𝙐𝙣 𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙩𝙤𝙧 𝙨𝙞𝙣 𝙞𝙣𝙨𝙥𝙞𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣.
𝙐𝙣 𝙗𝙖𝙟𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙘𝙤𝙣 𝙪𝙣 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩𝙤.
𝙐𝙣 𝙩𝙧𝙖𝙩𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙖𝙢𝙗𝙞𝙖𝙧𝙖́ 𝙨𝙪𝙨 𝙫𝙞𝙙𝙖𝙨.
La carrera de Yeonsuk Gong está al borde del abismo, y su último intento de salvarla...
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—¿Para qué es eso? —me atreví a preguntar.
—La fiesta es de temáticas de máscaras y ese tipo de cosas. Solo sígueme la corriente y no preguntes.
—Pero Halloween ya pasó —insistí.
—No soy el organizador del evento, no te quejes conmigo. —Apagué el motor y bajamos de la camioneta luego de haber estacionado en un sitio libre.
El lugar se ubicaba a las afueras de la ciudad, en un callejón cerrado y este se encontraba casi lleno por vehículos costosos, asumí que las personas que asistían a esa clase de eventos era gente de poder y tenían el suficiente dinero para darse sus lujos, por lo que me preparé mentalmente a lo que me iba a enfrentar. Al final de la calle, después de caminar por unos minutos, una gigantesca mansión blanca de apariencia imponente apareció en nuestro campo de visión gracias a la iluminación de las linternas del jardín delantero, su diseño principesco la hacía lucir como ese tipo de casas que podrían salir en series relacionadas con la realeza o algo similar.
—Hey, Yeonsuk. —Me apresuré a llegar a la par de Matthew al notar que me había quedado atrás admirando lo bien cuidada que estaba la residencia.
Afuera de la entrada principal había personas usando capas oscuras como nosotros y la idea de que fuera una clase de secta me hizo dudar de nuevo en si estaba haciendo lo correcto, pero para ese punto estaba seguro de que ya era muy tarde como para echarme para atrás. Acomodé la capucha sobre mi cabeza antes de ingresar al lugar después de que Adams tuvo una corta charla con la persona que estaba permitiendo el paso de invitados chequeando sus nombres en una lista que traía consigo y para mi sorpresa, me dejó entrar a pesar de todo.
El pasillo principal era amplio, las paredes blancas hacían contraste con el azulejo negro, a lo largo de este había estatuas de tamaño humano al igual que pinturas con extraños contextos que no pude encontrar significado. De algún modo el cementerio de las estatuas lloronas vino a mi mente y me pregunté qué costo tendrá una de esas.
—Escucha atentamente. Trata de mantener un perfil bajo, ¿De acuerdo? No hagas preguntas extrañas que puedan incomodar a los invitados, pero sobre todo, no reveles información tuya y no aceptes ninguna bebida que te ofrezcan. Los Tepbrilims presentes tienen intenciones variadas, así que no te confíes en ninguno —murmuró mi acompañante mientras acomodaba la capucha en mi cabeza.
—¿No piensas protegerme?, ¿para qué me trajiste aquí si me vas a dejar solo? —La molestia se hizo notoria en mi tono de voz.
—Por supuesto que te protegeré. Solo te estoy dando algunas recomendaciones.
—No suenas muy convincente.
—Ya estamos aquí, ¿No? Es tarde para echarnos a atrás.
—Puedo irme en este momento y no tendría problema. —Este soltó un bufido.