𝙐𝙣 𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙩𝙤𝙧 𝙨𝙞𝙣 𝙞𝙣𝙨𝙥𝙞𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣.
𝙐𝙣 𝙗𝙖𝙟𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙘𝙤𝙣 𝙪𝙣 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩𝙤.
𝙐𝙣 𝙩𝙧𝙖𝙩𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙖𝙢𝙗𝙞𝙖𝙧𝙖́ 𝙨𝙪𝙨 𝙫𝙞𝙙𝙖𝙨.
La carrera de Yeonsuk Gong está al borde del abismo, y su último intento de salvarla...
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Dejé su maleta en la habitación de invitados mientras mi nuevo inquilino la miraba con interés notorio, sus pupilas estaban dilatadas y en su rostro había una extraña expresión que no supe nombrarla o definirla, me pregunté en ese momento, ¿Qué era lo que ese hombre estaba pensando? Si bien, el camino a mi casa fue muy incómodo gracias a Jungsoo quien lo escrutaba con la mirada sin ningún tipo de disimulo, el que mi nuevo visitante hiciera preguntas relacionadas con mi estadía en Northesden desde el principio lo hizo más extraño.
—Las mantas se encuentran en la parte de abajo del armario y las toallas están en el baño, mi habitación está al inicio del pasillo como te enseñé y el baño al final de este, ¿Algo que necesites preguntarme? —Sus ojos fueron a mi dirección.
—¿Vives solo? —Negué con la cabeza.
—Vivo con Jungsoo, el bajista que te presentó Hal en su oficina.
—El híbrido. —Asentí con una sonrisa un tanto forzada y este me imitó.
—Bien, prepararé la cena, ¿Tienes alguna alergia o algo similar?
—En lo absoluto.
—Perfecto. Te dejo entonces para que te instales. —Salí de la habitación y bajé a la primera planta, Jungsoo resurgió de donde sea que estuvo para seguirme hasta la cocina.
—No me siento cómodo con él en la casa, ¿no crees que es demasiado? —En su rostro estaba dibujada una mueca notoria de inconformidad cuando miré a su dirección.
—Dijiste que lo mantendríamos vigilado.
—No me refería a esto exactamente, ¿Qué pasará cuando no esté? Esta noche tocaré con la banda, ¿Crees que me sentiré cómodo sabiendo que tengo a un desconocido contigo en casa? —Agarré su cara para acariciar sus mejillas con mis pulgares, su expresión se suavizó un poco.
—Está bien, fue una idea terrible... Quizás pensé que sería una oportunidad para que él sintiera que confío en él y así pudiera darme la información que necesito más rápido.
—Pudo quedarse en un hotel, Yeonsuk. ¿Acaso no ves lo arriesgado que es traer un desconocido a tu casa? —Solté un bufido.
—Bueno. Entiendo el punto, pero ya es tarde echarme para atrás, ya que seguramente se esté instalando.
—Yo no tengo problema para decirle que recoja sus cosas y se vaya.
—Jungsoo —me quejé reteniendo el impulso de rodar los ojos—. Entiendo que estés preocupado por mí, pero debes confiar en que puedo manejarlo, ¿Puedes hacerlo?
Un pesado suspiro abandonó sus labios a la vez que se pasaba los dedos por el cabello con notoria frustración.
—¿Tengo otra alternativa?
—Por el momento no, señor Park. —Retuve la respiración en el instante que sus manos se colaron por debajo de mi camisa para acariciarme la cintura.