𝙐𝙣 𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙩𝙤𝙧 𝙨𝙞𝙣 𝙞𝙣𝙨𝙥𝙞𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣.
𝙐𝙣 𝙗𝙖𝙟𝙞𝙨𝙩𝙖 𝙘𝙤𝙣 𝙪𝙣 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩𝙤.
𝙐𝙣 𝙩𝙧𝙖𝙩𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙖𝙢𝙗𝙞𝙖𝙧𝙖́ 𝙨𝙪𝙨 𝙫𝙞𝙙𝙖𝙨.
La carrera de Yeonsuk Gong está al borde del abismo, y su último intento de salvarla...
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—¿Los híbridos lucen así de feos? —Solté una maldición cuando recibí un pequeño pellizco en mi cintura de su parte.
—Para tu desgracia así lucimos gran parte del tiempo en que no nos trasformamos por completo. —Pasó sus brazos por detrás de su cabeza—. Los híbridos contamos con dos transformaciones, la semihumana, que es aquella que viste en mi vestidor, y la completa, en la que perdemos nuestra mundanidad anatómica para convertirnos en un fénix. Cada criatura se caracteriza por un color diferente en su plumaje, son muy pocas las posibilidades en las que un híbrido coincida completamente con el otro, es como un ADN que nos diferencia entre sí.
—¿Por qué un fénix? —quise saber el trasfondo de aquello. Jungsoo se limitó a encogerse de hombros.
—Hay cosas en nuestra genética que no tiene explicación. Una de ellas es nuestra transformación en fénix, aunque según nuestra historia, los híbridos solían tener el poder de transformarse en diversos animales con el fin de sobrevivir en un ambiente salvaje lejos de la civilización. Normalmente, al no ser seres ordinarios, no podían adoptar un animal común, es por esa razón que hubo muchos avistamientos de criaturas mitológicas alrededor del mundo con respectos a estas supuestas criaturas. Al final, la evolución solo nos permitió convertirnos en aves debido a nuestra genética de tener alas por los seres celestiales, pero también nos permitió resurgir del fuego y cenizas, como los demonios. De esta manera fue que la evolución de por sí creo y formó parte de nuestros poderes, convertirnos en animales que pudieran tener un equilibrio en ambas genéticas. —Este rio entre dientes al ver mi reacción.
Wow, eso definitivamente era algo... Asombroso.
Mis mejillas se sintieron calientes al recordar el retrato del hombre frente a mí tal como vino al mundo, volví mi vista al cielo apreciando como la luna era oculta por una nube. Solté un largo suspiro y en silencio medité las palabras que el ajeno había dicho.
—Hal sospecha que yo sé tu secreto, ¿Verdad? —Soltó un ruidito de afirmación.
—Siempre tuvo la corazonada de no eras alguien de confiar, solo aguardó el momento para alejarte de mí. —Hizo una pausa—. En jornada laboral, por lo menos. Él sabe que soy necio, por lo que no podría mantenerme lejos siempre.
—¿Qué te dijo cuándo se dio cuenta?
—Él te vio salir de mi closet ese día. Sugirió que debíamos asesinarte... —Mi corazón dio un vuelco.
—Aaaa ya. —Me limité a decir—. ¿Seguro es un ángel?
Sentí su mirada por un largo rato antes de escuchar su respuesta, pareciese que no estaba seguro si debía decirme lo que tenía en mente:
—Los ángeles no son buenos, Yeonsuk. No todos tienen esas buenas intenciones que los humanos creen. —Parpadeé múltiples veces en respuesta.