Capítulo 43

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—¡Dejen de lanzar arroz que está caro! Mejor dénmelo como regalo de bodas

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—¡Dejen de lanzar arroz que está caro! Mejor dénmelo como regalo de bodas. —Intenté cubrir mis ojos por temor a que algún diabólico grano de estos entrara a mi ojo, sería doble invasión a la integridad de mi vista, ya que la primera eran los lentes de contacto azules que Yujeong me había obsequiado. 

Una vez en el carruaje, el sujeto detrás de las riendas emprendió su camino donde los invitados nos siguieron en sus autos al lugar de evento. Las miradas curiosas y otras extrañadas de los habitantes como turistas en nosotros no se hicieron esperar, pero para ese punto, no me importaba lo que la gente estuviera pensando en ese momento, porque en ese instante era el hombre más feliz en todo el mundo. 

El agarre de mi mano me motivó a mirar a mi pareja, quien observó mis facciones con atención y en el momento que su vista conectó con la mía su entrecejo se frunció ligeramente. 

—¿Qué ocurre? 

—No es que no luzcas precioso con ojos azules, mi príncipe, pero tus ojos cafés son mucho más bonitos. —Me fue inevitable no sonreír como idiota. 

—¿Mis ojos son bonitos? 

—Son hermosos —me corrigió, me incliné y besé castamente su boca, sus labios eran dulces, por lo que saboreé los míos de manera pensativa. 

—¿Estás usando bálsamo labial? —Asintió dejando otro corto beso en mi boca. 

—¿Te gusta? Intenta adivinar el sabor. —Unió nuestras bocas y acarició la mía con la suya en un beso exquisitamente lento, cuando estaba a punto de profundizarlo se apartó unos cuantos centímetros para mirarme a la expectativa de mi respuesta. 

—Aún no estoy seguro, debo confirmar mis sospechas. —Volví a unir nuestras bocas, sentí como sus labios se estiraron en una sonrisa silenciosa. 

—¿Aún no? —Negué con la cabeza cuando me aparté para saborearme, este rio—. No seas mentiroso. 

—¿Cereza? —Este asintió dejando otro casto beso en mi boca. 

—¿Te gusta? 

—Me gusta más el sabor natural de tus labios. —Solté una carcajada cuando este limpió su boca con la manga de su traje—. Eres un caso perdido, Jungsoo Park. 

—Aun así te gusto, Yeonsuk Park... —Mi corazón dio un vuelco ante aquellas palabras. 

—Suena tan irreal, dilo de nuevo. 

—Yeonsuk Park... —Este rio al instante que moví mis pies de forma infantil, casi celebrando aquel acontecimiento—. Eres demasiado adorable. 

—Solo contigo, porque con el mundo soy un hijo de puta. —Dejé un pequeño beso en la comisura de su boca. 

Verlo sonreír de esa forma me hacía sentir tan afortunado de tenerlo, era como si me hubiera ganado la lotería, como si yo hubiera salvado toda una nación en mi vida pasada y en forma de recompensa. El universo me había brindado uno de sus tesoros más preciados, un híbrido hermoso de dos mágicas criaturas que juntas había creado una especie única y valiosa. 

EN DISTINTA SINFONÍAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora