C A P I T U L O 9

1K 115 10
                                    

Salí corriendo de la casa de los Haitani apenas escuché todos los mensajes de voz que tenía de Inui.

Al parecer él y Kokonoi se iban a ver y al no llegar Seishu fue a buscarlo y lo encontró inconsciente en un callejón, con su ropa manchada de sangre y muy golpeado.

Cuando entré a la sala de emergencia Seishu estaba sentado en una de las sillas de metal del fondo.

-¿Él está bien?- le pregunté sintiéndome muy desesperada, no quiero que nada malo le pase.

-No me quieren decir nada porque no soy familiar.

No puedo quedar aquí sin hacer nada, los papás de Koko están de viaje casi todo el tiempo, siempre está solo y la única que realmente se preocupa por él soy yo.

-No tardo.

Fui con la recepcionista, voy a verlo si o si.

-Disculpe- puse mi sonrisa más falsa -¿Puedo pasar a ver a un paciente? Su nombre es Hajime Kokonoi.

-¿Cuál es tu nombre?

-Hajime Naoko, soy su hermana- ella tecleó algo en su computadora y volvió su mirada hacia mi.

-Camilla 3 segundo piso.

-Gracias- hice una pequeña reverencia y fui al área de los elevadores, pero este apenas venía bajando así que subí corriendo por las escaleras.

Con la mirada busqué el número en la camilla, toda la adrenalina que había conseguido bajó de golpe y sentí cómo me temblaban los pies de miedo.

Recorrí la cortina que lo cubría y me llevé las manos a la boca para ahogar un grito.

Tenía el brazo izquierdo bendado y tablillas en la pierna derecha, la cara estaba llena de cortes y también había un parche en su ojo derecho.

No estaba estubado, eso era un alivio. Me acerqué a él sigilosamente y abrió sus ojos de apoco.

-¿Koko?- lo primero que se me ocurría era preguntarle que si le dolía, pero eso era obvio -¿Qué te pasó?

-Nada- arrastraba las palabras y se le miraba muy cansado.

Ya había perdido la cuenta de cuanto tiempo no lo había visto, pero me siento muy preocupada por su estado.

-Vine apenas escuché los mensajes de Inui- comencé a dar pasos cortos hasta llegar a su camilla.

-¿Cómo te dejaron entrar?

Mierda, de solo verlo así quería llorar.

-Mentí, dije que era tu hermana, necesitaba verte.

-¿Por qué?

-Porque me importas, tonto- mi mano agarró la suya, quería darle a entender que tenía mi apoyo.

-¿Después de lo que te hice?

-Si, estos 6 años de amistad no se borran tan fácil- y tampoco mis sentimientos, es mejor para ambos que no se lo diga.

Una de las enfermeras a cargo de Kokonoi llegó y le reviso el suero y le puso algo de morfina para disminuir el dolor.

-¿Cómo está él?

-Tuvo fracturas de segundo grado, están preparando el quirofano para operarlo, el resto solo son moratones, regreso por ti en 20 minutos.

La enfermera apuntó algo en su cuaderno y nos dejó otra vez solos.

Esto debe de ser algo de pandillas, pero el idiota no lo entiendo, llevo mucho tiempo insistiendo en que lo deje.

-Debes de decirle a Mikey

F E T I S HDonde viven las historias. Descúbrelo ahora