Capítulo 44

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Sus manos contornearon la forma de mi cintura antes de encontrar el nudo que mantenía mi bata cerrada, me aparté de su boca para bajar la vista a estas, sintiéndome tímido de forma repentina, y cómo no estarlo, si me estaba mirando de esa manera, ...

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Sus manos contornearon la forma de mi cintura antes de encontrar el nudo que mantenía mi bata cerrada, me aparté de su boca para bajar la vista a estas, sintiéndome tímido de forma repentina, y cómo no estarlo, si me estaba mirando de esa manera, como si apreciara un evento cósmico jamás visto frente a sus ojos. 

—¿Ocurre algo? —Su voz sonó deliciosamente grave, casi rasposa. 

—No tengo nada bajo la bata... —Soltó una risita mientras dejaba un tierno beso en la comisura de mi boca. 

—Me ahorraste el trabajo de desnudarte. —Fue mi turno de reír, mordiendo mi labio inferior me quedé quieto mientras el hombre frente a mí empezó a repartir húmedos besos desde mi mejilla hasta mi oreja—. Yo también estoy desnudo bajo la bata. 

Mi vientre bajo se contrajo a causa de la excitación, por lo que me motivé a no quedarme de brazos cruzados. Deslizando mis manos desde sus hombros hasta el nudo de su bata, la desaté como si estuviera desenvolviendo un regalo, una vez que la tela se abrió, me aparté de sus besos y quité esta fuera de su cuerpo apreciando cada curvatura de su anatomía; sus tatuajes resaltaron a lo largo de sus brazos cubriendo estos casi por completo llegando a su clavícula, consistían en dibujos de formas geométricas con símbolos extraños que rodeaban su piel de manera exquisita, su trabajado torso se contrajo ante mi toque y finalmente aprecié un pequeño camino de pelillos que conectaba su ombligo hasta el vello púbico donde su erección semierecta apuntaba a mi dirección de manera peligrosa; la imagen frente a mí hizo agua mi boca y estaba convencido de que mi deseo por tocarlo era evidente en mi expresión facial, ya que mi esposo soltó una seductora risa. 

—¿Te gusta lo que ves? —Moví mi cabeza de forma afirmativa apoyando mis manos en sus pectorales para deslizarlas hacia el sur, mis dedos trazaron las líneas de su abdomen para acariciar su pequeña cintura antes de aventurarme en su monte venus. 

Fue entonces que su respiración se tornó defectuosa en el momento que mis dedos se aventuraron por su vello púbico, tiré de este con suavidad causando que el hombre frente a mí maldijera por lo bajo, en ese instante, sus ojos azules emanaban luz propia, como dos luceros que podían ver a través de mi piel y eso me encantó.

Tal vez podría leer mi alma en ese instante, pero no temí ante ello porque estaba seguro de que Jungsoo era consciente de todos mis secretos, mi pasado y mi presente había sido leídos por su parte y me sentía como un recipiente de vidrio delante de él, al igual que yo, él también me había permitido conocer su antiguo yo, tantos sus fallos como éxitos que formaron a la persona que tenía frente a mí llegaron a mi conocimiento y en cierto modo sentía que eso nos unió como nunca. 

—Yeonsuk... —Mi nombre escapó de sus lindos labios en un jadeo necesitado—. Tócame... 

—¿Dónde quieres que te toque, precioso? —Este terminó cerrando mi mano alrededor de su miembro, dándome una descarada invitación a masturbarlo. 

EN DISTINTA SINFONÍAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora