detalle por mí, algo que agradecí aliviado.
—¿A dónde vamos exactamente? —pregunté en voz alta para que pudieran escucharme por encima del viento y la música que estaba sonando desde la parte delantera.
—¿Conoces "El mirador"? —Iba a negarme.
—Sí, lo conoce —respondió Jungsoo por mí, después de darle un largo trago a su cerveza, antes de mirarme con una pequeña sonrisa—. Allí fue cuando nos conocimos.
Aparté la mirada de la suya, sintiéndome avergonzado, por supuesto, ¿Cómo no pude imaginarlo? Una pendiente a las afueras del pueblo donde jóvenes se podrían alcoholizar y consumir, no sé qué sustancia para pasar un buen rato. Era consciente de cómo eran ese tipo de eventos y la forma que podía tornarse si no había alguien responsable que mantuviera la calma entre esos seres cuyas hormonas alborotadas los hacía irracionales. Abrí mucho los ojos cuando Matt se levantó y se acercó a la pequeña ventanilla que conectaba a la parte delantera del auto antes de reincorporarse y quedar erguido a la vez que se sostenía con firmeza usando el borde de la ventanilla ya abierta.
—¡Esta noche olvidaremos que somos adultos! ¡A la mierda, las obligaciones y que viva la juventud! —Todos soltaron alaridos, apoyando sus palabras y añadiendo otras cuantas profanidades, haciéndome reír más entre cada que soltaban una nueva, casi como si fuera una competencia de quién escupía la más creativa—. ¡Súbele a la música, cabrón!
La canción Safe And Sound por Capital Cities empezó a sonar con fuerza en los altavoces motivando al vocalista a gritar eufórico, su mirada se encontró por medio instante con la mía y me invitó acompañarle en su locura con graciosas señas de manos. Asentí después de considerarlo por un momento y justo cuando estaba a punto de levantarme Jungsoo agarró mi muñeca, así que le miré expectante.